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Medicina defensiva un concepto de actualidad.

Medicina defensiva un concepto de actualidad.

En 1978, Tancredi
definió el concepto de Medicina Defensiva como ?el empleo de procedimientos
diagnósticos-terapéuticos con el propósito explicito de evitar demandas por
mala práctica?. A partir de entonces, son múltiples los artículos, textos y
conferencias que se han hecho eco de este incremento en las quejas de los
pacientes por una mala práctica médica, lo que ha dado lugar a demandas cuyas
consecuencias morales y económicas para el personal sanitario, han sido una
progresiva disminución de su prestigio social, que en muchos casos le han
llevado incluso a retirarse.

Como resultado de esta presión
por parte de los pacientes, los médicos comienzan a seleccionar sus casos,
rechazar los que consideran de riesgo, al tiempo que solicitan múltiples estudios,
frecuentemente innecesarios para evitar reclamaciones, realizan intervenciones quirúrgicas
innecesarias o dejan de hacer otras que sí lo son, todo ello para evitar las
quejas de sus pacientes y evitar una posible demanda.

En España, las profesiones
sanitarias se han visto cada vez más involucradas en quejas y reclamaciones, llegándose
a niveles alarmantes en los últimos años, lo que antaño era impensable. La
consecuencia de esta práctica defensiva de la medicina ha sido su
encarecimiento, ya que origina al sistema unos costes incalculables.

La solución: una medicina centrada en el paciente

La pregunta es: ¿es ética la
medicina defensiva? La respuesta inmediata es no. Y no solo no es ética, sino
destructiva, deteriora la relación médico-paciente, propicia la perdida de
confianza entre ellos y si llega la demanda, ocasiona la perdida de confianza
del médico en sí mismo y favorece su posterior actuación defensiva.

La alternativa, para actuar
de una manera ética y evitar riesgos de una demanda, es ejercer una Medicina Centrada en el Paciente, lo
que exige a los profesionales sanitarios actuar consigo mismo y con el paciente
con honestidad y seriedad. Actuar siempre con la verdad, aunque esto implique
reconocer errores y el riesgo que conlleva.

Por nuestra parte, los
pacientes debemos saber que antes de emitir un juicio sobre la actuación del médico,
debemos considerarlo un ser humano, que desarrolla su labor en un ámbito de
incertidumbre y que la posibilidad de cometer un error no es totalmente
evitable.



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