MELANOMA OCULAR ¡Existe!

MELANOMA OCULAR ¡Existe!

Te damos las pistas para reconocer el melanoma ocular cuyo diagnóstico suele producirse entre los 55 y los 60 años en exámenes oculares de rutina.

Aunque pudiéramos creer que está relacionado con el sol, el melanoma ocular nada tiene que ver con él, sino con factores como la hiperpigmentación ocular congénita o ciertas anomalías cromosómicas. “Aunque afortunadamente, la incidencia del melanoma ocular ronda el 5% del total de melanomas y su evolución es lenta, cuando les decimos a los pacientes que tienen un melanoma en el ojo y les explicamos que tienen que ir al oncólogo porque tiene capacidad de metástasis, se quedan se quedan muy sorprendidos y asustados”. Así cuenta la doctora María Capote, oftalmóloga responsable de la Unidad de Retina y Vítreo de Clinilaser, cómo se enfrentan los oftalmólogos en consulta, a una patología desconocida por la mayoría de la población.

Difícil de reconocer

“El principal motivo de las detecciones en revisiones de rutina es porque se tiene un gran desconocimiento de este tipo de cáncer, al asociarse el melanoma a la piel, motivo por el que está infradiagnosticado”, afirma la experta. El melanoma ocular puede aparecer, por orden de frecuencia, en la zona uveal, conjuntival y palpebral. Es en la uveal donde se dan la mayoría de estos tumores (aproximadamente el 85% de los casos). Dentro de la úvea, pueden situarse en el cuerpo ciliar, coroides o en el iris, los de mejor pronóstico, si bien no son los más frecuentes.

Tras la pista

A menudo el melanoma ocular no ocasiona síntomas en sus primeras fases. Sin embargo, es en este momento cuando los tratamientos son más efectivos, “de ahí la importancia de acudir a revisiones oftalmológicas periódicas”, afirma la oftalmóloga de Clinicalaser. “En estas revisiones, podemos detectar no solo el melanoma ocular sino múltiples patologías que pueden ir desarrollándose con la edad, pero que cogidas a tiempo se pueden detener, como es el caso del glaucoma, la degeneración macular asociada a la edad o la presbicia, entre otras”, explica la experta.

Una exploración completa con pupila dilatada, que incluya un fondo de ojo, es suficiente para detectar los signos de que puede haber un melanoma ocular.

Es importante estar atento a cuatro cambios:

  1. Cambios en el tamaño y la forma de la pupila.
  2.  Cambios en la posición del globo ocular (ojos saltones).
  3.  Cambios en la vista, como visión borrosa, moscas o flashes de luz.
  4. Cuando se da en el iris, se puede detectar una mancha oscura en él, como un lunar. “Si hay sospecha, se pueden pedir otras pruebas complementarias, como la retinografía (fotografías que se hacen al fondo de ojo) o la angiografía, con la que introducimos contraste inyectado para ver con una cámara la retina y la coroides. Tras esto, y confirmado el melanoma, pediremos unas pruebas de estudio de extensión por si hubiera metástasis, ya que en ese caso siempre hay que derivar a un oncólogo que haga las pruebas pertinentes para ver si hay o no afectación a otros órganos y en qué medida”, explica la doctora Capote.

Braquiterapia oftálmica

La tasa de supervivencia depende de la localización del cáncer. En los casos más comunes, los tumores que aparecen en el tracto uveal, la supervivencia a cinco años del melanoma de iris ronda el 97%, mientras que en los que afectan al cuerpo ciliar y coroides desciende a un 70%. “Si bien, hay que estudiar detenidamente cada caso, porque va a depender mucho de la localización y el tamaño del tumor”, indica la experta. El tratamiento también dependerá de ese estudio determinado e individualizado de cada caso, aunque la mayor parte de las veces se opta por la braquiterapia oftálmica, una técnica conservadora por la que se implanta en el ojo una placa con isótopos radioactivos que van mandando al tumor la radioterapia que incidirá en él para ir disminuyendo su tamaño. “Realmente es una radioterapia local que se aplica en función del tamaño del tumor durante un tiempo determinado, para posteriormente retirar esa placa implantada. Durante el tiempo en el que el paciente es portador de esa placa permanecerá ingresado en una unidad aislada, dada la radiactividad de los isótopos”, aclara. La principal ventaja de la braquiterapia oftálmica radica, no solo en la evitación de extirpar el ojo, también en la conservación de su función.

Presbicia y cataratas, patologías en la madurez

Más del 50% de la población mayor de 65 años sufre de cataratas (pérdida de transparencia del cristalino) y a partir de los 45, el 100% sufre de presbicia (vista cansada), en un grado u otro. Son procesos ligados al envejecimiento y que requieren la necesidad de gafas. Aunque hasta la fecha las cataratas se operaban cuando estaban muy maduras, ahora se sabe que esto es contraproducente, por lo que la tendencia es operar cuanto antes con una microcirugía mínimamente invasiva con la que se absorbe la catarata con ultrasonido. cuanto menos dura está la catarata más fácil es la intervención y menor inflamación postoperatoria hay. Luego se implantan lentes multifocales donde antes estaba la catarata, ya que de este modo se puede corregir con una sola operación todos los defectos refractivos (miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia).

“Las lentes multifocales están indicadas en prácticamente todos los pacientes, menos en los que padecen una degeneración macular muy severa o determinados glaucomas, por lo que antes de la intervención se les realiza una gran batería de pruebas con los avanzados equipos diagnósticos con los que contamos”, indica la doctora María Capote.
Tras la operación, los pacientes se van a casa por su propio pie, ya que la anestesia es local y a través de gotas oculares. “El día de la cirugía, es normal que el paciente vea borroso por la inflamación propia de la intervención. En un par de días la visión comienza a ser más nítida. Eso sí, los pacientes no deben coger peso ni practicar ejercicio físico en dos semanas y no conducir hasta pasado un mes.

En el caso de que el paciente no tenga cataratas, el implante de unas lentes intraoculares multifocales se considera en mayores de 50 años con miopías o hipermetropías altas y en mayores de 60 años con presbicia que, queriendo dejar de depender de las gafas, cumplan los requisitos para poder beneficiarse de ellas, ya que a esta edad casi todo el mundo tiene algún grado pequeño de catarata. La intervención en este caso es igual a la de cataratas, aunque aquí en lugar de absorber la catarata se absorbe el cristalino, que es la parte que al envejecer se convierte en catarata al perder su transparencia.

Además, “para los pacientes más jóvenes con presbicia practicamos otras técnicas tipo láser que nos permiten actuar sobre la superficie del ojo sin penetrar en este, por eso no hablamos de implantes intraoculares de lentes multifocales en este caso”, indica la experta.





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