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MORENO SALUDABLE Asignatura pendiente

MORENO SALUDABLE Asignatura pendiente

MORENO SALUDABLE Asignatura pendiente

El deseo de conseguir un favorecedor bronceado en poco tiempo puede llevar a cometer algunos errores importantes. Y es que las encuestas realizadas sobre hábitos de protección solar lo dejan claro: la exposición al sol de manera adecuada sigue siendo una asignatura pendiente entre la población española. Te explicamos algunos de los conceptos que hay que tener en cuenta antes de tumbarse en la toalla y arrojarse en brazos del astro rey.

Un año más, los laboratorios dermatológicos Avène han llevado a cabo una encuesta para determinar cuáles son los hábitos solares de los españoles. Y, de nuevo, los resultados demuestran que aún hay bastante camino por recorrer en este sentido. Si bien el 98% de las personas encuestadas reconoce utilizar protección solar, el 77% desconoce qué significa el factor SPF; un 62% piensa que un SPF 30 protege el doble que un SPF 15; y un 30% no renueva correctamente la protección solar.

A estos datos, muy representativos, hay que unir las evidencias sobre el efecto más grave del sol sobre el organismo: el melanoma. Según datos de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), la mortalidad en España por este tumor cutáneo es de 8 a 10 casos por cada 100.000 habitantes. Es obvio, por tanto, que algo estamos haciendo mal, así que hay que “repasar la lección” para “aprobar” en septiembre… con un bronceado sano, bonito y duradero.

Lo que hay que saber sobre….
-El fototipo. El fototipo es la capacidad que tiene la piel para asimilar las radiaciones solares. Hay cinco fototipos principales, y la regla a seguir es: cuanto más bajo sea el fototipo, más alto deberá ser el índice de protección. “Hay una relación directa entre el fototipo y el cáncer de piel. El fototipo I (pieles sensibles y muy claras, en las que el bronceado se puede manifestar en forma de irritación, enrojecimiento, deshidratación y sensación de tirantez) nunca deberían tomar el sol, siendo, paradójicmente, quienes más se empeñan en tomarlo. En España, el fototipo más habitual es el III (pieles mate y cabello castaño claro; consiguen un bronceado claro, y sólo deben tomar precauciones durante los primeros días de la exposición al sol)”, explicó el doctor Pablo Lázaro, vicepresidente de la AEDV, durante la presentación de la Campaña del Euromelanoma 2014.
-El manual de uso de los productos solares. “Tanto el factor de protección solar (SPF o FPS) como la forma de aplicación del producto influyen en la cantidad de bloqueo de la radiación UV. Así mismo, la eficacia de la protección solar dependerá del tipo de piel, de la cantidad del producto aplicada, la frecuencia de la repetición de las aplicaciones, las actividades realizadas durante la exposición al sol y la cantidad de absorción por la propia piel”, explica el doctor Xavier Santos Heredero, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Reparadora de los Hospitales Madrid-Montepríncipe y Madrid-Torrelodones. Varios estudios han demostrado que por lo general la cantidad de producto solar aplicada es insuficiente. Los expertos de Galénic recomiendan, como referente para calcular esta medida, extender el producto a lo largo de los dedos anular y corazón. Si se trata de una crema o leche solar, aplicar la cantidad equivalente a un dedo para la cara y dos dedos para el resto del cuerpo. En el caso de los sprays, realizar de 5 a 7 presiones para una zona equivalente al antebrazo. En las aplicaciones en stick, hay que efectuar 7 pasadas sobre la zona a proteger.
-Las horas de exposición solar. Tal y como señaló el doctor Lázaro, “es necesario volver a la cultura mediterránea a la hora de tomar el sol, es decir, evitar las horas centrales del día”. En la misma línea, el doctor Joan Ramón Garcés, miembro de la plataforma TheDoctors.es y jefe clínico del Servicio de Dermatología del Hospital Sant Pau, de Barcelona, explica que la “regla de la sombra” es la mejor forma de conocer cuáles son las horas del día con más irradiación, previniendo así tanto las quemaduras cutáneas como la insolación: “si hay sol, hay sombra y mientras que la sombra se va alargando, disminuye el riesgo de insolación. En cambio, cuando la sombra que proyectamos es casi inexistente, significa que el riesgo de insolación es muy alto y tendremos que protegernos”. Cuando nuestra sombra desaparece, el doctor Garcés recomienda, además de utilizar un producto solar, tomar otras medidas fotoprotectoras que protejan la piel en este momento de alto riesgo cutáneo: indumentaria adecuada (sombreros, ropa apropiada); gafas de sol con filtro (polarizadas); y aplicar cremas de protección (filtros solares, bloqueadores solares, pantalla solar) en las zonas corporales descubiertas siempre que éstas se expongan al sol.
-El “código” de las radiaciones. El hecho de que el cielo esté cubierto no significa que no haya riesgo de quemaduras solares. Está comprobado que con un cielo totalmente cubierto, llegan al suelo un 40% de las radiaciones, lo que significa que la protección que ofrecen las nubes es relativa; de hecho, sería similar a la que proporciona una sombrilla de playa. También hay que tener en cuenta otros factores medioambientales: los efectos de los rayos ultravioleta aumentan por el viento y las propiedades reflectoras de la superficie del suelo. La arena, por ejemplo, refleja entre un 10 y un 25% de estos rayos, por lo que la exposición de los bañistas es especialmente intensa.
-El “protocolo del bronceado sano”. Lo ideal sería que todo el mundo, antes de exponerse al sol, leyera las siguientes pautas: utilizar un producto adaptado al tipo de piel, fototipo y grado de exposición solar; renovar la aplicación frecuentemente si la exposición al sol va a ser prolongada, después de cada baño y también si se transpira y si te has secado o rozado con la toalla o la ropa; no exponerse de manera prolongada, incluso utilizando un protector solar; y no reducir la cantidad ni la frecuencia de aplicación del fotoprotector con el pretexto de haber utilizado un índice de protección elevado.
-La duración del bronceado. La fórmula para conseguir un bronceado duradero es proteger a la piel correctamente, de forma que ésta vaya adquiriendo color uniformemente, ya que el bronceado, cuanto más uniforme, más duradero es. ¿La razón? Los filtros solares “expulsan” fuera de la piel los efectos negativos del sol y “se quedan” con lo mejor de las radiaciones. La capa de protección que ofrecen estos productos, además de hidratar y minimizar el riesgo de quemaduras, favorece la producción de melanina, sustancia responsable del color de la piel. No hay que olvidar que la utilización del filtro solar es la mejor garantía de un bronceado sano y duradero. Una buena estrategia para asegurar un moreno uniforme es comenzar con un factor de protección solar elevado e ir bajando de índice a medida que la piel se broncea. En el caso de la cara, no es recomendable bajar nunca del SPF 30.

