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Las sonrisas de las personas más influyentes comparten características comunes

Las sonrisas de las personas más influyentes comparten características comunes, según diversos estudios que se presentan en el VI Symposium Internacional de Implantología “Ciudad de Oviedo”. El simposio, que comienza hoy jueves y continúa hasta el próximo sábado, está organizado por la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial (SECOM), y reúne a especialistas de 9 países diferentes para presentar los últimos avances en estética facial y dental.

 
Un estudio realizado por la Universidad de Sevilla, que se publicará en marzo en la revista Journal of Oral Rehabilitation, revela que las sonrisas de las personas más influyentes del mundo elegidas por la revista Time entre 2006 y 2010, comparten características como la proporción vertical del labio superior, el ancho e índice de simetría de la sonrisa o la exposición de los incisivos. Los autores encontraron, gracias a un análisis fotogramétrico de sus sonrisas, otras normas en común como el grado de desviación de la línea media del maxilar o la dirección del canto oclusal.
 
“Diversos estudios han demostrado que las personas que han corregido sus deformidades faciales y han adecuado su sonrisa a las proporciones ideales de belleza han cambiado sus relaciones sociales, laborales y personales”, reconoce el doctor Santiago Llorente, presidente del Comité Organizador del Congreso.
 
“La cara es nuestra tarjeta de visita, la que interviene en la primera impresión que damos, con lo que va a influir en la posición en la que nos colocan y en el respeto que infundimos. La sonrisa y la boca aportan expresividad y, si son agradables, pueden facilitar una relación más fluida con el otro”, explica el doctor Llorente, que recuerda que líderes como Kennedy cautivaron al mundo por su sonrisa. Entre los parámetros estéticos de belleza facial que afectan a la sonrisa están que la encía superior no debe quedar expuesta más de 1 o 2 mm, según explica el doctor Llorente. En cuanto a los incisivos, la exposición de los inferiores debe ser menor que la de los superiores, siendo normal que no se observen en situación de reposo y una exposición ligera durante la sonrisa. Y por último, el labio superior debe ser un poco más prominente que el inferior.

La cirugía oral y maxilofacial sirve para corregir las deformidades faciales. Además, “permite adecuar las proporciones faciales a los cánones establecidos de belleza ya que es la rama de la cirugía que mayor conocimiento tiene de la anatomía de la cara”, explica el doctor Arturo Bilbao, presidente de la SECOM.
 
Las proporciones de belleza facial fueron descritas por Leonardo Da Vinci en 1494 en su obra Divina Proporcione y hoy en día se mantienen en la raza caucásica. “A partir de ahí  se han ido añadiendo más reglas y la cultura y la época han marcado las proporciones ideales de sonrisas. A principios de los 40 se componían de unos labios finos y bocas pequeñas. En los 80, se llevaban los labios carnosos y bocas grandes, como las de la actriz Kim Basinger. “Ahora la tendencia de los cánones de belleza es una mezcla multiétnica, propia de la globalización, en la cual sobre una base esquelética caucásica (raza blanca) se aprecian como bellos determinados rasgos negroides como los pómulos y los labios prominentes”, detalla el doctor Llorente.
 
El diseño de una nueva sonrisa
Las deformidades faciales que rompen las normas estéticas, además de ocasionar problemas psíquicos y sociales, pueden ocasionar problemas de masticación, de respiración, como la apnea del sueño, o de fonación. La corrección de esas deformidades irá encaminada a arreglar la parte funcional de la cara pero también la estética. “Tanto el cirujano oral y maxilofacial como el odontólogo decidirán el tipo de rehabilitación y el tipo de implantes o prótesis que va a aplicar al paciente en función de la estética”, añade.
 
El diseño de la sonrisa se realiza a partir de registros fotográficos y radiográficos, que permiten extraer cual es la mordida de los maxilares del paciente. “Después hacemos las simulaciones a través de un software que analiza las desviaciones de la norma de ese paciente y cómo podrían corregirse, aproximándonos a las proporciones de belleza facial”, apunta este experto.
 
En el campo de la implantología se siguen unos estándares de calidad que “deben ser puestos en práctica por profesionales entrenados para ello. Hay que dejar atrás la concepción de que cualquiera puede realizar implantes ya que una mínima intervención en odontología es una cirugía y, por tanto, susceptible de tener complicaciones”, aclara el doctor Llorente.

 





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