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Maquillada bajo el sol… sin que se note.

Maquillada bajo el sol… sin que se note.

Que
te digan que estás guapa, no que estás bien maquillada. Ése es el lema del
maquillaje de temporada, en el que la gama de los rosas triunfa por méritos
propios dando lugar a un look suave y natural que resalta la calidad de la
piel. Como complementos: unos labios que brillan a tope y unas pestañas ?hiperrecargadas?.

Este verano, la vida es más rosa que nunca. Así
lo han sentenciado las tendencias cosméticas de la temporada que, de forma
unánime, han aupado a este color, en todas sus variedades, al podium del
maquillaje. ¿Sus credenciales? Es un tono que sienta bien a todo el mundo,
especialmente en una época del año en la que la luminosidad es la protagonista.
Además, es de las pocas tonalidades que nos permiten lucir a la vez naturales,
sexys y glamourosas. Y, por si fuera poco, rejuvenece.

Ante
todo, buena piel

Cuando el rostro ya está bronceado por el sol,
el mejor maquillaje es una piel sana y cuidada. De ahí que ahora, más que
nunca, haya que asegurarle gestos tan básicos como la limpieza, la exfoliación
y la hidratación.


  1. La limpieza
    con los productos adecuados es fundamental, aunque no nos
    maquillemos, ya que la piel transpira más y, al estar tanto tiempo al aire
    libre, acumula muchas impurezas. Los tónicos faciales son una opción
    estupenda pues a sus propiedades limpiadoras y purificadoras unen el
    efecto frescor que se eleva a la máxima potencia si durante estos meses lo
    conservas en la nevera.

  2. La exfoliación
    es esa ?varita mágica? que permite lucir un bronceado saludable,
    uniforme y muchísimo más duradero. Elimina las células muertas que en
    verano están ?machacadas? a causa de la acción del sol dando paso a nuevas
    células sonrosadas y dispuestas a ligar bronce. Lo ideal es aplicar la
    exfoliante una vez por semana, extenderla con un suave masaje y retirarla
    enseguida (no se puede dejar actuar como si fuera una mascarilla porque
    agrediría la piel).

  3. La hidratación
    es a la piel lo que los líquidos son al organismo cuando hace
    calor. Es fundamental que utilices un producto adaptado a tu tipo de piel
    pero que, además, incluya factor de protección solar. Aplícalo por la
    mañana y, por supuesto, siempre que notes tu piel tirante a causa de los
    efectos del sol, el viento, el cloro e incluso el aire acondicionado,
    factores todos ellos enemigos de la hidratación. Por la noche es
    fundamental reparar los estragos, así que aplica un producto de los
    llamados multi-regenerantes, con vitaminas y agentes reparadores y una
    textura más rica que las hidratantes de día. Una buena opción para obtener
    una hidratación exprés es recurrir a las mascarillas: la hay para todas
    las pieles y todos los gustos: refrescantes, calmantes, rejuvenecedoras,
    relajantes, after-sun…

Los
tres básicos de la temporada

Tres cosméticos bastan para lucir el mejor de
los aspectos este verano: la base de maquillaje adecuada, la máscara de
pestañas y la barra de labios.

v      Bases: transparencias al
poder

Resaltar el aspecto saludable del cutis: ésa es
la misión de las nuevas de bases de maquillaje, que permiten una cobertura a
medida para lucir así una tez perfecta. Más que ligeras son ligerísimas, y
permiten unificar el tono de la piel. En esta época del año es más importante
que nunca elegir un producto hipoalergénico, ya que, de lo contrario, se pueden
producir alergias e intolerancias solares. Además, la base debe ser súper hidratante,
de larga duración e incluir factor de protección solar. Las pieles mixtas y
grasas, que pueden ver exacerbada la producción de grasa por los efectos del
sol, deben buscar la emulsión más ligera posible, que contenga agentes ?matificantes?
que regulen el exceso de sebo y prevenir así los siempre antiestéticos brillos.

En cuanto a los tonos, nunca caigas en el error
de fabricarte un falso bronceado empleando una base de color mucho más oscuro.
Usa el tono que mejor se funda con tu piel y vete cambiándolo a medida que te
pones morena. Los bronceados dorados deben elegir marrones dorados; los cobre,
ocres anaranjados; y los bronceados muy oscuros, marrones y chocolates.

