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Los medicamentos genéricos nos traen muchas ventajas.

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LOS MEDICAMENTOS GENÃ?RICOS NOS TRAEN MUCHAS VENTAJAS

Por D. Alfonso Rodríguez, Sudirector General de Farmacia

Con las E.F.G. (Especialidades Farmacéuticas Genéricas) se beneficia la Sanidad Pública, los laboratorios y, sobre todo, el consumidor

En numerosos países de nuestro entorno se viene desarrollando, desde hace años, la implantación de las Especialidades Farmacéuticas Genéricas (E.F.G.), conocidas popularmente como “medicamentos genéricos”. La experiencia de estos países nos demuestra que, desde el punto de vista económico, tiene efectos positivos.

  1. En primer lugar, para la Administración, porque contribuyen a la contención del gasto farmacéutico.
  2. En segundo lugar, para la industria farmacéutica, al permitir el desarrollo de laboratorios sin posibilidades de fuertes inversiones en investigación.
  3. En tercer lugar, para el consumidor y el Sistema Nacional de Salud, ya que hay que resaltar el menor precio de las E.F.G. respecto al producto original, como consecuencia de no tener que repercutir los gastos de investigación y desarrollo en el precio de venta. La media general es de un 20% a un 30% de ahorro tanto para el usuario como para el Sistema Nacional de Salud. Así, la Sanidad Pública puede reinvertir este ahorro en mejorar sus servicios también en beneficio del usuario final, es decir, de todos.

Qué es una EFG

Es importante aclarar que las E.F.G. son especialidades con la misma forma farmacéutica e igual composición cualitativa y cuantitativa que sus equivalentes de marca, es decir, sus especialidades de referencia. La eficacia y seguridad de éstos debe estar absolutamente establecida por su continuado uso clínico. Y, también, la E.F.G. ha de demostrar su equivalencia terapéutica con la especialidad de referencia mediante los correspondientes estudios.

La regulación de las E.F.G. está recogida en la Ley del Medicamento, que lógicamente está orientada a garantizar tanto su eficacia, seguridad y calidad como su correcta información e identificación.

Pero para que un medicamento pueda ser calificado como genérico, además de las exigencias sanitarias señaladas debe reunir una serie de condicionantes de naturaleza económica e industrial. Y en este punto es en el que el usuario final comienza a beneficiarse de los “medicamentos genéricos”.

El concepto de EFG

El concepto de “medicamento genérico” ha ido alcanzando cada vez más fuerza. En un principio no logró, por sí solo, impulsar su consumo, pero poco a poco se fue aclarando su posición hasta llegar al importante papel que hoy desempeña en nuestra sociedad.

Así, el día 1 de diciembre de 2000, en el ámbito del Sistema Nacional de Salud, entró en vigor el sistema de precios de referencia con el objetivo de moderar el gasto farmacéutico público mediante una política activa de utilización de medicamentos genéricos. Este sistema permite limitar la financiación pública de los medicamentos, estableciendo que sólo serán objeto de financiación con cargo al Sistema Nacional de Salud las especialidades farmacéuticas cuyos precios no superen la cuantía que, para cada principio activo, se establezca reglamentariamente.

Para asegurar esta financiación selectiva, cuando el usuario presente en su farmacia la receta de un medicamento o especialidad farmacéutica cuyo precio supere la cuantía establecida como precio de referencia, el farmacéutico deberá sustituirla por un medicamento genérico equivalente, de idéntica composición cualitativa y cuantitativa en sustancias medicinales, forma farmacéutica, vía de administración y dosificación, y de igual número de unidades por envase.

Excepcionalmente, el farmacéutico no sustituirá la especialidad farmacéutica prescrita cuando la receta vaya acompañada de un informe del médico justificando la improcedencia de la sustitución por problemas de alergia, de intolerancia o de cualquier otra incompatibilidad. También existe la posibilidad de que el beneficiario desee, por voluntad propia, no sustituir el medicamento prescrito por su médico, con lo cual deberá abonar la diferencia de precio entre el de la especialidad farmacéutica dispensada y el de referencia fijado, además de efectuar la aportación económica que le pudiera corresponder sobre el precio de referencia.

El resultado: precios un 30% más bajos

Todas estas medidas, además de estimular el consumo de medicamentos genéricos, han producido una considerable disminución de los precios de especialidades farmacéuticas. Desde el primer momento de la entrada en vigor del sistema de precios de referencia, el consumo de E.F.G. en la prestación farmacéutica pública está mostrando una tendencia muy positiva, debido fundamentalmente a la diferencia de precio con los productos originales que alcanza hasta un 30%.

Si comparamos los datos de ventas de enero a mayo del 2001 con el mismo período de 2002, se aprecia un crecimiento muy importante en el consumo de “medicamentos genéricos”. Casi un 36% de incremento en cuanto al número de envases y rozando el 20% más del volumen total en euros. Además, de cada 100 envases de especialidades farmacéuticas vendidas hasta el mes de mayo de 2002, 6,65 fueron de E.F.G., lo que indica una progresión importante.

Sin embargo, en España no se ha alcanzado aún la cuota de mercado que estos productos tienen en los países de nuestro entorno. Pero la tendencia al crecimiento es clara. A ello, contribuirá de forma decisiva la incorporación de nuevos principios activos al sistema, lo que aumentará las ventajas económicas que resulten de su aplicación y permitirá destinar el ahorro generado a mejorar la calidad de la asistencia sanitaria en el sistema sanitario público.



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