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Los remedios de la abuela.

Los remedios de la abuela.

-¡Qué dolor!-

-¿Dónde le duele?

-¡Es la leche!

-Mujer, no será para tanto.

-Es que no es una expresión. Se trata
de una subida de leche. ¡Mire, ya estoy manchada!

-Sí es verdad. Pero eso es normal.

-Normal sería si este mamoncete no me pegase bocados cuando le doy el pecho. ¡Veo
las estrellas!

-¿Le coge bien el pecho?

-¡De maravilla! ¡Como un adulto! Es
un hambrón.

-¿Tiene, quizás, grietas en el pezón?

-Efectivamente, y cuando llega la
hora de darle el pecho me pongo a temblar.

-¿Y con qué se lo cura?

-¿Yo? ¡Con nada! Dando el pecho no se
pueden tomar medicinas.

-Está usted en un error.

-¿No me diga que puedo tomar algo
para los dolores?

-¡Claro, mujer! ¿No se lo ha dicho el
médico?

-Verá. Es que en mi casa es un tema
de constante discusión. Mi abuelo era médico.

-¿Y qué? Más a favor de mi teoría.

-Pues que mi abuelo murió y mi abuela
parece que ha heredado el título. No hay enfermedad en la familia en que ella
no entre con sus teorías y lo malo es que mi madre y mi suegra la secundan.
¡Nada de medicinas cuando se da el pecho!

-Para empezar debe ponerse una pomada
en esas grietas.

-Dicen que el niño se puede
intoxicar. Me ponen emplastos de una infusión de hierbas.

-Las pomadas para esta dolencia no
llevan sustancias tóxicas y además, antes de la toma, usted se lava con una
gasita estéril.

-No sabe la alegría que me está
dando, porque no quiera usted ver lo que he pasado con los puntos y los dolores
de entuertos

-¿Este es su segundo hijo?

-No. Es el primero.

-Es que las contracciones uterinas postparto se dan más en las multíparas.

-Pues yo no sé, pero el caso es que a
mí no me dejan tomar nada y no les puedo discutir porque me dicen que todas las
medicinas se eliminan por la leche.

-Llevan razón hasta un cierto punto.
Todos los medicamentos se excretan por la leche materna, pero no en la misma proporción.
Por ejemplo, si es necesario un tratamiento antibiótico, las cefalosporinas son seguras y las tetraciclinas
están contraindicadas.

-Pues fíjese que he tenido una
poquita infección en la orina. El médico me mandó unas pastillas y mi abuela me
las escondió. Agua y bicarbonato y al bidé.

-Eso es una exageración. Hay
medicamentos que tienen un tiempo largo de vida en el organismo y otros que se
eliminan rápidamente.

-Pero por la leche, ¿no?

-Y por la orina y las heces. Si usted
toma un medicamento, de rápida eliminación, inmediatamente después de dar el
pecho por la noche, que es cuando el niño duerme más, el medicamento ya puede
estar eliminado para la próxima toma.

-¡Uy qué
maravilla! ¿Entonces me puedo tomar una aspirina?

-Es más recomendable el paracetamol.

-Oiga, ¿y si las que estamos dando el
pecho tuviésemos una enfermedad seria?

-Entonces habría que eliminar la
lactancia materna. Dése cuenta que, como todo en la
vida, hay que valorar  el factor
beneficio/riesgo.

-Es que yo no quiero ni pensar que a
mí me pasara algo. Soy muy aprensiva y nerviosa. No quiera ver la de litros de
tila que me están dando.¿Puedo, entonces, tomar algo
para los nervios?

-Ahí tiene un caso en el que debe utilizar
medios no farmacológicos como la relajación o las tisanas.

-Es que tampoco duermo bien.

-La despertará el niño, ¿verdad?

-No. El niño duerme con mi abuela. Mi
marido es marino mercante y yo vivo por ahora con mi madre y mi abuela

-¿Entonces?

-Es que, a cada momento,  mi abuela entra en el cuarto para  a darme tila. ¿Qué puedo hacer?

-Cambiarse ya mismo de casa.

                                                                               



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