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Medicina nuclear: técnicas para detectar y superar el cáncer

Entre los síntomas de los tumores neuroendocrinos cuentan la diarrea, el dolor abdominal agudo y la disnea. En muchos casos, este grupo de neoplasias no son operables al ser detectadas en un estadio muy avanzado. Las nuevas técnicas de medicina nuclear mejoran las posibilidades diagnósticas que desembocan en un tratamiento más eficaz, según la Asociación Europea de Medicina Nuclear (EANM).

Los tumores neuroendocrinos (TNE) pueden constituir un cuadro clínico con diarrea y dolor abdominal de tipo cólico o cursar con cardiopatía, disnea o enrojecimiento facial y corporal. Aun siendo uno de los tipos de cáncer menos frecuentes, con dos casos nuevos diagnosticados al año por cada 100.000 habitantes, se observa un aumento de su incidencia. Los tumores neuroendocrinos se desarrollan a partir de células productoras de hormonas (neuroendocrinas) y pueden originarse en cualquier órgano, si bien la localización más frecuente corresponde al tubo gastrointestinal, el páncreas y los pulmones. Los efectos dañinos de estos tumores para el organismo se deben generalmente a la producción incontrolada de hormonas; ahora bien, ni siquiera aquellos tumores que no producen un exceso de hormonas resultas inocuos, toda vez que pueden acabar afectando órganos circundantes al aumentar de volumen o pueden metastatizar a órganos vitales como el hígado.

El diagnóstico temprano es decisivo
Dado que los tumores neuroendocrinos crecen por lo general a un ritmo muy lento, no suelen detectarse hasta que el neoplasma ya ha metastatizado. “En vista de esto, el diagnóstico temprano y preciso reviste una importancia capital”, afirma el Prof. John Richard Buscombe, especialista de la EANM (Hospital de Addenbrooke, Cambridge, Reino Unido). “Hoy en día, los pacientes se benefician de los importantes avances registrados en el desarrollo de nuevas técnicas de diagnóstico por imagen en medicina nuclear.” Una de estas técnicas se denomina gammagrafía o escintigrafía con receptores de somatostatina (SSR, según sus siglas en inglés), que actualmente es el procedimiento puntero para diagnóstico de TNE. Los fundamentos de la gammagrafía con receptores de somatostatina radican en que la mayoría de los tumores neuroendocrinos contienen receptores específicos para la somatostatina. Estos receptores también se encuentran en el tejido sano, pero su densidad es notablemente superior en el tejido neoplásico.

En este procedimiento se inyecta al paciente una sustancia afín a la somatostatina (análogo de somatostatina), marcada con una sustancia radioactiva: el indio111. Este radiofármaco o radiomarcador se fija a los receptores de somatostina de las células de los tumores endocrinos, de modo que se registra la captación del radiomarcador utilizando un aparato específico para la obtención de imágenes que se denomina cámara de rayos gamma. La técnica descrita permite explorar el cuerpo entero, así como identificar nítidamente tumores y metástasis en cualquier parte del organismo del paciente mediante las imágenes registradas por la cámara.

Elevado índice de detección
Esta técnica ofrece un índice de detección tumoral muy elevado del 90 % en el caso de tumores neuroendocrinos del tracto gastrointestinal. Además, permite determinar el volumen y la diseminación de los tumores, así como prever el tratamiento que probablemente resulte más eficaz. La medicina nuclear moderna con la tecnología más avanzada se materializa en la denominada tomografía por emisión de positrones (TEP), la cual ofrece una precisión aún mayor gracias a una resolución espacial superior adecuada para representar incluso tumores muy pequeños. “Además de los radiomarcadores que se fijan a los receptores de somatostatina, los fundamentos de la TEP radican también en la utilización de marcadores que aprecian el metabolismo de las células cancerosas. Gracias a esta combinación, la TEP constituye actualmente la técnica preferente para el diagnóstico por imagen de TNE”, afirma el Prof. Buscombe, especialista de la EANM.

Resultados terapéuticos satisfactorios con radiofármacos
ón quirúrgica de los tumores neuroendocrinos. No obstante, esta opción solamente puede efectuarse en cerca del 20 % de los casos, dado que la mayoría de los tumores son detectados en un estadio avanzado, cuando ya es tarde para planificar una operación con expectativas de éxito. En tales indicaciones, la medicina nuclear proporciona una buena alternativa, aplicada ahora como tratamiento con los mismos receptores de somatostatina utilizados para el diagnóstico por imagen, pero con itrio90 o lutecio177 como radiomarcador. La emisión de radiación beta de estas sustancias destruye las células tumorales. El rango de radiación es tan reducido, que el tratamiento no daña los tejidos sanos, ni siquiera los circundantes. “Según concluyen estudios recientes, este tratamiento consiguió detener la enfermedad e incluso indujo una regresión tumoral, al tiempo que contribuyó a reducir los síntomas como la diarrea y el dolor en el 70-80 % de los pacientes. Por esta razón, podemos dar por sentado que, con seguridad, los pacientes se beneficiarán en un futuro próximo de más mejoras tanto en cuanto al diagnóstico por imagen como en el tratamiento”, concluye el Prof. Buscombe.



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