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Lunares y pecas, mucha precaución.

Lunares y pecas, mucha precaución.

El cambio de aspecto que experimenten los lunares, pecas y manchas en la piel es un de factor a considerar por el especialista para descartar un problema mayor. El tono de la piel, cierta predisposición biológica y la exagerada exposición al sol pueden determinar la aparición de un melanoma maligno. Por ello es importante prestar atención a nuestra piel. Así, los cambios de color en una peca (si enrojecen o se oscurecen) son significativos, y aunque algunas tienen un cierto relieve, si éste aumenta o se extiende debe consultarse con el dermatólogo. En cuanto al tamaño y cambio de forma de los lunares, los malignos suelen tener un diámetro que supera los seis milímetros, y suelen adoptar formas asimétricas e irregulares. Del mismo modo que si sangra o aparecen costras en su entorno.



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