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La tortícolis. un mal despertar.

La tortícolis. un mal despertar.

Estas Navidades ten cuidado con el peso de las compras
y los largos trayectos en coche. La tortícolis aparece
de forma brutal cuando menos te lo esperas, y curiosamente, afecta más a las
mujeres

Un largo trayecto en coche,
una mala posición durante el sueño, un golpe? y la tortícolis está servida. Sólo
tienes que mover el cuello para ver las estrellas. La
tortícolis no es otra cosa que una cervicalgia en la
que el dolor de cuello se presenta de forma aguda y suele dar la cara al
despertarnos por la mañana. Aunque tratándose de una afección benigna, la tortícolis impide la mayor parte de los movimientos de
cuello, debido a la contractura muscular que se ha producido en la zona y al
dolor que se deriva de ella, dolor que puede irradiarse hacia la nuca y los
hombros, provocando en algunos casos hasta insomnio. La sobrecarga muscular
generada por los malos hábitos y posturas suele ser la causa más frecuente de
tortícolis.

Los [email protected]

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La tortícolis se da con mayor frecuencia en las mujeres.

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Aunque la columna
vertebral sufre un deterioro como consecuencia de los cambios degenerativos que
se producen con la edad, el riesgo de tortícolis no aumenta necesariamente con la edad. De hecho, muchos jóvenes la sufren alguna vez.

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Son más frecuentes
en personas que han padecido algún traumatismo
anterior en la región del cuello.

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Suele afectar a
personas cuyo trabajo obliga a hacer esfuerzos
físicos y a transportar cargas
pesadas, y a personas expuestas a vibraciones
en su trabajo.

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El estrés es un agravante, por lo que las
personas estresadas o con una malahigienede vida son más susceptibles de padecer episodios recurrentes de tortícolis.

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Conductores
que se ven obligados a mantener la misma posición durante mucho tiempo y que
están expuestos a las vibraciones del camino.

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Un revés psicológico o profesional también
pueden desencadenar una tortícolis.

¿Cómo tratarla?

Pregunta a tu farmacéutico

Por regla general, una tortícolis se cura en varios días con un tratamiento analgésico y antiinflamatorio por vía oral, que
atenúe el dolor y reduzca la inflamación. Pregunta a tu farmacéutico la
conveniencia o no de utilizar un relajante o decontracturantemuscular, de gran utilidad en estos
casos. En cualquier caso, él sabrá aconsejarte los medicamentos de urgencia
convenientes a cada caso.

Para inmovilizar las
vértebras y evitar el movimiento del cuello al realizar cualquier tipo de
ejercicio, puede ser muy útil el uso de un collarín o collar cervical blando
para los momentos de mayor dolor. El collar cervical duro se usa sólo en casos
de lesiones agudas como hernias discales, traumatismos o esguinces cervicales.

El calor local, un gran amigo

Además del tratamiento
farmacológico, evita los ejercicios en los que intervengan los músculos del
cuello, como por ejemplo trabajos de bricolage o
limpieza, que obligan a mantener malas posiciones. Para relajar el músculo en
el que se ha producido la contracción es muy útil el calor, bien sea natural (rayos del sol), bien sea artificial (un
secador de mano, un baño caliente o una manta eléctrica).

Para prevenir

8 normas de higiene postural

  1. Adopta siempre posturas correctas, que no fuercen
    la musculatura del cuello ni lo mantengan rígido mucho tiempo.
  2. Evita en la medida de lo posible llevar cargas
    pesadas, sobre todo a nivel de los antebrazos.
  3. Evita inclinar la cabeza hacia delante o detrás,
    por ejemplo si dormitas en un sofá.
  4. Evita hacer movimientos bruscos de cuello. En
    lugar de volver la cabeza, gira el tronco y la cabeza en un solo bloque.
  5. Por la noche duerme preferentemente de espaldas y
    no uses la almohada. Si tienes molestias severas nocturnas puedes probar a
    dormir con un collar cervical blando que las alivie.
  6. Ten cuidado con el frío. Abrígate bien y no
    duermas ni conduzcas con la ventana abierta.
  7. El colchón debe ser de calidad, ni muy duro ni
    muy blando.
  8. El ejercicio diario y una buena higiene de vida
    son ideales para evitar las cervicalgias. Por lo
    tanto, evita el estrés, el tabaco, el alcohol, las comidas desordenadas y
    la falta de sueño. Con ello evitarás posibles tortícolis en un futuro.

Otras cervicalgias (meter en tabla)

  • Cervicalgia
    crónica: la sufren más las mujeres, fundamentalmente
    aquellas que deben trabajar frente a pantallas de ordenador o en tareas
    domésticas que obligan a mantener el cuello forzado durante mucho tiempo,
    lo que ocasiona contracturas musculares dolorosas. Este tipo de cervicalgia afecta al 10% de la población adulta.
  • Artrosis
    del caquis cervical
    : sus síntomas son dolor localizable en cuello y
    hombros, rigidez y limitación de movimientos. Si es muy avanzada puede
    provocar mareos, ya que las arterias vertebrales pueden verse afectadas
    por los crecimientos óseos típicos de los procesos degenerativos. Otros
    síntomas probables son sensación de hormigueo y adormecimiento en manos y
    dedos, y también en hombros y extremidades superiores.
  • Hernia
    de disco

    intervertebral: provoca dolor cervical irradiado al hombro y
    brazo en personas jóvenes. Comienza bruscamente y puede estar precedida de
    traumatismos por el esfuerzo físico continuado (levantamiento de peso).
    Las vértebras cervicales más afectadas suelen ser las inferiores y suelen
    provocar dolor y limitación de la movilidad. Estas hernias son más frecuentes
    en personas jóvenes que tienen que cargar mucho peso o que deben
    permanecer sentados mucho tiempo. En el resto de personas se deben a los
    cambios degenerativos de la edad.
  • Síndrome
    del latigazo cervical
    : es una de
    las patologías más frecuentes en los accidentes de tráfico. Al producirse
    el choque, el cuello y la cabeza sufren un movimiento violento de balanceo
    hacia delante y atrás, lo que puede provocar un desgarre de ligamentos, un
    estiramiento de los músculos, desplazamiento de las vértebras (esguince
    vertebral), daño en los discos intervertebrales e incluso una hernia
    discal. El dolor y la limitación del movimiento pueden durar meses o
    incluso hacerse crónicos.


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