Dos opciones estupendas para lucir buena cara
sin recurrir a la base: dar unos brochazos de polvos de sol sobre el protector
solar y utilizar las hidratantes con color.

v      Máscara de pestañas:
licencia para abusar

Los ojos se convierten en el centro de atención
de las miradas estivales, y las pestañas son las encargadas de añadir el toque
de glamour en un look dominado por la naturalidad. Elige un producto
hipoalergénico y waterproof (resistente al agua y al sudor). Y no te cortes: la
tendencia marca unas pestañas ?hiperrecargadas?, (casi como si fueran
postizas), así que debes buscar productos que alarguen y espesen y no tener
reparos a la hora de aplicarla: un mínimo de dos aplicaciones es lo que se
lleva. Eso sí: para evitar el efecto ?pegote?, recurre al siguiente truco: aplica
una primera capa y, antes de que se seque usa suavemente el rizador de
pestañas. Después, aplica otra capa, insistiendo en las pestañas del exterior.
Marrones oscuros y negros son los tonos estrella.

v      Labios: oda al brillo

Rosa fuerte, claro o mediano… pero siempre en
versión gloss. Y es que el triunfo del brillo es incuestionable. Eso sí: busca
siempre la naturalidad y huye de los acabados metalizados que están totalmente
out. Y no te olvides de la protección: la piel de los labios carece de lípidos
y no produce melanina, de ahí que sea tan importante utilizar un labial que
contenga un SPF (Factor de Protección Solar) elevado.

Pero entre tanto entorno rosa, la moda no se
olvida de las fans de rouge tradicional y contempla la posibilidad de volver al
look de los años 50 con bocas rojo pasión protagonizando, eso sí, un rostro
carente de otro maquillaje (si usas rojo de labios, intenta no recargar tu
mirada). Los contornos hiperdefinidos con perfiladores de tonos oscuros están
totalmente demodé.

Blush
y sombras: sólo por la noche

Así como en el maquillaje de día prima la
naturalidad más absoluta, por la noche, el color puede subir de tono,
especialmente en párpados y mejillas. Violetas, dorados, verdes y cobres, con
acabados nacarados, son los protagonistas de las sombras de ojos. Pero, también
aquí, el rosa triunfa sobre todos los demás. Acentúa el azul en los ojos verdes
y azules y proporciona miradas cobre a los ojos marrones y avellana. Pero,
además, la sombra rosa tiene un efecto ?terapéutico?: si tras una noche larga e
intensa aplicas una tonalidad rosa perla en el ángulo interno de los ojos,
sobre los párpados y bajo las pestañas inferiores, el efecto será similar al
que tendrías tras haber dormido 8 horas.

En cuanto al colorete o blush, aplícalo según
la siguiente premisa: tiene que ?imitar? el color de unas mejillas sonrosadas o
el favorecedor rubor que se consigue tras una tarde al aire libre. Para
conseguirlo, extiéndelo con una brocha grande y suave desde el centro de la
mejilla hacia la sien y hacia abajo, para suavizar el tono. Busca productos con
texturas finas y sedosas.

Si lo que deseas es acentuar el bronceado,
aplica un poco de colorete en aquellas zonas de la cara en las que el sol te
?coge? más: la barbilla, el puente de la nariz y el nacimiento del pelo.

¿A
la playa maquillada? Sí, es posible

De unos años a esta parte, bases, sombras y
lápices de ojos, barras de labios y coloretes se han apuntado a una tendencia
capitaneada por la máscara de ojos: la resistencia al agua (waterproof). La
mayoría de estos maquillajes utilizan sustancias derivadas de la silicona, lo
que hace que se conserven inalterables y que no penetren ni irriten la piel, ya
que poseen propiedades hipoalergénicas. Además, incluyen filtros solares, con
lo que la protección está asegurada. Se aplican igual que los cosméticos
convencionales, aunque no hay que abusar de ellos (recuerda que en verano se
impone la naturalidad). Lo mejor es que los emplees sólo para resaltar los
rasgos que consideres indispensables y no olvides que para retirarlos necesitas
desmaquillantes específicos.

El
bronceado ideal en tres pasos

  1. Preparación
    interna.
    Los suplementos dietéticos ricos en
    betacarotenos son una excelente opción para preparar a la piel ?desde
    dentro? y reforzarla ante las posibles agresiones solares. Lo ideal es
    empezar a consumirlos 15 días antes de la exposición al sol. También se
    puede recurrir a los suplementos de vitamina E, ya que ésta protege a las
    células de la acción de los radicales libres y es el nutriente antienvejecimiento
    por excelencia.
  2. Piel a punto. Antes de exponerte al sol tu piel debe estar perfectamente limpia,
    desmaquillada e hidratada. Para ello, evita el uso de productos que
    contengan alcohol, ya que puede propiciar la aparición de manchas, y
    aplica el producto solar en casa (nunca en la playa o la piscina) una
    media hora antes de la exposición, de forma uniforme y sobre la piel
    totalmente seca.
  3. Elige el
    producto adecuado.
    Para ello, debes tener
    en cuenta dos factores; cuál es tu fototipo solar (pregunta a tu
    dermatólogo o farmacéutico) y qué tipo de piel tienes, ya que la
    formulación (crema, emulsión, gel, spray…) debe estar determinada por el
    mayor o menor grado de sequedad cutánea.


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