Las diarreas del viajero.

No por arte de magia uno se ve
afectado por la llamada ?diarrea del viajero?. Si tiramos del hilo, en el 60-70
% de los casos encontraremos una bacteria implicada en el proceso, que la
mayoría de las veces responderá al nombre de Escherichia
coli, aunque también
pueden estar implicados rotavirus o protozoos como la
giardia lamblia. El germen
más frecuentemente implicado es la Escherichia coli enterotóxica, que coloniza
el intestino en unas 24-48 horas, se adhiere a las paredes intestinales y produce
las toxinas responsables de la sintomatología: tres o más deposiciones diarias,
acuosas, acompañadas de náuseas y/o vómitos, dolor abdominal con intensidad
variable, fiebre o sensación de defecación incompleta (tenesmo). El lugar de
destino, la presencia de enfermedades previas y los hábitos adquiridos durante
el viaje son los factores de riesgo que pueden precipitarnos a este trastorno.
En el lugar de destino se sitúan las zonas tropicales y subtropicales de Africa, Iberoamérica y Sudeste
asiático como las de mayor probabilidad para contraer la diarrea.
Las enfermedades que cuentan con ese handicap son
fundamentalmente la diabetes mellitus, las inmunodepresiones severas provocadas por
fármacos o por el sida, las resecciones intestinales o gástricas y la
disminución de la secreción gástrica. Por
último, los hábitos alimenticios adquiridos muestran que la mejor forma de
protegerse consiste en seleccionar cuidadosamente los alimentos y bebidas.



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