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Mareo cinético. Que tenga un buen viaje.

Mareo cinético. Que tenga un buen viaje.

Según el Primer Estudio Sociológico sobre el Mareo Cinético en España, más de seis millones de españoles se marean cuando viajan en un medio de transporte. De ellos, el 31% afirma marearse sólo cuando va de vacaciones. Los fármacos contra el mareo apuntan a ser la solución más eficaz.

El mareo, fiel compañero de viajes

Esa sensación desagradable conocida como mareo cinético, y que, como recogen sus crónicas,  padecieron en su momento importantes personajes de la historia como Cicerón, Cristóbal Colón o Lawrence de Arabia, tiene su origen en la zona del laberinto, un pequeño órgano situado en el oído interno y estrechamente relacionado con la sensación del equilibrio. Su misión es la de orientar en el espacio a la persona e informar al cerebro de su posición. Cuando viajamos, solemos ir sentados y aparentemente estabilizados, pero los ojos y nuestro cuerpo nos aportan datos contradictorios que transmiten sensación de movimiento. Este hecho genera confusión entre los tres sistemas de orientación: la vista, el equilibrio y los músculos. De este modo, y como consecuencia de la aceleración y desaceleración lineal o angular repetitiva, producida al viajar en coche, autobús o tren, así como del balanceo en el barco o el avión, se genera una hiperestimulación de este minúsculo órgano del oído interno. Confundido por los datos y las sensaciones que le llegan, reacciona activando los sistemas efectores del tracto gastrointestinal y los sistemas nerviosos centrales que se encargan de producir los molestos síntomas que hacen del viaje un sufrimiento interminable.

Los principales síntomas asociados al mareo son los bostezos continuos; sialorrea (aumento de la secreción de saliva); sensación de movimiento en la cabeza, incluso cuando estamos detenidos (vértigo), así como palidez, sudores fríos, náuseas y arcadas. Y por último, el más temible, el deseo inminente de vomitar, localizado en la garganta o en la porción superior del estómago.

La sensibilidad al mareo aumenta sustancialmente entre los 2 y los 12 años. A partir de esta edad, comienza a disminuir, aunque hay adultos que siguen sufriendo este problema durante toda su vida, especialmente las mujeres.

Recomendaciones para un camino sin curvas ni baches

–          Si el viaje es corto, intenta no comer nada y si es de larga duración, realiza una comida ligera a base de líquidos. Procura no fumar ni beber alcohol.

–          Viste ropa ligera, cómoda y holgada.

–          Intenta dormir bien siempre antes de cada viaje.

–          No leas ni realices actividades que te obliguen a fijar la vista en un punto del interior del vehículo. Mira siempre hacia delante mejor que hacia los lados.

–          Procura que el vehículo esté bien ventilado y que no haya humo de tabaco ni olores fuertes.

–          Sitúate en los lugares en los que haya menos movimiento: las zonas centrales en los barcos y aviones, el asiento del copiloto en el coche y los asientos delanteros en los autocares.

–          La postura perfecta en el asiento debe ser semirreclinado y con la cabeza bien apoyada e inmóvil, nunca echado hacia detrás.

–          Procura que el conductor no acelere ni dé frenazos bruscos, o que tome las curvas a mucha velocidad.

–          Si viajas en carretera, debes descansar cada dos horas más o menos para pasear y tomar aire fresco.

–          En cuanto sientas los primeros síntomas, inspira profunda y rápidamente para aliviar la sensación de náuseas. Intenta mantener la vista fija y no en objetos móviles.

–          Al volar, el estómago se vacía más lentamente, por lo que es recomendable realizar dietas ligeras elaboradas a base de hidratos de carbono (pasta), carne, queso y fruta. Debes evitar las verduras flatulentas como la col o la coliflor.

–          No debes volar nunca en ayunas porque la falta de azúcar en la sangre puede desencadenar mareos.

–          Si viajas en barco, mantén la mirada hacia el horizonte y sal a la cubierta a tomar aire fresco.

La farmacia: parada obligada antes de partir

Existen tratamientos farmacológicos muy efectivos contra los mareos, pese a que sólo el 52% de las personas que padecen este mal suelen recurrir a ellos. Los más utilizados son los antihistamínicos H, como el dimenhidrinato, la meclocina, la cinaricina y la prometacina. La elección de uno u otro se realizará en función del tipo de desplazamiento y, sobre todo, su duración, aunque también suelen tenerse en cuenta características del viajero como la edad o las posibles enfermedades que padezca. Para los viajes más largos suele ser más eficaz el uso de meclocina y prometacina.