Situaciones especiales, cuidados específicos

  • Cicatrices. Existe la creencia de que el sol es bueno para las cicatrices, pero las últimas investigaciones al respecto han demostrado que no sólo no es así sino que la radiación UV aumenta la pigmentación y agrava el aspecto clínico de las cicatrices. Por tanto, hay que protegerlas de la acción directa del sol. El doctor Xavier Santos-Heredero recomienda aplicar sobre las cicatrices pantallas solares de amplio espectro con un SPF de al menos 30, utilizando cremas opacas en lugar de pantallas solares en forma de geles transparentes.
  • Niños. A través de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), los pediatras insisten en la necesidad de establecer hábitos solares saludables en la infancia y la juventud e instan a los padres a vigilar la protección solar de sus hijos. Estos profesionales recuerdan que utilizar un fotoprotector adecuado durante los primeros 18 años de vida puede reducir hasta en un 78% el riesgo de cáncer cutáneo en la edad adulta. “Está demostrado que el efecto cancerígeno de las radiaciones es acumulativo, de forma que las quemaduras solares repetidas se relacionan con el posterior desarrollo de tumores cutáneos, especialmente si las quemaduras se producen en la infancia”, señalan. También advierten de que los niños rubios, de ojos azules y con piel clara son los que precisan una fotoprotección más alta.
  • Cuidados oncológicos. Según el dermatólogo Ricardo Moreno, colaborador del Centro de Patología de la Mama y la Fundación Tejerina, “las pacientes oncológicas deben extremar la precaución frente a la radiación ultravioleta en los meses de verano, ya que su piel es especialmente vulnerable por los cambios inflamatorios inducidos por la radioterapia y la quimioterapia; la sensibilización a la luz solar que provocan algunos fármacos o la supresión del sistema inmune que puede facilitar el desarrollo de infecciones cutáneas”. Para paliar estos efectos, el experto aconseja usar fotoprotectores en crema con un SPF de al menos 30 (mayor en las pieles claras), “aplicados en cantidad suficiente, con una antelación de al menos 20 minutos a la exposición solar, repitiendo la aplicación al menos cada dos horas y siempre inmediatamente después de un baño, pues ningún protector es resistente al agua por completo. También hay que protegerse con ropa, teniendo en cuenta que cuanto más oscuros son los colores, más luz absorben y, por tanto, mayor protección ofrecen”.
  • Pieles muy sensibles. “No todo el mundo tiene la misma sensibilidad al daño inducido por la radiación ultravioleta. Gran parte de esta sensibilidad viene determinada genéticamente y, en parte, está relacionada con el color de la piel (fototipo), pero también con la capacidad de reparar el daño producido por la radiación UV. Existen, por tanto, momentos en nuestra vida en que nuestra piel es más sensible al sol”, explica la doctora Susana Puig, directora médica de la Clínica Diagnosis Dermatológica y miembro de TheDoctors.es. Específicamente para estas pieles y momentos de mayor sensibilidad cutánea, La Roche-Posay ha creado un hidratante diario SPF 100 de rápida absorción que ofrece una alta protección tanto para los UVA como los UVB. “Este producto supone una nueva alternativa de uso diario para la prevención de la fotosensibilidad aguda y del daño solar crónico. Aunque no se trata de un protector solar sino de un producto hidratante, ofrece fotoprotección de amplio espectro y una alta remanencia”. Está especialmente indicado para las pieles muy sensibles al sol; embarazadas, después de alguna intervención estética, en desórdenes pigmentarios y para todos aquellos casos de pieles con riesgo elevado a la radiación solar. También sirve para prevenir el envejecimiento en pieles maduras que han agotado su capital solar, pieles con tratamientos fotosensibilizantes y casos de queratosis actínica y melanoma.

