ESTÁS LEYENDO...

Los pies, ese par de héroes.

Los pies, ese par de héroes.

Aunque estén lejos de nuestra mirada, vamos a
ponérselo fácil. Os aseguramos que no hay súbditos más agradecidos ni combatientes
más heroicos

Cuidarlos o no cuidarlos

Prueba lo primero y verás la
diferencia. Sobre todo ahora que el verano y el calor van a ser inclementes con
ellos: sol en exceso, cloro, sal de mar, uso de sandalias, sequedad, sudor,
largas caminatas, exceso de transpiración…

En verano, los pies se
encuentran en contacto continuo con el agua de las piscinas o del mar, lo que,
paradójicamente, favorece la sequedad cutánea. Por si esto fuera poco, el calor
de la jornada agrava la sensación de cansancio que normalmente aparece al final
del día. Ello unido al uso de zapatos abiertos propio de la época o incluso al
placer de andar descalzo favorecen la sequedad y la formación
de durezas y callosidades.

Secos como el esparto

Agasaja a tus pies dándoles
un masaje con una crema balsámica o bien con un buen baño de sales relajantes, que
te ayudarán a combatir la sequedad. Estas sales eliminan la aspereza de los
pies, talones y tobillos, facilitan la eliminación de cutículas, además de
tonificar y embellecer la piel y uñas y dejarle una película protectora. A
continuación, sécalos muy bien, sobre todo entre los dedos. Si observas que la
piel está muy seca, dales un masaje con aceite de almendra dulce, o mejor aún,
con una buena crema específica para tratar la sequedad de pies. La piedra pómez
te servirá para reducir las durezas que se hallan podido formar, pero deberás pasártela
a menudo, ya que las callosidades pueden abrir grietas que al andar provocan un
gran dolor. 

Exceso de transpiración: la ionoforesis

El calor puede llegar a
duplicar e incluso triplicar una transpiración normal de pies. ¿Qué hacer
cuando esto ocurre? En primer lugar, elige bien los calcetines, desechando los
sintéticos y eligiéndolos de hilo o de algodón. Además de esto, en la farmacia
encontrarás antitranspirantes, desodorantes en sprays
o en polvo y plantillas absorbentes que te ayudarán a paliar el problema.

Una técnica que
está dando muy buenos resultados es la ionoforesis,
que consiste en la aplicación de una corriente galvánica de baja intensidad que
genera, mediante una transferencia iónica, la formación de una sustancia que
obstruye la salida de las glándulas sudoríparas. Esta técnica la realiza el
dermatólogo o el podólogo, aunque también se puede comprar el aparato, siempre
que la compra esté asesorada por un profesional.

Un consuelo para quienes padecen exceso de
transpiración es que, lejos de ser definitiva, a partir de los 40 años empieza
a atenuarse


La arena, tu mejor pista

Los mejores placeres de la
vida no tienen por qué ser caros. Basta con caminar descalzo sobre la arena de
cualquier playa para que el efecto sea igual que el de un masaje realizado por
un profesional. Al masajear la bóveda plantar, la arena activa la circulación
de retorno y distribuye el peso de forma inteligente.

Verrugas plantares

Las piscinas públicas y
vestuarios favorecen el desarrollo de hongos y papilomas. Respecto a estos
últimos, aunque hacia el exterior den una apariencia de bulto duro sin más,
hacia el interior se produce el crecimiento de una raíz profunda que produce
dolor cuando apoyamos la planta del pie. El virus que lo provoca pertenece al
género de los papilomavirus y es extremadamente
contagioso, por lo que siempre que frecuentes estos lugares públicos, hazlo
calzado con sandalias de plástico. Si a pesar de ello te contagias, acude al
farmacéutico, quien te indicará el verrucida que más
te conviene, a base de ácido salicílico o de ácido láctico, y cuya función es
la de quemar la verruga hacia el interior. También te informará sobre cómo
aplicarlo, ya que pueden producirse quemaduras con relativa facilidad. Si a
pesar de todo el papiloma insiste, lo mejor es que acudas al médico, quien
aplicará la técnica de la crioterapia o la técnica láser para quemarlo.

El pie de atleta

Otros enemigos de tus pies y
que también habitan en los lugares públicos son los hongos. Éstos se contagian
con más facilidad si cabe, ya sea por contacto directo o indirecto: el suelo de
las piscinas, las toallas contaminadas?, y por si fuera poco, la humedad de las
piscinas y el calor propician su desarrollo. Normalmente se desarrollan en los
espacios interdigitales, que se enrojecen y se descaman, llegando a provocar
fisuras. Es el famoso pie de atleta, que se manifiesta en picores y comezones,
para terminar produciendo incluso dolor. Para evitarlo, cálzate siempre con
sandalias y utiliza calcetines de tejidos naturales. Y sobre todo no esperes a
que el hongo se haya extendido por todo el pie y reacciona: dale a tus pies
baños antisépticos y aplícate en las zonas afectadas alcohol yodado. Tu
farmacéutico te indicará qué crema antifúngica
aplicarte.



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page