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Las claves para un cuidado correcto de las encías

Las claves para un cuidado correcto de las encías

Para una parte importante de la población, algo tan cotidiano como cepillarse los dientes resulta molesto, incluso pueden sangrar las encías. Sin embargo, esto no debería suceder en una boca sana ya que, aunque en ocasiones se crea que un ligero sangrado es normal, las encías no deberían sangrar, de la misma forma que no lo hace ninguna otra parte del cuerpo. En la mayoría de los casos, se debe a la falta de limpieza de biofilm oral (placa bactariana) que provoca inflamación y ulceración de la encía, incluso puede sangrar de forma espontánea al contacto con el cepillo.

 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, MedicamentosEs muy importante evitar que se desarrolle esta dolencia ya que, con el tiempo, puede evolucionar hacia la periodontitis, infección bacteriana que afecta no sólo a las encías sino también a la estructura del soporte del diente. Si no se sigue un tratamiento adecuado, puede llegar a destruir el hueso y provocar la pérdida de piezas dentales.

Una correcta higiene diaria, el primer paso para unas encías sanas

Para evitar que nuestras encías sufran, necesitamos cuidarlas a diario. Es necesario que mantengamos los dientes limpios, cepillándolos después de cada comida. Debemos hacerlo con un cepillo con filamentos de consistencia media o blanda y con una pasta dental con flúor. El cepillado debe complementarse con el uso de seda o cinta dental y cepillos interproximales, que permiten acceder a las zonas más difíciles para no dejar ningún pequeño resto de comida entre los dientes. Un enjuague bucal con colutorio nos ayudará a eliminar los restos de bacterias que hayan podido quedar. También es recomendable el uso de irrigadores bucales ya que por su acción mecánica de limpieza producen un efecto estimulante en la encía, además de limpiar de forma efectiva la retención de biofilm.

Cuidado de las encías durante el embarazo

Los cambios físicos (como el aumento del flujo sanguíneo y las náuseas) y hormonales que se producen a partir del tercer mes de gestación pueden provocar la aparición de gingivitis. El aumento de la prolactina, los estrógenos y el incremento entre un 30 y 50% del flujo sanguíneo hacen que las encías y los dientes de las mujeres embarazadas sean mucho más sensibles a las bacterias de la placa y que, por tanto, estén expuestas a infecciones. Además, las náuseas provocan la inflamación de las encías y el ácido estomacal de los vómitos daña tanto su tejido como el esmalte dental.

Pero no sólo las mujeres embarazadas presentan mayor riesgo de padecer gingivitis, pues también es frecuente en casos de diabetes e inmunodepresión. Las personas que reciben tratamientos anticoagulantes y aquellas que presentan cuadros agudos de estrés son, asimismo, propensas a desarrollar esta dolencia. Los cambios asociados a la pubertad y el ciclo menstrual pueden provocar también gingivitis.



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