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Los pacientes con alto riesgo de embolia pueden ser intervenidos sin interrumpir el tratamiento anticoagulante

Más de 250 cardiólogos expertos en marcapasos y estimulación cardiaca se reúnen, desde hoy y hasta el próximo sábado en León, para celebrar la XXIX Reunión de la Sección de Estimulación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), que este año se centrará en debatir las últimas novedades en el manejo del paciente anticoagulado que requiere de la implantación de un dispositivo de estimulación cardiaca, y en tratar los beneficios de la monitorización remota y el seguimiento domiciliario.
 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentos
En la actualidad, cada año se implantan en España cerca de 35.000 dispositivos de estimulación cardiaca y 737 de ellos son dispositivos de terapia de resincronizacion, lo que equivale a una media de 700 marcapasos y cerca de 110 desfibriladores por millón de habitantes. Los marcapasos se implantan en personas que sufren un enlentecimiento patológico del ritmo cardiaco (bradicardia), los resincronizadores permiten mejorar la  contractilidad del corazón en pacientes con insuficiencia cardiaca muy avanzada, y los desfibriladores implantables (DAI)  reducen el riesgo de muerte repentina en determinados tipos de enfermos.

Uno de los temas que más interés suscita de la reunión es la mesa de debate que evaluará la relación entre estimulación y anticoagulación, ya que los anticoagulantes aumentan hasta 5 veces el riesgo de sangrado durante la intervención, con lo que se convierte en una de las principales complicaciones a las que tiene que hacer frente el especialista en la operación. “Y es que no estamos hablando de una complicación aislada, sino que afecta al  30% de los pacientes que se someten a este tipo de intervención, ya que, por lo general, se trata de personas mayores que tienen asociadas otras patologías, en la mayor parte de los casos fibrilación auricular (FA)” señala el doctor Francisco Ruiz-Mateas, presidente de la sección de Estimulación Cardíaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

Ante esta situación, el doctor Ruiz- Mateas explica que, “hasta el momento, para evitar el riesgo de sangrado con antivitamina K (sintrom), la práctica generalizada a la hora de implantar un dispositivo pasaba por el abandono de este tratamiento anticoagulante durante cuatro o cinco días y, seguidamente, se le administraba al paciente una terapia puente con heparina para evitar el riesgo de embolia o trombosis, situación que requería de unos controles previos, durante y posteriores al implante del dispositivo, y que además, hacía aumentar las probabilidades de embolia en los pacientes de alto riesgo”.

Para debatir sobre cómo mejorar esta situación, en el marco de la reunión tendrá lugar una mesa de debate donde se expondrán nuevas investigaciones que ponen en duda si el procedimiento que se lleva realizando hasta ahora, igual para todos los casos, es la mejor opción. En este sentido, el doctor Ruíz-Mateas indica que, “en pacientes que, sin antivitamina K, presentan alto riesgo de embolia, se ha demostrado que no interrumpir el tratamiento anticoagulante es igual, o incluso más eficaz, que realizar la terapia puente previa con heparina”, destaca el experto, y añade, “por el contrario, en pacientes de bajo riesgo, se ha visto que lo más recomendado es retirar directamente el anticoagulante, sin pasar por terapia puente, ya que se ha demostrado que cada paciente requiere de necesidades distintas. En este sentido, las guías de práctica clínica ya están trabajando en adoptar estas nuevas líneas de actuación.”

Por otro lado, con la aparición de los nuevos anticoagulantes (dabigatrán, rivaroxaban y apixaban) surge un nuevo contexto al que los cardiólogos deben adaptarse, aunque la mayor parte de los pacientes todavía siguen bajo el tratamiento estándar con antivitamina K. En este sentido, la doctora Mª Luisa Fidalgo Andrés, vocal de la secciones de Estimulación Cardiaca y Arritmias de la SEC y copresidenta del comité organizador, destaca que, “los nuevos anticoagulantes podrían facilitar la implantación de dispositivos de estimulación cardiaca ya que su efecto en sangre es mucho más rápido y con esperar doce o veinticuatro horas es suficiente para que no haya riesgo de sangrado. Por tanto, cuando se opte por suspender el tratamiento, el paciente no tendrá que estar sin anticoagulación durante tanto tiempo, lo que facilitará la manipulación durante la intervención del paciente y aumentará la seguridad después de la operación”.

El seguimiento domiciliario, mayor seguridad para el paciente

Otro de los temas que se tratará durante la reunión es la monitorización domiciliaria, una herramienta de seguimiento, en fase de implantación, que permite al paciente hacer la revisión desde casa. Se trata de un sistema que ofrece una mayor vigilancia y comodidad para el paciente, obteniendo así, una mayor seguridad y reducción de los costes.

“Hoy en día, el enfermo ya no tiene que acudir físicamente a la consulta para comprobar el correcto funcionamiento del corazón, ya que existen aparatos que nos transmiten, mediante ondas inalámbricas, toda la información que necesitamos”, indica el doctor Ramón García Calabozo, presidente del comité local de la reunión y jefe del Servicio de Cardiología del Complejo Asistencial Universitario de León, y añade, “los beneficios del seguimiento remoto son múltiples ya que es más seguro y cómodo  para el paciente. Más cómodo porque el paciente no tiene que desplazarse hasta el hospital para hacer el seguimiento periódico, y más seguro porque mediante este sistema remoto es posible la detección precoz de cualquier problema, lo que proporciona más margen y éxito de resolución”.

Mediante esta tecnología, el paciente puede establecer conexiones mediante un pequeño transmisor que, al estar conectado a una línea telefónica y/o a la red eléctrica, transmite al hospital la misma información que obtendría mediante una consulta presencial.

En algunos casos el envío de la información se hace de manera manual, es decir que es el propio paciente quien coloca el mando sobre el estimulador y activa el botón de puesta en marcha y, en otros casos la transmisión de la información se realiza de forma automática, habitualmente durante la noche mientras el paciente está dormido.

En referencia al marco europeo, el doctor Calabozo destaca que, “Europa, y también España, es líder mundial en el seguimiento domiciliario de los pacientes cardiacos, especialmente de aquellos pacientes que requieren de algún tipo de dispositivo de estimulación cardiaca”.

En el marco de la reunión también se discutirán otros temas como la mesa – coloquio que se centrará en la búsqueda de la eficiencia en la implantación de marcapasos, resincronizadores y desfibriladores; que tendrá por objetivo buscar cuál es la mejor opción de dispositivo que nos aporta un mayor beneficio clínico para el paciente.

Además de esta sesión, el congreso también contará este año con la presencia del doctor Jean Claude Deharo, presidente de la Sección de Ritmo y Estimulación Cardiaca de la Société Française de Cardiologie, que impartirá una conferencia magistral acerca de las infecciones producidas por el implante de dispositivos de estimulación cardiaca. Durante el congreso también se darán a conocer los últimos avances tecnológicos en el funcionamiento de estos dispositivos, en una mesa que combinará los conocimientos de ingeniería de los técnicos expertos en dispositivos con las necesidades clínicas de los médicos que
los implantan.



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