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MARÍA ADÁNEZ: “Son amores distintos los del teatro y la televisión, y siempre que me guste el proyecto volveré a la tele”

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MARÍA ADÁNEZ: “Son amores distintos los del teatro y la televisión, y siempre que me guste el proyecto volveré a la tele”



 


Su personaje “pijo” de Aquí no hay quien viva la convirtió en una cara popular, pero lo suyo venía de muy atrás. Antes había trabajado en otras series de televisión de gran éxito, como Farmacia de Guardia, Pepa y Pepe o Menudo es mi padre. Actualmente anda embarcada en los mares del teatro con un clásico sueco, La Señorita Julia, de August Strindberg, dirigida por Miguel Narros. Todo ello sin dejar de lado la gran pantalla.



 


POR XOÁN LUACES-FANDIÑO


 

El cine es otra de sus facetas más transitadas, Los peores años de nuestra vida, El tiempo de la felicidad, Entre las piernas o El Lápiz del Carpintero son algunos de los títulos en los que ha tenido papel protagonista y la ocasión de trabajar con actores que hoy en día están en pleno auge como Luis Tosar, Antonio Resines o Javier Bardem. Ha desarrollado una sólida carrera teatral por la que ganó el Premio Ercilla y fue nominada al Premio de la Unión de Actores por su papel en El príncipe y la corista junto a Emilio Gutiérrez Caba. Pronto la veremos de nuevo en la televisión, esta vez en una nueva serie que se basa en las viñetas de Maitena. Además, está pendiente de estrenar dos películas que ha rodado fuera de España, una en Grecia y otra en Portugal.      



 


¿Cómo surgió el montaje de esta nueva versión de La Señorita Julia de Strindberg?

Nació de trabajar con Miguel Narros en otra obra de Wilde, Salomé, que fue un encuentro muy bonito y muy especial. Narros había montado ya La señorita Julia en los años sesenta o en el cincuenta y tantos, y le gustaba mucho…



 


¿Es un papel muy exigente?

Sí exige, sí, es una función dura. La señorita Julia son muchas cosas y Strindberg es muchas cosas también. Básicamente, habla de la lucha de sexos, entre hombres y mujeres, y de la lucha de clases.

Tiene actualidad totalmente. Como dice Narros, los tiempos cambian, pero los seres humanos en muchas de sus conductas seguimos igual. Esta semana ha vuelto a morir una mujer por violencia machista, y en la función hay mucho de esto, de violencia psicológica, violencia de género, sobre todo de Juan hacia Julia. Todos son personajes un poco esquizoides, como era el propio Strindberg, que sufría lo que hoy conocemos por bipolaridad. Detrás de sus personajes está el propio autor, es una obra muy autobiográfica, él era el hijo de la sierva, la aristócrata era su primera mujer, todo está lleno de vivencias del propio autor.



 




La obra tiene influencias de Darwin, de filosofía y hasta de psicoanálisis, ¿no es así?

Strindberg escribió esta función en la época de Darwin, de Nietzsche, ya con toda la teoría del psicoanálisis encima. En el prólogo que escribe el autor sobre la obra hace alusión a la evolución de las especies de Darwin y llega a situar a la Señorita Julia como una especie en extinción por su decadencia, representa lo viejo, el nihilismo, el romanticismo, mientras que Juan es el nuevo hombre, el super-yo de Nietzsche.



 


Decía que la obra tiene influencia del psicoanálisis ¿realiza alguna terapia psicológica?

El psicoanálisis no, pero he hecho mucho tiempo terapia conductista. Me pareció una cosa maravillosa porque está muy bien reeducarse en la vida y como con lo nuevo y lo viejo, hay que tirar cosas a la basura y reciclarse mentalmente. Una vez en un curso de interpretación escuché al profesor Augusto Zapata que decía que los personajes te leen a ti, y eso es una verdad como un templo, es decir, que cualquier obra te está diciendo cosas, te está provocando cosas a ti como actor. Hay que ver qué puedes aportar tú como actor, qué bloqueos emocionales puedes tener a la hora de encarnar un personaje de gran envergadura, y trabajar por ahí.



