La salsa.

  • ¡Mire cómo vengo!
  • ¡Roja!
  • No empecemos con la política que yo soy más bien de derechas, del barbas ni un pelo.
  • Me refiero a los eritemas de su piel.
  • Lo que tengo son ronchas que me dan comezón.
  • Es que, además, ha debido rascarse.
  • No se puede imaginar qué noche he pasado?
  • ¿Ha comido algo que se salga de lo normal?
  • Ayer comí camarones.
  • Pues no diga más. ¿Y comió mucho?
  • Me tomé seis.
  • ¿Seis camarones? ¿Cómo pudo contarlos?
  • Me los sirvieron en una bandeja.
  • ¿Seis camarones en una bandeja??
  • ¡Ah, ya! Es que acá le llaman gambas y yo soy cubana pero vivo en Miami, por eso cuando me dijo roja, no más, salté. Del barbas ni un pelo.
  • ¿Y les notó algún sabor raro?
  • Pues no, le digo, porque llevaban una salsa así como sabrosa y picante.
  • Ali-oli.
  • ¡No, eso fue al final con el flamenquito! Era la boda de una sobrina.
  • Me refiero a la salsa que lleva ajo y perejil que enmascara el sabor. ¿Era amarilla?
  • Era bermeja? bueno, acá, le llaman colorada.
  • Entonces era salsa cóctel.
  • No. El cócktail fue al principio, la salsa fue después del flamenquito y? ¡cómo canta la Celia Cruz?! ¡Azúcar!
  • Es que aquí la salsa es un ingrediente de las comidas y no un baile.
  • Bueno, ¿y de la picazón, qué?
  • ¿Se ha acompañado de diarrea?
  • No. Fui sola.
  • Quiero decir si ha tenido colitis, deposiciones líquidas.
  • Todo lo contrario. Desde que llegué a su país ando apretada.
  • Entonces ha sido una anafilaxia.
  • ¿Y eso qué es?
  • El aumento de la sensibilidad del organismo ante un antígeno.
  • ¡Qué lindo habla! Pero no me entero de nada.
  • Es que como noto que nuestro léxico es distinto, intento decirlo con palabras técnicas que, digamos, son más internacionales.
  • ¡Ya quisiéramos tener allá farmacias como las españolas! Y hablo de Miami porque en mi Cuba, donde el de las barbas, ni las hay. Por eso, ¿yo roja? ¡Ni mordida!
  • Lo que necesita es un antihistamínico.
  • Pues ándele, démelo.
  • Es que debo pedirle una receta.
  • Le puedo dar la de los frijoles mojudos. ¡Me salen gustosos!
  • Me refiero a la prescripción médica.
  • ¡Ah!, la pauta formulera. En América los prescriptores gringos son muy ajustados. No dan nada sin ella.
  • Igual que nosostros.
  • Pues necesito algo inminente.
  • Si espera un poco le puedo preparar una fórmula magistral.
  • ¿Y eso qué es?
  • Un medicamento especial indicado para una dolencia específica que yo mismo preparo.
  • ¿Y no viene ya preparado?
  • Se trata de un principio activo, la tetracaína, un anestésico local, que por razones legislativas, industriales y económicas los laboratorios no la preparan pero los farmacéuticos sí.
  • Es usted un cielo. Ándele.
  • Le pondré un excipiente incoloro para que no le manche la piel.
  • No se preocupe. Ya ve que soy una pizca bruna y además lo que me preocupa es la comezón.
  • Pues cuando se aplique lo que le voy a preparar notará un alivio instantáneo.
  • Si es así, mañana le invito a salsa? pero la de Celia Cruz , sólo pica el corazón.


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