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Menopausia y calidad de vida.

Menopausia y calidad de vida.

A pesar de no ser una enfermedad, provoca en muchas mujeres síntomas molestos y se asocia al desarrollo de trastornos que precisan un tratamiento adecuado para lograr una mejor calidad de vida.

La menopausia es el periodo de la vida de la mujer caracterizado por el cese de la menstruación. Se considera que una mujer es menopáusica cuando no tiene la menstruación durante un año, sin estar embarazada y sin una enfermedad que cause su ausencia.

Según la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), como media, la menopausia se sitúa alrededor de los 51.4 años, con un espectro que va de los 48 a los 54 años. Se produce porque la mujer comienza a perder progresivamente su función ovárica y por tanto baja la producción de las hormonas femeninas, los estrógenos y progesterona. Este período se caracteriza por presentar fuertes cambios endocrinológicos, imprevisibles y variables, con una marcada repercusión clínica que lleva a que las pacientes acudan frecuentemente a la consulta. He aquí los principales síntomas y trastornos que conlleva la menopausia.

Sofocos

El síntoma más típico que suele presentarse durante esta etapa es una sensación repentina de calor en la cara y en el cuello que progresa hacia el pecho y los brazos, seguida de sudoración y frío. A veces, los sofocos se acompañan de enrojecimiento de la piel y se acelera el pulso. Son fruto de los trastornos neurovegetativos que tienen lugar durante el climaterio.

Aspecto físico

Estéticamente, la mujer experimenta cambios notables en este periodo. La reducción de estrógenos y la pérdida notable de líquidos empeora el aspecto de la piel, que se vuelve más seca y menos elástica. Por otra parte, la menopausia suele ir acompañada de un incremento de peso, -coincidente con una etapa de la vida caracterizada por hábitos más sedentarios- y de una redistribución de las grasas aumentando notablemente el volumen de la zona abdominal. Por ello, es recomendable llevar un dieta sana y equilibrada y no olvidar la práctica diaria de ejercicio.

Osteoporosis

La mujer parece sufrir un deterioro generalizado en el aparato locomotor. La pérdida de estrógenos derivada de la menopausia provoca una aceleración de la destrucción ósea y de la densidad del hueso. Así, se hace más frecuente la aparición de enfermedades derivadas de la descalcificación en los huesos, tales como la osteoporosis, por lo que el consumo de alimentos ricos en calcio se hace especialmente indicado en estos momentos.

Problemas cardiovasculares

Se hace necesario un mayor control del estado cardiovascular porque los estrógenos actúan sobre el mantenimiento del flujo vascular, desarrollando una acción vasodilatadora y controlando los niveles, por ejemplo del colesterol o los triglicéridos. Además, factores antes citados como la obesidad y el sedentarismo, sumados a otros hábitos como el tabaco, constituyen un factor importante en la aparición de complicaciones cardiovasculares. Las piernas suelen ser una de las zonas del cuerpo más afectadas y las mujeres padecen síntomas como pesadez y cansancio.

Sequedad vaginal

Las paredes y músculos de la vagina se hacen más frágiles y delicados, reduciéndose la humedad natural como consecuencia de la falta de secreciones. Todo ello provoca molestias como sensación de escozor, tirantez o sequedad, aunque no se manifiestan igualmente en todas las mujeres.

Trastornos psicológicos

La llegada de la menopausia suele venir acompañada en muchas mujeres por algunos trastornos psíquicos como consecuencia de las alteraciones que se producen en el sistema nervioso central. Sin embargo, generalmente se trata de una respuesta emocional a las connotaciones negativas que tiene la llegada de esta etapa, socialmente asociada con el envejecimiento. Irritabilidad, ansiedad, nerviosismo o insomnio suelen ser las alteraciones más frecuentes, aunque hay quien llega a desarrollar depresión.

La menopausia es un proceso natural y en principio no requiere tratamiento a menos que los síntomas lleguen a ser molestos. El tratamiento utilizado más común es la terapia de sustitución con hormonas (TSH): alivia los sofocos, las molestias genitourinarias y los trastornos psicológicos; a largo plazo, disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular y de osteoporosis. Además, el abandono del tabaco, la ingesta adecuada de calcio y vitamina D en la dieta y el ejercicio regular son las recomendaciones para hacerle frente.

 



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