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Los niños adoptados después de cumplir tres años presentan más riesgo de sufrir pubertad precoz

El riesgo de aparición de pubertad precoz entre los niños adoptados en España es entre 10 y 20 veces mayor, sobre todo si la adopción se produce cuando los niños tienen más de tres años. Esta relación ha sido uno los puntos de debate de los especialistas reunidos este fin de semana en el “IV Symposium Ferring de Endocrinología Pediátrica”, que se ha celebrado en Madrid, bajo la coordinación del doctor Rafael Yturriaga, Jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

“La incidencia de pubertad precoz en los niños está aumentando en nuestro país por varias razones –destaca el doctor Yturriaga-. Primero, porque ahora se le da mayor importancia a estos problemas y por tanto se realiza un mejor diagnóstico; y en segundo lugar, porque la pubertad precoz está en relación con el sobrepeso y la obesidad, que está aumentado entre nuestros menores. Otro factor importante es el mayor número de niños adoptados de otros países, que si se adoptan después de los 3 años, tienen una incidencia de pubertad precoz muy superior a la de la población general”.

Las razones de esta mayor incidencia son diversas, pero los especialistas destacan que los niños que han sufrido deficientes nutriciones en sus países de origen y que se encuentran de repente con unas condiciones favorables de alimentación, experimentan un desarrollo del crecimiento muy rapido. Esta respuesta de crecimiento en algunos casos termina ocasionando un adelanto puberal, provocando un aumento de la talla para la edad cronológica pero baja para su edad ósea. La causa, según algunos estudios, es que puede darse en estos niños un periodo crítico denominado prepuberal en el que el organismo tras recuperar el peso y la talla, genera además una maduración del eje hipotálamo-hipofisario y la activación de ciertos mediadores implicados en el desarrollo de la pubertad.

“La pubertad precoz –explica este pediatra- se entiende cuando el desarrollo de los caracteres sexuales se produce en las niñas antes de los ocho años y en los niños antes de los nueve años. Este desarrollo sexual se acompaña además de un aumento de la velocidad de crecimiento así como una aceleración en la fusión de sus huesos.  En la actualidad, se estima que este trastorno afecta a cerca de uno de cada 10.000 habitantes, siendo más frecuente en las niñas que en los niños; por cada 20 casos en niñas se registra 1 en niños”, resalta el especialista.

Este trastorno está motivado por una activación prematura del sistema de hormonas sexuales, en concreto de las gonadotrofinas. Las causas por las que se alteran estas hormonas son, en la mayoría de las ocasiones, desconocidas sobre todo en las niñas, mientras que en los niños se suele asociar con frecuencia a procesos orgánicos.

“Los principales síntomas en el sexo femenino son el aumento de las mamas con posterior aparición de vello púbico o axilar y, más adelante, la llegada de la primera menstruación. En el caso de los niños, el primer signo es el aumento del volumen de los testículos y posteriormente, el incremento del tamaño del pene con presencia de vello púbico y facial”, resalta el especialista.

Además, la pubertad precoz en niños/as puede generar problemas psicológicos por la discordancia entre la madurez corporal y el infantilismo propio de la edad. “De la misma forma, puede disminuir la talla adulta, aunque de forma transitoria estos pacientes estén más altos que los niños de su edad”, precisa el doctor Yturriaga. 


 

Tratamiento combinado

Por este motivo, las preocupaciones de los especialistas giran en torno a mejorar el diagnóstico y el tratamiento. En opinión del Jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Ramón y Cajal, es imprescindible realizar un buen diagnóstico de este trastorno, y definir si realmente el niño va a precisar tratamiento. “En líneas generales se considera que las niñas con predicción de talla adulta inferior a 155 cm o si está se deteriora o es inferior a 5 cm con respecto a su talla genética, está indicado el tratamiento que, en la actualidad, se realiza con los análogos de la GnRH. Con este tratamiento se logra la regresión de los caracteres sexuales, “es decir, evita que una niña de 7 años tenga un cuerpo de mujer”, afirma el doctor Yturriaga.

Aún así, los expertos están investigando nuevas líneas de tratamiento. El doctor Manuel Pombo, del Hospital Universitario de Santiago de Compostela, expuso los resultados de una nueva línea de investigación, de hormona de crecimiento junto a análogo de GnRH en el tratamiento de la talla baja de causa desconocida. “Según esta investigación, este tratamiento combinado mejoraría la talla adulta de estos pacientes en mayor medida que cuando son  tratados solamente con hormona del crecimiento o con análogo de GnRH”, asegura el doctor Yturriaga.

 



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