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Móviles: para no dañar la vista, sigue la regla de los 40 centímetros

Móviles: para no dañar la vista, sigue la regla de los 40 centímetros

A partir de septiembre, con la vuelta al trabajo, aumenta el tiempo que fijamos la vista en las pantallas: ordenadores de sobremesa, portátiles, tabletas, móviles… Las consecuencias de mantener malas rutinas de salud ocular pueden llegar a ser muy importantes, desde irritación ocular hasta miopía (con el correspondiente riesgo a sufrir desprendimiento de retina…).

El ojo necesita estar hidratado de manera permanente, una función que hace la lágrima y el parpadeo, y algunas de las acciones que hacemos cada día, de manera casi inconsciente, lo cambian drásticamente. La explicación de los riesgos es bien sencilla. Mantener los ojos fijos delante de una pantalla reduce el parpadeo y facilita la evaporación de la lágrima, por lo tanto, el ojo se hidrata peor y con menor regularidad de la que le correspondería. No solo eso, sino que el hecho de estar mirando tantas horas a una distancia tan corta provoca que la vista a larga distancia no trabaje y se malmeta, lo que puede generar una miopía. Por este motivo, desde el Institut Català de Retina (ICR), se ha creado una lista de consejos para aplicar cada vez que miremos una pantalla, incluida la televisión.

1. Descansar la vista
Es vital que cada pocos minutos se haga un descanso. En esta línea existe la regla 20-20-20 que consiste en descansar cada 20 minutos durante unos 20 segundos y mirando a 20 metros de distancia. Hay otras reglas que defienden que se descanse entre 1 y 2 minutos cada hora, más o menos, y que se mire un punto lo más lejos posible. Lo más importante es marcar una rutina diaria donde se descanse la vista de manera regular.

2. La regla de los 40 centímetros
En el momento de mirar un dispositivo como un móvil o un libro electrónico, la distancia entre tus ojos y la pantalla debería ser superior a 40 centímetros. En el caso que tengas problemas para leer, en lugar de acercarte el dispositivo es mejor modificar el cuerpo de la letra por uno de superior. En el caso de estar mirando un portátil o un ordenador de sobremesa, la distancia de seguridad con tus ojos debería ser de 70 centímetros.

3. La pantalla a la altura de los ojos
En el momento de colocar la pantalla, la manera de hacerlo y que sea menos agresiva para la vista es situarla a la misma altura que los ojos, o bien un poco más abajo. La explicación es simple. Si tienes que levantar la vista para mirar la pantalla, también abrirás más los ojos y, por lo tanto, la zona expuesta también aumenta y potencia la evaporación de la lágrima.

4. Inclinación de la pantalla
Además de tener la pantalla a la altura de los ojos, o un poco más abajo, también hay que cambiar la inclinación. Lo más habitual es que esté en vertical, pero lo menos agresivo para la lágrima y la vista es que la pantalla esté inclinada hacia atrás unos 5 o 10 grados respecto a la vertical.

5. Características de la pantalla
Lo más importante es que la pantalla que estés mirando tenga una buena resolución, un buen contraste y, sobre todo, que sea antirreflectante ya que es importante evitar los reflejos de la luz.

6. Jamás a oscuras
Mirar una pantalla, sea la que sea, puede ser muy perjudicial si se hace a oscuras. La pupila se abre para adaptarse al ambiente con poca luz y, a la vez, recibe un impacto brillante de manera directa. La habitación debe estar iluminada y en el caso que estés leyendo o escribiendo, lo más importante es que tengas un punto de luz detrás de ti que enfoque los papeles, el libro, la libreta… Y has de tratar de evitar que se generen sombras. Uno de los mejores sitios para trabajar ante una pantalla es delante de una ventana: mejora la iluminación y facilita los descansos de los ojos.

7. Temperatura adecuada
La temperatura también afecta la lágrima de los ojos, que puede evaporarse más rápido si el ambiente es muy cálido. Con las lentes de contacto el peligro aumenta.

Si además se llevan lentes de contacto, que no deja de ser un cuerpo extraño dentro del ojo, el peligro de irritación y lesión aumenta, así como la evaporación de la lágrima.





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