 


¿Esta dedicación tan intensa hacia el teatro quiere decir que abandona su faceta de actriz en televisión?

No, estoy muy agradecida a la televisión porque me ha dado cosas buenísimas, y he participado en series como Farmacia de guardia, Pepa y Pepe, Aquí no hay quien viva o Círculo Rojo. Siempre volveré a la tele. Son amores distintos los del teatro y la televisión, y siempre que me guste el proyecto volveré a la tele; al final son los proyectos y los personajes los que te dan impulso para hacerlos.

Vamos a hacer una serie que se basa en las viñetas de Maytena. Esto será lo siguiente que haga en televisión. He hecho ya el programa piloto y vamos  a empezar a grabar a partir de este verano. Finalmente será Tele 5 quien lo emita y mi personaje, Lola, va a ser de alguna manera el eje central sobre el que gira su vida familiar, el trabajo y el ocio.



 


Además tiene pendientes algunos estrenos cinematográficos internacionales bastante interesantes…

En estos últimos dos años he trabajado fuera. He hecho una película justo cuando acabé Aquí no hay quien viva y la obra Salomé. Es una comedia rodada en Portugal con Luis Galvao. Tiene un argumento muy, muy especial, con un plantel de actores impresionante que se ha estrenado ya en Lisboa, y según me ha dicho Luis, está teniendo mucho éxito. Es una coproducción con España, con Alta Films y estamos a la espera de ver cuando la pueden encajar aquí en España.

Justo antes de comenzar los ensayos de la Señorita Julia hice también una comedia que viene de Hollywood, pero que ha sido rodada en la Ciudad de la Luz (Alicante) y en Grecia, en Atenas concretamente. La película se llama Mi vida en ruinas y los protagonistas son Nia Vardalos y Richard Dreyfus. Es la historia de un grupo de turistas de clase media-baja que se embarcan en un autobús muy cutre que reúne distintos personajes: dos americanos, dos australianos, dos españolas (María Botto y yo)… una amalgama de gente. Así que no he hecho cine aquí, pero estoy empezando a trabajar fuera, que también es muy curioso.


 


Parece que los actores españoles tienen cada vez mayor importancia en los Estados Unidos

Es que está muy de moda lo latino, totalmente de moda. Es curioso, porque en un principio -según me contaba Nia Vardalos- los dos personajes de las españolas iban a  ser de otra nacionalidad, pero el productor le indicó que tenían que ser españolas porque está de moda lo español gracias a Penélope (Cruz), a Javier (Bardem) y a Antonio (Banderas).



 


¿Se iría a vivir a Los Angeles como Paz Vega o Penélope Cruz?

Sí que me iría, me encantaría, claro que me atrevería, por qué no. Conozco un poquito la dinámica de cómo va todo eso, y además, he tenido una experiencia muy buena y muy positiva haciendo Mi vida en ruinas. He conocido a gente maravillosa. Siempre he ido poquito a poco, cumpliendo mis sueños y expectativas, no es mi prioridad primera pero, sí, no lo descarto. Ahora estoy muy centrada en el teatro, haciendo esta Señorita Julia a tope, vamos a tener un año de gira seguramente, pero iré a Los Ángeles a estrenar mi película y veremos que es lo que pasa con todo.


 


Para todos los actores estar en forma es una prioridad ¿hace algún tipo de ejercicio o sigue alguna dieta?

No (se ríe). No soy muy constante en eso. He bailado toda la vida, hasta los 22 años o así. Siempre me ha costado muchísimo el deporte, lo que en realidad me llena y nunca me daría pereza, es bailar. Curiosamente me examiné en la Royal School Ballet de Londres, estudié ballet clásico y moderno, lo que pasa es que la danza me exigía muchísimo y mi carrera ya estaba en la interpretación, así que lo dejé radicalmente.

Ahora me da un gran dolor volver a bailar. Cuando has alcanzado un nivel en la danza empezar desde cero, otra vez, que sería mi caso, no quiero ni tocarlo. Me mantengo corriendo, sobre todo, salgo mucho a correr. Me pongo los I-Pods y a correr.



 



 



 



 



 





 





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