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Medicamentos que afectan a la conducción, ¡no arranques!

“Nos vamos de vacaciones y hemos organizado un viaje en coche. ¿Puedo conducir si estoy tomando fármacos? ¿Cuáles son los medicamentos que afectan a la conducción?”

Nos escribe… Laura (Santander)

En primer lugar, le diría que siempre que comience a tomar un nuevo medicamento, aunque sea sin receta, pregunte al profesional sanitario sobre los riesgos de conducir mientras dure el tratamiento y, por supuesto, consulte el prospecto. Y ello incluso tratándose de medicamentos o suplementos a base de plantas medicinales, ya que pueden también estos pueden disminuir su capacidad para conducir de forma segura. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), cuenta entre sus funciones la de garantizar que los medicamentos se acompañen de la información necesaria para su uso correcto. Los posibles efectos de cada medicamento autorizado sobre la conducción y manejo de maquinaria peligrosa, son siempre objeto de evaluación y de información, en su caso, en el prospecto autorizado. De hecho, el apartado sobre advertencias para la conducción es un apartado fijo establecido en todos los prospectos.

¡En el volante, atentos a…!

Muchos medicamentos pueden interferir en la conducción y producir somnolencia o un efecto sedante, dificultad de concentración o para permanecer alerta; visión doble o borrosa; sensación de vértigo; disminución de los reflejos y aumento del tiempo de reacción; alteración de la percepción de las distancias; hiperactividad; alteraciones en la visión y en el oído; falta de coordinación, confusión y aturdimiento; sensación de inestabilidad; desvanecimientos o mareos; así como calambres, espasmos, incoordinación motora y otras alteraciones musculares.

Medicamentos que afectan a la conducción. Hablamos de…

Los medicamentos que puedan reducir la capacidad de conducir o interferir en el manejo de maquinaria peligrosa deben incorporar además este símbolo o pictograma de advertencia en su cartonaje.

Antidepresivos: ansiolíticos, hipnóticos, antipsicóticos y todos los que actúen sobre el sistema nervioso central (grupo N de la ATC). Por ejemplo, la zopiclona, el zaleplon, el zolpidem; los antimigrañosos como el sumatriptán o el rizatriptán; los antivertiginosos como la flunarizina o la cinarizina; los antiparkinson y los antiepilépticos.
Antihistamínicos para tratar la alergia, con menor alteración en los de nueva generación como loratadina o mizolastina.
Relajantes musculares con carisoprodol, metocarbamol, baclofeno o ciclobenzaprina.
Antidiabéticos.
Betabloqueantes, antihipertensivos, antianginosos y vasodilatadores.
Estimulantes del apetito como la ciproheptadina.
Algunos colirios y pomadas oftalmológicas.
• Muchos medicamentos usados para la quimioterapia, antineoplásicos e inmunomoduladores.

Pida siempre consejo a su médico o farmacéutico u otros profesionales sanitarios si está utilizando o va a utilizar alguno de estos medicamentos.





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