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Las patatas fritas, en la cuerda floja.

Las patatas fritas, en la cuerda floja.

Un compuesto encontrado en las patatas, los cereales y las galletas, tres pilares básicos de nuestra alimentación, podría causar cáncer en humanos. Según ha revelado la Agencia Alimentaria sueca, el compuesto acrilamida, utilizada tradicionalmente en la industria química para sintetizar plásticos y también presente en el humo del tabaco y en el agua corriente en una proporción de 0,1 mg por litro como medida recomendada por la UE, estaría presente en aquellos alimentos ricos en almidón como las patatas fritas de bolsa (1.200 microgramos por kilo), las de tipo casero (450), las galletas y crackers (410), el pan (140), los cereales para el desayuno (160), y los aperitivos de maíz (150), lo que da una idea de la incidencia que podrían tener estos alimentos en la aparición de nuevos cánceres de tipo alimentario. Sin embargo, ni hervidos en agua ni crudos se han podido detectar restos de acrilamida. Por el momento, la respuesta de los países europeos ha sido cautelar, en espera de nuevas investigaciones que vengan a confirmar estas implicaciones de la acrilamida en los casos de cáncer. El Ministerio de Sanidad español, por su parte, ha encargado un estudio propio al Instituto Carlos III.



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