Maquíllate, maquíllate.

El ideal de belleza actual busca la naturalidad por encima de todo. Este invierno, el maquillaje que se lleva nos inunda de luz, tonos naturales y reflejos nacarados

  1. Busca el lugar idóneo
  2. Para que el maquillaje sea uniforme, busca un lugar en el que la luz sea directa, a fin de que no te hagas sombra. Si te maquillas para salir de día, la natural es la perfecta, pero si vas a salir por la noche, mejor es que lo hagas con luz artificial, pero intensa. Colócate a cierta distancia del espejo para poder ver las zonas oscuras de tu rostro, normalmente alrededor de los ojos, la boca y la nariz.

  3. Abonando el terreno
  4. Antes de aplicar la base del maquillaje, prepara tu piel limpiándola a conciencia. Para ello, aplícate un limpiador suave que no deje la piel tirante, de manera que el rostro parezca relajado. A continuación, aplícate una hidratante muy ligera, que no sea ni excesivamente nutritiva ni muy densa. Si vas de fiesta, puedes ponerte una ampolla rejuvenecedora que te alisará la piel al instante y contribuirá a que el maquillaje te dure más tiempo.

    Una vez hecho esto, elige la base o fondo de maquillaje que mejor se adapte a tu tipo de piel y utilízala sin miedo a diario. El objetivo es iluminar tu rostro prestándole naturalidad y salud a tu piel. La base cubre imperfecciones y proporciona un acabado liso y aterciopelado, además de que protege contra la polución. Los expertos recomiendan los tonos que armonicen con lo claro u oscuro del cutis y dentro de éstos, los que mejor se adapten al matiz de fondo de tu piel, más tendente al amarillo que al rosa en el 90% de las mujeres. Si la base no es del mismo color que la propia piel, el efecto no es natural. Otra cosa a tener en cuenta: si eres de piel seca, elige un corrector compacto, cremoso o líquido. Si eres de piel grasa, elígelo en lápiz o barra. Aplica la base poco a poco, en pequeñas cantidades y mezclándola dando golpecitos hasta que desaparece por completo y sin arrastrarla, salvo en la línea del pelo, la mandíbula y los contornos de nariz y ojos.

    Los fondos de maquillaje inteligentes combinan efectos beneficiosos para el cutis con texturas que se adaptan a tu tipo de piel hidratándola, matificando las zonas grasas y permitiendo un acabado más bonito.

    Si tienes ojeras o has tenido una mala noche, los correctores de ojeras hacen milagros. Aquí también es mejor que elijas el amarillo y en un tono más claro que el del fondo de maquillaje. Aplícalo en la zona que más se nota y difumina bien con los dedos o con una esponjita triangular de maquillaje..

    Los polvos sellan el fondo de maquillaje y deben aplicarse en toda la cara, incluso en los párpados con el objetivo de prepararlos para coger mejor la sombra de ojos. Pero eso sí, cuidado con abusar de los polvos volátiles, ya que pueden resaltar las arrugas y nunca uses polvos con matices anaranjados que dan a la piel un aspecto muy artificial.

  5. El colorete: dando color
  6. Si no sabes el color que te va, piensa en el color de tus mejillas cuando te ruborizas o después de hacer ejercicio. Aplícalo sobre la zona carnosa de los pómulos cuando sonríes extendiéndolo hacia la sien, y siempre con una brocha profesional. Huye de los brillos y de los tonos oscuros y pálidos. Y sobre todo, elige un tono de colorete acorde con el de tu barra de labios.

  7. Sombras de ojos: el arte de maquillarse bien
  8. Aplicar la sombra de ojos es mucho más difícil de lo que pudiera parecer. Sin contar con que es el lugar donde más se notaría una metedura de pata. Para maquillarlos bien piensa en el ojo como en una zona tripartita. A continuación elige tres matices de sombras complementarias: una más clara para el arco superciliar, una media para todo el párpado y otra más oscura para delinear el ojo. Pero atenta a un truco revelador: elígelas teniendo en cuenta el color de tu pelo y el color de tu piel, no el de tus ojos. Y recuerda que siempre los colores claros abren y realzan los ojos, mientras que delinear el borde interno de las pestañas los empequeñece. Rízate las pestañas para agrandar la mirada.

  9. Los labios: sensuales y voluminosos

Lo que se lleva son labios que capten la luz pero sin ser planos. Un tono más claro siempre da más volumen. El color ideal es el de tus propios labios pero un poco más profundo. Para que quede más bonito y natural, el perfilador de labios debe ser del mismo color que la barra. En cuanto al orden de aplicación, es mejor aplicar primero la barra y luego el perfilador, para conseguir un efecto más limpio. Para dar volumen, rellénalos con color por toda la superficie y utiliza un tono claro y luminoso en el centro. El brillo en los labios da un toque de vitalidad y resulta muy favorecedor.



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page