productos sol

La dieta del sol
Hay que rotegerse de los efectos del sol por fuera y, también, por dentro. El doctor Joan Ramón Garcés recomienda seguir una “dieta solar”, que consiste en administrar por vía oral sustancias protectoras específicas en forma de alimentos o complejos vitamínicos que consiguen disminuir el daño que puedan causar los rayos del sol. “Se trata de una acción terapéutica complementaria a nivel celular, que proporciona un ambiente protector base, gracias a los agentes antioxidantes reparadores del daño celular, y que abundan en la dieta mediterránea”.

Por suerte, las frutas de temporada reúnen todos estos requisitos antioxidantes y de reparación celular, y en base a ellas, la doctora Amparo Martínez amparo martinezRiquelme, de la Unidad de Endocrinología del Instituto Médico Láser, de Madrid, ha elaborado una Dieta Frutal, ideal para el verano y que, además de la fotoprotección y la reparación celular, tiene otros beneficios añadidos: es refrescante, posee vitaminas, minerales y un alto porcentaje de agua (un 90%) y fibra, por lo que es una estupenda opción para desintoxicar y depurar el organismo en esta época del año. Con ella, además, se pueden perder entre 800 gr y 1.200 kg en una semana.

Lunes

  • Desayuno: Un vaso de leche desnatada con café; una tarrina individual de queso fresco (unos 65-70 gr) y 2-3 cucharaditas de mermelada light de albaricoque.
  • Comida: Ensalada fresca mediterránea; filete de pollo a la plancha aderezado con sal, perejil, ajo en polvo y un chorrito de limón.
  • Cena: Melocotones rellenos, yogur 0%.

Martes

  • Desayuno: Un té o cualquier otra infusión; una taza de fresas con un yogur 0%.
  • Comida: Crema de calabaza; merluza al horno; yogur 0%
  • Cena: Gazpacho de melón; una tarrina de queso fresco con 2-3 cucharadas de mermelada light de frambuesa.

Miércoles

  • Desayuno: Un vaso de leche desnatada con café; un melocotón
  • Comida: Ensalada templada con cebolla, pimiento rojo y setas variadas; filete de ternera a la plancha; una taza de fresas.
  • Cena: Ensalada de sandía; yogur 0%

Jueves

  • Desayuno: Un vaso de leche desnatada con café; una tarrina individual de queso fresco; 2-3 ciruelas.
  • Comida: Ensalada de pasta con sandía; yogur 0%.
  • Cena: Tres lonchas de jamón de York con media tarrina individual de queso; melón.

Viernes

  • Desayuno: Un vaso de leche desnatada con café; una rodaja de melón; 2-3 lonchas de jamón serrano ibérico (unos 50gr).
  • Comida: Crema de remolacha con coliflor cocida; filete de emperador a la plancha; yogur 0%.
  • Cena: Gazpacho de sandía; una tarrina de queso fresco con 2-3 cucharadas de mermelada light de cerezas.

Sábado

  • Desayuno: Un vaso de leche desnatada con café; una tarrina individual de queso fresco y 2-3 cucharaditas de mermelada light de cereza.
  • Comida: Ensalada de pechuga de pavo con mango; 2-3 ciruelas.
  • Cena: Ensalada de primavera con vinagreta de pasas y piñones; yogur 0%.

Domingo

  • Desayuno: Un té o cualquier otra infusión; un yogur con un puñadito de grosellas.
  • Comida: Pulpo asado y salsa roja; yogur 0%.
  • Cena: Crema fría de cogollos; una tarrina de queso fresco con 2-3 cucharadas de mermelada light de cerezas.

Opciones para media mañana y merienda

  • Una pieza de fruta
  • Un yogur

Para completar (si se tiene más hambre):

  • Un yogur junto con media pieza de fruta grande o una pieza de fruta pequeña.
  • Dos biscotes integrales con 2 cucharaditas de mermelada light, todo ello acompañado de una infusión.
  • Dos biscotes integrales con 2-3 lonchitas de jamón york o pavo, todo ello acompañado de una infusión.




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