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Los casos de ansiedad y estrés se triplican en los...

Los casos de ansiedad y estrés se triplican en los meses de septiembre y octubre

Los casos de ansiedad y estrés se triplican en los meses de septiembre y octubre

 

Técnicas de respiración, actitud positiva ante el cambio y hábitos de descanso saludables contribuyen a atenuar estos síntomas

La vuelta de las vacaciones multiplica por tres los casos de ansiedad y estrés en el famoso ‘síndrome’ postvacacional, según informa Nascia, gabinete especializado en tratamientos de estrés y ansiedad. Los momentos de relax que se alcanzan en período vacacional contrastan con la tensión que supone retomar las obligaciones cotidianas y los horarios en muchos casos milimetrados. Los padres y madres trabajadores, además, tienen que comenzar a convivir con los horarios no sólo de sus puestos de trabajo sino con los de los colegios de los hijos algo que en muchos casos resulta especialmente caótico y estresante.

El período de ‘síndrome’ postvacacional suele ser de aclimatación y dura entre quince días y un mes, dependiendo de la persona. Nascia indica que las consultas para tratar los casos de ansiedad y estrés se multiplican por tres en los meses de septiembre y octubre, y que se necesitan unos veinte días para tratar estas alteraciones en el estado de ánimo.

Es importante controlar y no retroalimentar este estado anímico para evitar alargar su duración. Existen casos que enlazan los problemas derivados del ‘síndrome’ postvacacional con el propio estrés laboral y los cuadros de ansiedad generalizados que representa, lo que alarga en el tiempo la mejora en el estado físico y anímico de la persona.

Pautas para vencer el ‘síndrome’ postvacacional
Los centros Nascia aconsejan, en la vuelta a las rutinas y horarios, afrontar con una actitud positiva los momentos que supongan una mayor carga de estrés. Pero además, es necesario utilizar una serie de técnicas de respiración que consiguen establecer un equilibrio a nivel físico y emocional.

Es conveniente que desarrollemos un tempo de respiración lento, profundo y regular –entre 6 y 8 respiraciones por minuto- y que éstas sean totalmente diafragmáticas. Con ello estamos logrando un nivel de concentración que permite, en los momentos de mayor estrés, olvidarse de las causas que lo provocan y optimizar el estado físico que produce una correcta respiración. Mejoraremos no sólo la concentración sino el ritmo cardíaco, el pulso y otras variables que entran a formar parte de los cuadros generales de estrés y ansiedad.

Por último, también resulta importante en la vuelta a las rutinas tras las vacaciones respetar los horarios de comida y las horas de sueño. Con esto evitaremos alteraciones en el estado de ánimo por dormir menos horas de las necesarias y tener menos descanso del deseado en los primeros días de alta actividad física y mental.





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