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La terapia antiangiogénica podría rescatar a pacie...

La terapia antiangiogénica podría rescatar a pacientes con cáncer colorrectal descartados para la cirugía por tener metástasis hepáticas

La terapia antiangiogénica podría rescatar a pacientes con cáncer colorrectal descartados para la cirugía por tener metástasis hepáticas
Los beneficios de actuar sobre la angiogénesis se han probado con éxito en unos tumores y se investigan actualmente en otros, pero el primero en el que se observó una mejora de la supervivencia global fue en cáncer colorrectal avanzado. Eso explica que sea el tumor donde se tenga más experiencia clínica relativa a las aportaciones de la terapia antiangiogénica en términos de tasa de respuesta, supervivencia libre de progresión y supervivencia global.

A todo ello se suman nuevos datos que apuntan que la terapia antiangiogénica proporciona beneficios que van más allá del control de la enfermedad. Este valor añadido ha sido precisamente uno de los contenidos del Angioforum 2011. Hacia un Concepto Global del Cáncer, celebrado recientemente en Madrid. Una reunión monográfica organizada por Roche con el auspicio de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y que ha contado con la participación de oncólogos de toda España.

El doctor Eduardo Díaz-Rubio, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, asegura que en cáncer colorrectal combinar la quimioterapia con Bevacizumab en pacientes con metástasis localizadas exclusivamente en el hígado puede reducirlas,  permitiendo así que el paciente pueda entrar en quirófano para que se le extirpen las metástasis hepáticas, algo impensable hasta la incorporación de estas nuevas terapias. “Sabemos desde hace años que algunos pacientes no eran candidatos a beneficiarse de la cirugía por la afectación del hígado. El gran cambio ha sido comprobar que con la terapia antiangiogénica podemos intentar que esos pacientes, considerados en principio inoperables, puedan ser intervenidos si logramos reducir la enfermedad metastásica hasta hacerlos resecables. Hay que tener en cuenta que aunque estemos en fase avanzada, existen posibilidades incluso de curación si antes se ha podido acometer una cirugía de la metástasis”, explica el doctor Díaz-Rubio.

De la misma opinión es el doctor Jesús García Foncillas, director del Departamento de Oncología de la Clínica Universitaria de Navarra y uno de los moderadores de la jornada celebrada en Madrid. “Tenemos ya una amplia evidencia que nos indica que con el antiangiogénico Bevacizumab más la quimioterapia es posible aumentar la supervivencia global  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentosy libre de progresión y hacerlo con un perfil de seguridad asumible. Hemos estudiado su potencial como terapia de mantenimiento es decir, una vez finalizado el tratamiento de antiangiogénico más quimioterapia, continuar con Bevacizumab en solitario para conocer su impacto positivo en la evolución de la enfermedad”.

El doctor Díaz-Rubio señala la importancia de continuar investigando en este sentido. “Al principio se tenía miedo a que pudieran aumentar los problemas quirúrgicos pero se ha visto que eso no ocurre si se tiene la prudencia de dejar de administrar Bevacizumab un mes antes de la cirugía. De este modo se evitan problemas en lo que se refiere a la angiogénesis hepática, que es clave para la regeneración del hígado”.

Protección frente a la toxicidad hepática
Un estudio realizado por el MD Anderson de Houston, Estados Unidos, ha mostrado que el uso de la terapia antiangiogénica puede tener un efecto protector sobre la toxicidad que induce el oxaliplatino. El doctor García Foncillas opina que puede ser una ventaja clave dado que es una quimioterapia habitualmente utilizada. Asimismo, para el doctor Díaz-Rubio, “es un hallazgo de enorme interés dado que la toxicidad hepática puede generar complicaciones durante y después de la cirugía. Los datos sugieren que Bevacizumab, además de ser eficaz en el control de la enfermedad, puede proteger de los efectos secundarios del oxaliplatino; no obstante, es imprescindible realizar estudios más amplios que demuestren este beneficio”.

Medir la respuesta real del antiangiogéntico
El objetivo de la quimioterapia es destruir la célula tumoral. Las técnicas de imagen disponibles, como la ecografía, el TAC o la resonancia, permiten comprobar si esto se ha conseguido porque muestran en qué medida se reduce el tamaño del tumor. En cambio, estas técnicas pueden no estar evaluando completamente la respuesta a los antiangiogénicos. Como indica el doctor Díaz-Rubio, “las nuevas terapias dirigidas no pretenden destruir sino ‘educar’ a la célula o al estroma; en el caso de la angiogénesis, se busca disminuir los vasos para que el tumor no pueda nutrirse y seguir creciendo, y eso entraña una complejidad que no resuelven las técnicas actuales. Sabemos que con un escáner o una resonancia el resultado que obtenemos no se corresponde con lo que metabólicamente está ocurriendo; también nos consta que otras como el PET-TAC sí permiten dar una idea del metabolismo de la célula y de hecho cada vez lo utilizamos más. Esta técnica (que utiliza la tomografía por emisión de positrones) nos da información no sólo del volumen sino también de lo que realmente está pasando en la zona analizada. Es preciso desarrollar nuevas tecnologías que nos permitan conocer en qué medida se están beneficiando los pacientes”.

El papel de las células tumorales circulantes
En el cáncer colorrectal, los especialistas españoles del grupo TTD han realizado el estudio MACRO, la investigación más amplia realizada en nuestro país con Bevacizumab como terapia de mantenimiento. En este trabajo los expertos han comprobado que allí donde hay una disminución de células tumorales circulantes se obtiene el mayor beneficio de un tratamiento antiangiogénico. Por ese motivo, el doctor Díaz-Rubio defiende el valor de las células tumorales circulantes como valor pronóstico y predictivo de tratamientos antiangiogénicos. “Actualmente hay un esfuerzo ingente por identificar un biomarcador. Hasta disponer de él en cáncer colorrectal podemos tener en cuenta la cantidad de células tumorales circulantes, algo que puede saberse a través de una técnica avalada y aprobada por la FDA”, señala.

 





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