Estos tratamientos pueden encontrarse en forma de comprimidos, chicles o supositorios y deben tomarse siempre entre 15 minutos y una hora antes de realizar el desplazamiento, puesto que sólo son efectivos si se administran antes de que aparezcan los primeros síntomas. Estos tratamientos pueden provocar somnolencia y llegar a disminuir la concentración y los reflejos, por lo que están totalmente desaconsejados si se va a conducir.

Los mareos no son el único mal que durante estas fechas invade nuestras carreteras. Los accidentes de tráfico se hacen especialmente frecuentes en el verano, por lo que de nuevo la DGT pone en marcha el Plan Especial de Tráfico.

Planes por la seguridad en la carretera

El verano es la época en que las carreteras viven un mayor trasiego de coches con motivo de las vacaciones y son muchas las muertes por accidente de tráfico que se producen en esta época. En concreto, en España fallecieron por este motivo un total de 4.032 personas durante el año 2003, lo que convierte a los accidentes de tráfico en la quinta causa de muerte más frecuente en nuestro país, sólo por detrás de las enfermedades cardiovasculares, las neoplásticas, las respiratorias y las digestivas.

Por este motivo, la Dirección General de Tráfico DGT- se afana cada año en plantear nuevas ideas y normas que ayuden a paliar esta situación. La educación y la formación constituyen el eje motriz de la campaña de prevención para este año, pero la iniciativa que cobra más fuerza últimamente es la implantación del carné de conducir por puntos, una fórmula que ya se ha puesto en marcha en países como Francia y que consiste en la pérdida progresiva de puntos por cada infracción que el conductor comete.  Cada infracción tiene un valor distinto según su gravedad y, una vez restados todos los puntos, se retira el permiso y se insta al conductor a hacer un curso de reciclaje para poder recuperarlo. O incluso podría decretarse la retirada del permiso de por vida.

Mientras llega esta iniciativa, Tráfico continúa con sus campañas especiales. Este año, las medidas se han centrado fundamentalmente en concienciar a los más jóvenes y los conductores noveles mediante iniciativas como estas:

–      Incluir la Educación Vial en la enseñanza obligatoria en el período de 12 a 16 años.

–          Incluir en los manuales de las autoescuelas información sobre las principales causas de los accidentes y las ventajas de los sistemas de seguridad.

–          Los conductores noveles tendrán un sistema sancionador específico. Cometiendo tres infracciones graves o dos muy graves en los 2 primeros años de carné, se les retirará éste hasta obtener uno nuevo un año después.

–          Los conductores de ciclomotor que cometan dos infracciones graves o una muy grave en el plazo de dos años verán revocada su licencia.

–          Se aprobará un reglamento de medidas reeducadoras a implantar por las entidades locales a partir de una normativa básica estatal.

Enfermedades que afectan a la conducción

De todos es sabido que el consumo de alcohol está absolutamente prohibido y duramente sancionado si nos ponemos al volante.  Pero junto al alcohol, hemos de ser especialmente cuidadosos con la toma de determinados medicamentos que pueden alterar el estado físico o mental apropiado para conducir en perfectas condiciones.  En concreto, las benzodiazepinas son los fármacos con un mayor efecto sobre la conducción seguidas por los opiáceos y los antihistamínicos H1, los relajantes musculares y los antidepresivos tricíclicos.

Dejarnos aconsejar por nuestro médico o farmacéutico y consultarles siempre que nos vayamos a poner al volante son las mejores soluciones para evitarnos un buen susto.

Por otra parte, la capacidad de conducción también puede verse seriamente afectada ante el padecimiento de algunas de las siguientes patologías crónicas:

–          Epilepsia y, en general, trastornos convulsivos.

–          Trastornos psiquiátricos como depresión, angustia, esquizofrenia o ansiedad generalizada, que provocan al paciente la pérdida de reflejos, ideas extrañas o peligrosas e inestabilidad emocional.

–          Enfermedad de Parkinson.

–          Demencias como el Alzheimer.

–          Trastornos del sueño (hipersomnia, insomnio, etc…)

–          Alteraciones graves visuales y auditivas (incluidos los vértigos).

–          Alteraciones en el aparato locomotor: rigidez articular, dolores musculares que dificultan una adecuada postura de conducción.

–          Enfermedades cardiovasculares: hipertensión arterial no controlada, cardiopatía isquémica, etc…

–          Trastornos endocrino-metabólicos: diabetes (por su riesgo de hipoglucemias que provocan mareo y pérdida de conocimiento en el conductor), hipo e hipertiroidismo, etc…



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