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Médicos de familia recuerdan que los antibióticos no son efectivos ante la gripe

Durante el invierno la gripe es uno de los principales problemas de salud y en los últimos días su alta incidencia ya ha alcanzado el nivel de epidemia en varias comunidades autónomas. Ante este cuadro clínico, caracterizado por fiebre alta, tos seca y dolores musculares generalizados, los médicos de familia recuerdan que el uso de antibióticos no es efectivo.
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“Estos medicamentos están indicados para las infecciones bacterianas y no víricas, como es el caso de la gripe. Por tanto, la creencia de que tomar antibióticos cura la gripe es errónea. La única opción es aliviar los síntomas mediante el tratamiento con analgésicos (paracetamol), el reposo y la ingesta de líquidos”, advierte el doctor Josep María Cots, coordinador del Grupo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC).

Por su rapidez de propagación la gripe es considerada como una enfermedad con un importante impacto sanitario. Nadie está exento de padecerla, si bien los niños, ancianos, mujeres embarazadas o personas con otras patologías crónicas son más susceptibles de contagiarse. “En cualquier caso, salvo en personas con otras patologías crónicas, en los que la gripe puede complicar su cuadro clínico y causar la muerte, es un proceso benigno que no dura más de una semana y se cura solo”,  señala el doctor Cots.

¿Gripe o resfriado?
La gripe y el resfriado tienen en común que son una patología producida por un virus, sin bien en cada caso su origen es distinto. Así, sus síntomas también son diferentes y mientras la gripe provoca dolor generalizado,  fiebre  alta  entre 3 y 5 días y apenas hay síntomas nasales y de garganta, el resfriado común causa dolor de garganta, obstrucción nasal, goteo nasal, febrícula, poco malestar general y suele durar 2-3 días.

“En cualquier caso, y pese a que son procesos parecidos, al vacunarnos de la gripe tenemos protección frente a este virus pero no frente al virus del resfriado común”, aclara el doctor Josep María Cots. Asimismo, continúa, “mientras con un resfriado se puede ir a trabajar con la gripe el reposo y quedarse en cama es casi obligatorio”.

Como añade el doctor Cots, “en la mayoría de los casos, tanto en caso de gripe como de resfriado, no es necesario acudir al médico familia, pues la infección no es grave en pacientes sanos y curará sin necesidad de aplicar ningún tratamiento específico. No obstante, se debe acudir al médico de familia si transcurridos 4-5 días los síntomas de gripe o resfriado persisten manteniéndose la fiebre elevada (más de 38º) o en cualquier momento si los síntomas empeoran progresivamente: se presenta respiración y/o latido cardiaco rápidos, dificultad para respirar, color de la piel amoratado, dolor intenso en el pecho o abdomen, vómito intenso o persistente, mareo, confusión, desorientación o rechazo de la alimentación en niños”.

Además, en estas fechas también son frecuentes cuadros víricos intestinales que se presentan con gastroenteritis, vómitos o diarreas, pero que no responden a una gripe y cuyos síntomas solo persisten dos o tres días. “Si tras este tiempo se sigue con malestar general, cansancio, debilidad, fiebre o sensación de ahogo se recomienda dirigirse al centro de salud”, indica el doctor Cots.

Más vale prevenir

Las medidas preventivas son fundamentales para hacer frente a este proceso patológico. En este sentido, existen determinadas medidas elementales de autocuidado e higiene personal como son lavarse las manos frecuentemente, utilizar pañuelos desechables y taparse la nariz y la boca al estornudar o mantener la habitación del enfermo separada de la estancia de los otros miembros de la familia y bien ventiladas. En definitiva, pautas todas ellas que contribuyen a evitar la propagación de la enfermedad, fundamentalmente en el ámbito familiar y laboral.

“No obstante, prevenirla no es fácil”, asegura el doctor Cots, “ya que pasamos mucho tiempo en lugares cerrados donde confluyen los virus y el contacto y contagio es más fácil y rápido, como en los colegios, centros de salud o servicios de urgencias”. Por este motivo, la vacuna antigripal es fundamental. “Si durante la campaña de vacunación contra la gripe logramos unas elevadas tasas de inmunización, conseguiremos lo que se conoce como “inmunidad de grupo”, es decir, la protección frente a la gripe de personas que no se han vacunado o que por padecer una determinada enfermedad no han producido defensas al vacunarse”, indica el doctor.

Según señala este experto, “no hay que olvidar que los principales beneficiarios de la vacuna son los mayores de 60 años y los enfermos crónicos, con el fin de evitar la mortalidad e ingresos hospitalarios a causa de las complicaciones asociadas a la gripe como son la neumonía o el agravamiento de las patologías crónicas. Pero también se debe hacer hincapié en la vacunación de aquellos que pueden transmitir la gripe a personas de riesgo, entre los que se encuentran los profesionales sanitarios, los familiares y cuidadores que les atienden en su domicilio para evitar el contagio y prevenir la aparición de brotes”.

 

 





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