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La terapia fotodinámica rejuvenece la piel, mejora su calidad y disminuye el riesgo de padecer cáncer cutáneo


 
El estrés, ya sea físico o psíquico, determina en la piel daños crónicos causados por radicales libres derivados del oxígeno que dan lugar a envejecimiento, daño del ADN y carcinogénesis. “Especialmente las radiaciones ultravioleta aumentan el estrés oxidativo sobre las células de la piel, aunque también juegan un papel determinante condicionantes ambientales como el tabaco, el alcohol, la contaminación atmosférica, las alteraciones hormonales y/o psicológicas, etc.”, explica el doctor Manuel Fernández Lorente, del Servicio de Dermatología de Clínica La Luz. A este respecto, debido a la vuelta al trabajo y a la exposición solar a la que se ha sometido a la piel durante el verano, septiembre y octubre es el momento ideal para iniciar tratamientos para proteger nuestra piel.


 

Hasta ahora, muchas de las técnicas cosméticas que se han aplicado para el modelado cutáneo perseguían corregir lesiones cutáneas (rellenos, toxina botulínica, etc.) o mejorar la textura de la piel induciendo un daño térmico, mecánico o químico de la epidermis y/o dermis. “No obstante”, añade el doctor Fernández Lorente, “desde hace pocos años, nuestro trabajo se centra más en proteger las células e intentar alargar su ciclo de vida, uno de los retos más buscados durante años por investigadores y científicos de todo el mundo”.


 

En este sentido, la técnica de la terapia fotodinámica rejuvenece la piel, mejora su calidad y disminuye el riesgo de padecer cáncer cutáneo. Según este experto, “se trata de una técnica realmente innovadora, que protege las células y alarga el ciclo de vida de las células dañadas por el sol, de forma que tiene un potente efecto antienvejecimiento sobre la piel, estimulando la producción de colágeno, protegiendo a las células de los daños oxidativos externos y disminuyendo los signos del paso del tiempo sobre la piel (manchas, venas dilatadas, arrugas, etc.).”


 

“Además –añade- no sólo mejora la calidad de la piel y disminuye las arrugas, sino que también disminuye el riesgo de padecer cáncer cutáneo”.


 

Esta técnica, que se conoce con el nombre de “Rejuvenecimiento Fotodinámico” se ha convertido, sobre todo en EE.UU. desde el año 2002, en una técnica habitual para la prevención y tratamiento del fotoenvejecimiento. Actualmente, se está empezando a aplicar en España. Según el doctor Fernández Lorente, “está indicada en pacientes que presentan una piel dañada por la exposición al sol. Se ha demostrado que de una forma rápida no invasiva, mediante dos-cuatro sesiones anuales, se puede conseguir una mejoría de la calidad de la piel, una disminución de las arrugas finas, una ligera mejoría de la flaccidez así como la eliminación de lesiones precancerosas”.


 


Bioestimulación plaquetaria autóloga

Además del “Rejuvenecimiento Fotodinámico”, existe otra técnica, la bioestimulación plaquetaria autóloga, que ha supuesto un gran avance en las terapias dermatológicas en los últimos años. “Es un nuevo método terapéutico de reparación, restitución y prolongación de la vida celular de tejidos  que se realiza a través de la extracción de sangre del paciente”, explica el doctor Fernández Lorente, “de modo que esta sangre es centrifugada y, a través de un procedimiento especial, se obtiene plasma rico en plaquetas que contienen, a su vez, factores de crecimiento capaces de prolongar la vida celular”.


 

En diversos estudios científicos se ha averiguado que las plaquetas contienen unas proteínas que se han denominado “factores de crecimiento” porque son los responsables de inducir a los tejidos a regenerarse. Por tanto, si estas plaquetas con sus factores de crecimiento son inyectadas en un tipo de tejido inducen en éste una activación de las funciones de sus células. Según el doctor Fernández Lorente, “una de las principales ventajas de esta técnica es que, además de trabajar con cantidades pequeñas de sangre, podemos controlar la liberación del contenido de las plaquetas para permitir que actúen allí donde los hemos colocado. Una vez preparado y enriquecido nuestro propio plasma sanguíneo recién activado, se micro-inyecta en el área que deseamos rejuvenecer”. Asimismo, este experto de Clínica La Luz explica que no produce ningún dolor porque la aguja empleada para realizar la inyección es muy fina, más aún que las que se emplean para el tratamiento con insulina o la aplicación del botos.


 

Los factores de crecimiento son específicos para los tejidos de cada individuo, lo que hace de este sistema un tratamiento absolutamente personalizado y exento de riesgo de infección, rechazo, alergias y transmisión de enfermedades, sin contraindicaciones y aplicable a cualquier persona que desee mejorar la calidad de su piel.


 


Hidratación especial de la piel en otoño e invierno

En cuanto a las cremas hidratantes, la época otoñal-invernal, por sus características especiales, sobre todo en un clima continental, precisa de unos cuidados especiales, tanto capilares como faciales. Así, es fundamental hidratar la piel de manera más insistente que durante la época estival. “Esto lo podemos hacer bien aplicando cremas más emolientes, o bien aumentando la frecuencia de aplicación de las cremas faciales durante el invierno”, explica el doctor Fernández Lorente. “El aumento de hidratación de la piel del rostro, sometida a factores exógenos agresivos como son el aire frío y temperaturas bajas, disminuye la evaporación de agua a través de la piel”.


 

Por estos motivos, este experto indica la recomendación durante el periodo otoñal-invernal de cremas hidratantes con efecto barrera, con capacidad para restaurar la función protectora epidérmica. “Asimismo –afirma- “la piel debe hidratarse frecuentemente con aceites, leches o cremas, y los cosméticos, tanto capilares como de maquillaje, deben ser hipoalergénicos para evitar intolerancias o dermatitis de contacto que el frío puede exacerbar, siendo eficaces las cremas con pseudoceramidas o ceramidas semejantes a las de la piel”. Esta emulsión cutánea previene la sequedad, ejerce un control microbiano merced a su pH ácido y restaura los lípidos cutáneos, que en la piel facial sometida al frío están ostensiblemente disminuidos y degradados y hay que restituir.


 

Por otro lado, el invierno es el momento ideal para aplicar cremas con demostrado efecto antienvejecimiento y que durante el verano no se deben aplicar por el factor irritante que sobre ellas producen las radiaciones ultravioleta en índice elevado. Según el doctor Fernández Lorente, “la aplicación de cremas con ácido retinoico ha mostrado en diversos estudios científicos eficacia contrastada para conseguir un aumento de la síntesis de colágeno, con mejoría de las arrugas finas. Además, el ácido glicólico también ha demostrado su eficacia para el tratamiento del fotoenvejecimiento cutáneo”. Ambos productos logran una reducción de las arrugas finas así como un aumento de la suavidad  y textura cutánea.


 


Limpieza cutánea

En cuanto a la higiene, el doctor Fernández Lorente explica que se deben emplear geles o syndets (sin jabón) suaves y extragrasos: “Es interesante emplear jabones de pH ácido que impidan la proliferación de gérmenes, ya que el aire frío sobre la piel aumenta el pH cutáneo, favoreciendo la aparición de dermatitis irritativas y bacterianas”. Para el lavado, por último, se aconseja la utilización de agua templada, ya que el agua caliente aumenta de modo alarmante la deshidratación cutánea, a la vez que dilata los capilares faciales y puede causar las antiestéticas telangiectasias faciales (venas rosadas ramificadas).



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