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Las mujeres tienen tres veces más probabilidad de fallecer por una cardiopatía isquémica que por un cáncer de mama

Las mujeres tienen tres veces más probabilidad de fallecer por una cardiopatía isquémica que por un cáncer de mama
El Grupo PAMYC (Programa Aragonés Mujer y Corazón), con la colaboración de la Fundación AstraZeneca, celebra, por segundo año consecutivo las Jornadas ‘Mujer y Corazón’, con el objetivo de sensibilizar a la población femenina del gran impacto que las enfermedades cardiovasculares tienen en su salud y fomentar entre ellas actitudes cardiosaludables.

En esta edición se ha organizado una mesa redonda ‘Aprende a cuidar tu corazón: Claves para una vida cardiosaludable’, que se celebra esta tarde y en la que participarán expertos de distintas especialidades (Cardiología, Psiquiatría, Medicina de Familia y Medicina del Deporte); y una marcha ciclista por la ribera del Ebro, el próximo domingo, 29 de mayo, dirigida a personas de cualquier edad que quieran disfrutar de un paseo en bici durante la mañana del domingo.

Asimismo, se hará entrega del I Premio Martina Bescós, con el que se quiere distinguir y reconocer los méritos de personas, grupos o entidades por su labor a favor de la promoción de la salud y las actividades cardiosaludables dirigidas a la mujer. Este galardón se ha concedido a la Dra. Mayte Aragonés por tratarse de una gran profesional, a quien se quiere reconocer la trayectoria profesional y humana, de esta especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte, actual directora del Centro de Medicina del Deporte del Gobierno de Aragón. Durante 25 años, la Dra. Aragonés ha gestionado el seguimiento de miles de deportistas, tanto de élite como de base, y ha promovido los beneficios para la salud de la práctica del ejercicio físico programado y controlado.

Las mujeres: grupo de riesgo
“A pesar de la creencia popular, la mujer sufre más enfermedades cardiovasculares que el hombre”, afirma la Dra. Isabel Calvo, jefa de la Unidad de Hemodinámica del Hospital Miguel Servet de Zaragoza y responsable del PAMYC de Aragón. “Este concepto erróneo ha  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentosprovocado que se infraestimase el problema, y como consecuencia, no se han tomado suficientes medidas de prevención y tratamiento en este grupo de la población”, añade.

Tal y como apuntan los expertos, entre tres y cuatro de cada diez muertes en mujeres son atribuibles a alguna enfermedad cardiovascular, como el ictus, el infarto agudo de miocardio o la insuficiencia cardiaca.

“Las enfermedades cardiovasculares se desarrollan en la mujer, como promedio, diez años más tarde que en los hombres, porque el riesgo aumenta considerablemente después de la menopausia, momento en el que se acumulan los factores que predisponen a desarrollar esta patología”, apunta la Dra. Calvo. Algunos factores de riesgo cardiovascular no se pueden evitar, como la edad o los antecedentes familiares, pero hay otros que sí, como el consumo de tabaco, la obesidad o el sobrepeso, la inactividad física, la hipertensión arterial, el colesterol elevado y la diabetes.

La Dra. Isabel Calvo comenta que “algunas enfermedades, como el ictus, están disminuyendo gracias a un mejor control de la hipertensión arterial, mientras que otras, como la enfermedad coronaria, están aumentando por el envejecimiento de la población y el incremento de otros factores de riesgo como el tabaquismo, antes poco prevalente en la mujer”.

Las cifras muestran que las mujeres españolas tienen una probabilidad tres veces superior de morir por una cardiopatía isquémica que por un cáncer de mama, y entre mujeres mayores de 65 años, las muertes debidas a enfermedades cardiovasculares, duplican la mortalidad causada por todos lo tipos de cáncer juntos.

La prevención es clave
“La alimentación, unida a la actividad física moderada pero diaria es uno de los pilares básicos en la prevención de las enfermedades cardiovasculares”, explica la Dra. Isabel Calvo. “Una dieta a base de de cereales, legumbres, aceite de oliva, pescado, frutas y verduras, la conocida como dieta mediterránea, ayuda a mantener la salud, previniendo no solo las enfermedades del corazón, sino también varios tipos de cáncer y la diabetes”, añade.

En este sentido, también se debe tener en cuenta la forma en que se cocinan los alimentos, consumiendo aquellos que son de temporada en su estado natural, utilizando el aceite de oliva como grasa principal, tanto para freír como para aderezar y usando las hierbas aromáticas, el ajo, la cebolla, el vinagre y el limón  como alternativa a la sal.

“Por el contrario, –comenta la especialista- el consumo excesivo de grasas saturadas y colesterol favorece la arteriosclerosis y el exceso de sal en la dieta produce hipertensión arterial. Además, el exceso de calorías en la dieta genera obesidad y aumenta la probabilidad de desarrollar arteriosclerosis”.

En palabras de la Dra. Calvo, “la primera recomendación es evitar el tabaco. Este hábito es especialmente peligroso para la salud del corazón y de las arterias. Hasta hace relativamente poco, la mayoría de las mujeres estaba libre de esta adicción, pero en las últimas décadas y sobre todo, en las generaciones más jóvenes, su consumo está aumentando exponencialmente de forma que actualmente, el número de féminas que se incorpora cada año al consumo supera al de los varones”

Los grandes cambios en el estilo de vida y la combinación de trabajo dentro y fuera del hogar, las responsabilidades laborales y familiares, y el importante papel que las mujeres ejercen como cuidadoras, pueden provocar efectos desfavorables sobre la salud física y mental. “Deberíamos intentar vivir pausada y positivamente, buscando tiempo libre y disfrutándolo”, explica la doctora.

Por último, el ejercicio puede ser practicado por personas de todas las edades, condiciones sociales, raza y sexo. Las personas con problemas de salud, previa evaluación médica y elección de programas adecuados a su condición particular, pueden favorecerse ampliamente de los beneficios múltiples que proporciona. En general, se recomienda hacer ejercicio regularmente, al menos 3-5 veces por semana, preferiblemente actividades dinámicas como caminar, bailar, nadar o ir en bicicleta y a una intensidad moderada, comenzando y finalizando de forma progresiva, evitando los ambientes extremos, muy cálidos o muy fríos, vigilando la hidratación y con ropa y calzado adecuados.





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