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Los alimentos funcionales pueden reducir costes sanitarios

Los alimentos funcionales pueden reducir costes sanitarios

Los alimentos funcionales pueden reducir costes sanitarios si se utilizan correctamente. Así lo cree el profesor Abel Mariné, catedrático de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona, que ha participado en el Ciclo de Conferencias-debates sobre Alimentación y salud en la actualidad. Revisión crítica que ayer inauguró la Real Academia Nacional de Medicina (RANM), y que ha sido organizado en colaboración con el Instituto DANONE. “Los alimentos e ingredientes funcionales”, explicó el profesor Mariné, “consumidos cuando procede nos permiten mejorar nuestra alimentación, ayudan a frenar la aparición de algunas patologías y a paliar sus síntomas y, por lo tanto, a disminuir los costes sanitarios y el consumo de medicamentos. Y, en consecuencia, el gasto sanitario que esto conlleva. Sin embargo, esta clase de alimentos tienen sentido entre la población con algún riesgo objetivo o alguna patología para la que los efectos beneficiosos estén demostrados, pero no conviene que se abuse de ellos, especialmente en la dieta diaria de la población general sana”.

Los alimentos funcionales, la microbiota intestinal y los probióticos han sido los contenidos de esta primera jornada. Para el coordinador del Ciclo y presidente del Instituto DANONE, el Académico de Número Manuel Serrano Ríos, “el siglo XX será recordado como la era de oro de la Nutrición por sus impresionantes progresos tecnológicos, científicos y conceptuales y, especialmente, por la rotunda documentación científica acerca de la relación directa entre nutrición y salud”.

Ante este panorama, el profesor Serrano Ríos comentó que “la funcionalidad de los alimentos es un concepto muy atractivo que invita a investigar en su potencial con fines saludables y terapéuticos. En esta primera sesión hemos prestado mayor atención a los prebióticos y probióticos. Tratando estos últimos como microbios vivos que añadidos como ingredientes a un alimento determinado e ingeridos en cantidades suficientes producen efectos saludables más allá de los nutritivos”.

Durante la jornada, los expertos han comentado que aunque en los últimos años gran parte de la población ha tomado conciencia de la importancia de seguir una correcta alimentación, lo que ha disparado la demanda de nuevos productos suplementados con vitaminas, minerales y otros ingredientes bioactivos., entre los que se encuentran los alimentos funcionales, que nos ayudan a suplir no sólo carencias alimenticias, sino también a proteger al organismo del riesgo de contraer determinadas enfermedades como trastornos cardiovasculares, cáncer y problemas del sistema inmunológico.

En la actualidad existe un amplio abanico de alimentos funcionales disponibles en los estantes de los supermercados: refrescos y leche con calcio y vitamina D que ayudan a combatir la osteoporosis, leches fermentadas con bacterias activas que potencian las defensas, bebidas con un tipo de ácidos grasos que contribuyen a reducir el porcentaje de grasa corporal, leches, huevos y zumos con omega-3 con efectos positivos sobre la salud cardiovascular o cereales con fibra que permiten combatir el estreñimiento.

El riesgo del abuso
A juicio del profesor Mariné esta clase de alimentos pueden incluirse como medida preventiva en las dietas de aquellas personas con riesgo de ciertas patologías, incluso antes de comenzar a medicarse. Sin embargo, este experto reconoce que en la actualidad la mayoría de la gente considera la dieta como un esfuerzo añadido y opta por no modificar sus hábitos y recurrir directamente a fármacos. “Es cierto que mejorar la alimentación sólo tiene resultados a medio y largo plazo, pero su efecto es positivo y con el tiempo ayuda a paliar problemas de salud”. Por ello, añadió, “es necesario que los profesionales sanitarios insistan en el mensaje de los beneficios que ofrece llevar una dieta adecuada, como medida general de salud pública”.

No obstante, como ocurre en el consumo de fármacos, más no significa mejor, y en el caso de los alimentos funcionales, una ingesta abusiva puede derivar incluso en efectos negativos para la salud.

Dietas de alto contenido proteico
La segunda sesión de este Ciclo, que tendrá lugar el próximo jueves 19 de mayo, se centrará en las dietas de alto contenido proteico. Por un lado, el profesor José Cabo Soler, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Valencia abordará los posibles beneficios de esta alimentación. Y, por otro, la profesora Ana Sastre, coordinadora de Cursos de Nutrición de la UNED de Madrid, analizará las limitaciones de este tipo de dietas.





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