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MELANOMA, de lunar a cáncer

MELANOMA, de lunar a cáncer

MELANOMA, de lunar a cáncer

Seguir de cerca el lunar y no perderle la pista: ésta es la mejor herramienta para la prevención del melanoma, una lesión cancerosa cuya antesala es siempre un lunar. Y por supuesto, proteger del sol a toda la familia: los expertos nos advierten que la mayoría de los melanomas se producen por quemaduras solares antes de los 20 años.

El melanoma es el tipo más serio de cáncer de piel y uno de los tumores que más se diagnostican en adultos jóvenes, hasta el punto de que entre mujeres de menos de 30 años su incidencia ha aumentado más del cincuenta por ciento desde 1980.

Ser mujer y rica, factor de riesgo
Curiosamente, las mujeres blancas, jóvenes y ricas son 6 veces más propensas a padecerlo que sus contrapartes más pobres. Así lo indica una investigación reciente que ha examinado la relación entre la incidencia de melanoma, la exposición a la luz ultravioleta (UV) y el estatus socioeconómico. En palabras de Christina A. Clarke, científica investigadora del Instituto de Prevención del Cáncer de California y  coautora del estudio, “originalmente pensábamos que las áreas con más sol y UV tendrían más melanoma, pero no fue un factor de predicción tan potente como el estatus socioeconómico, y en realidad ambas cosas se necesitan en conjunto”. Las niñas y mujeres de los vecindarios con el estatus socioeconómico más alto y la mayor exposición a radiación UV experimentaron 73 por ciento más diagnósticos de melanoma que las de los vecindarios más pobres con la exposición más alta a UV, y una incidencia de melanoma 80 por ciento más alta en comparación con las que tenían tanto el estatus socioeconómico más bajo como la menor exposición UV.

¿Cómo sé si es anormal?
La mayoría de las personas tienen lunares, y casi todos son inofensivos, pero es importante reconocer en un lunar los cambios que pudieran sugerir que se está formando un melanoma. Una vez que se ha originado un lunar, por lo general conservará el mismo tamaño, forma y color por muchos años, e incluso, eventualmente, los lunares pueden llegar a desaparecer. Usualmente, un lunar normal es una mancha de color uniforme café, canela o negro en la piel. Puede ser plano o prominente, redondo u ovalado. Generalmente, los lunares miden menos de 6 milímetros (aproximadamente 1/4 de pulgada) de ancho (aproximadamente el ancho de una goma de lápiz). Un lunar puede estar presente al momento de nacer o bien puede aparecer  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentosdurante la infancia o la juventud. Con frecuencia el primer signo de un melanoma es un cambio de tamaño, forma, color o textura de un lunar. La mayoría de los melanomas tienen un área negra o negra azulosa y puede tener un aspecto anormal y/o desagradable. Es importante destacar que el melanoma también puede aparecer como un lunar nuevo. Igualmente pueden aparecer varios lunares al mismo tiempo, especialmente en las áreas de la piel expuestas al sol.

La regla ABCD
En el momento en que aparezca un nuevo lunar o cambie de tamaño, forma o color uno ya existente, hay que estar alerta. Lo mejor es hacer el autoexamen en una habitación donde haya mucha luz y frente a un espejo de cuerpo entero. Para ayudar a ver las áreas difíciles, como la parte trasera de los muslos, puede usarse un espejo de mano. Deben examinarse todas las áreas, incluyendo las palmas de las manos y las plantas de los pies, el cuero cabelludo, las orejas, debajo de sus uñas y su espalda.
La regla ABCD es la guía recomendada por los profesionales de la dermatología para detectar cualquier señal indicadora de melanoma. Sin embargo, conviene destacar que algunos melanomas no se ajustan a la regla descrita anteriormente, por lo que resulta importante informar cualquier cambio en lesiones preexistentes o nuevas de la piel, así como de cualquier crecimiento que luzca diferente al resto de sus lunares.

A de asimetría: la mitad del lunar o marca de nacimiento no corresponde a la otra mitad.
B de borde: los bordes son desiguales, irregulares, borrosos o dentados.
C de color: el color no es uniforme y pudiera incluir sombras color marrón o negras, o algunas veces con manchas rosadas, rojas, azules o blancas.
D de diámetro: hay cambios en el tamaño, generalmente se vuelven más grandes.

Otras señales de advertencia son una llaga que no cicatriza; la propagación del pigmento del borde de una mancha hasta la piel circundante; enrojecimiento o una nueva inflamación más allá del borde; cambio en la sensación (comezón, sensibilidad o dolor); cambio en la superficie de un lunar (descamación, exudación, sangrado, o la apariencia de una protuberancia o nódulo).

La cultura de la prevención
“El melanoma se correlaciona potentemente con quemaduras solares en la niñez, y pensamos que la piel joven es más vulnerable”, apunta Spencer. “Los padres deben saber que la piel de sus hijos pequeños y adolescentes es mucho más vulnerable que la propia. La mayoría de daño que puede llevar al melanoma ocurre por quemaduras solares de la niñez antes de los veinte”.

Tecnología láser: lo último en diagnóstico precoz
El melanoma puede curarse si se diagnostica y se trata con anticipación. De hecho, si un melanoma no se extirpa en sus estados iniciales, las células cancerosas pueden crecer hacia adentro, debajo de la superficie de la piel, e invadir tejidos sanos. Las técnicas estándares incluyen el uso de luz y una lupa, y la extirpación y análisis de muestras celulares en el laboratorio. Muchos dermatólogos utilizan una técnica llamada dermatoscopia (también conocida como microscopia de epiluminiscencia [ELM] o microscopia de superficie) para observar áreas de la piel con más claridad.

Recientemente, investigadores del Centro de Imágenes Moleculares y Biomoleculares (CMBI) de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte, afirman haber desarrollado una forma nueva y potencialmente más precisa de diagnosticar las lesiones del melanoma, mediante el uso de tecnología láser. Según la publicación Science Translational Medicine, en la que se dio a conocer el estudio, el aparato láser detecta diferencias clave en la pigmentación entre la piel sana y el tejido canceroso. Aunque de momento el nuevo procedimiento de evaluación seguiría conllevando la extirpación de lunares sospechosos (también conocida como biopsia de tejido), el método será más preciso que los procedimientos actuales de evaluación, que con frecuencia arrojan resultados no concluyentes y provocan cirugías innecesarias para los pacientes. Con la nueva técnica, la energía láser absorbida cambia alrededor de las células cutáneas de la muestra, resaltando diferencias microscópicas en la pigmentación de la piel. Dado que las células de melanoma tienen una mayor cantidad de un pigmento en particular llamado “eumelanina” que las células sanas, esta dinámica ha permitido a los investigadores identificar las señales de cáncer con facilidad. El método tuvo una precisión del cien por ciento en la identificación de los once casos de melanoma incluidos en las muestras de la prueba, apuntaron los autores en un comunicado de prensa de la universidad. “Las biopsias no siempre arrojan resultados claros, las hacemos con demasiada frecuencia”, señaló Trisal, uno de los investigadores del estudio. “De cada cien personas que se someten a una biopsia ahora, apenas una resultará maligna, lo que sugiere que en realidad deberíamos hacer menos biopsias. Y espero que el desarrollo posterior de este tipo de nuevo método diagnóstico eventualmente tendrá como resultado reducir nuestra necesidad de este tipo de procedimiento innecesario”.





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