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Narcolepsia, un sueño incontrolable

Narcolepsia, un sueño incontrolable

El 18 de marzo se celebra el Día Mundial del Sueño y, conjuntamente, el Día Europeo de la Narcolepsia, un trastorno neurológico crónico caracterizado por somnolencia diurna excesiva y ráfagas de sueño, que provocan que el pacientes se quede dormido sin poder evitarlo.

Unas 25.000 personas padecen en España narcolepsia, una enfermedad poco frecuente cuyo origen se relaciona con factores genéticos y ambientales y, además, últimamente se ha vinculado al sistema inmune como desencadenante. El trastorno altera los mecanismos de control del sueño y la vigilia y, a pesar de ser altamente incapacitante, está muy infradiagnosticada. Tal es así que la Sociedad Española de Neurología (SEN) calcula que solo están diagnosticados entre un 20 y un 40% de afectados. Según datos de la SEN, el tiempo trascurrido entre el inicio de los primeros síntomas hasta que se obtiene el diagnóstico puede llegar a los 10 años.

Los primeros síntomas de la enfermedad se suelen iniciar cuando el paciente tiene entre 15 y 25 años. No obstante, un 34% de los pacientes tienen los primeros síntomas antes de los 15 años, un 16% antes de los 10 años y un 4,5% antes de los 5 años de edad. El retraso en el diagnóstico es especialmente problemático en los niños pequeños, por las consecuencias que tiene la enfermedad para su desarrollo, pero también es preocupante en adolescentes y en personas que comienzan a integrase laboralmente.

Sintomatología
La somnolencia diurna excesiva, que casi está presente el 100% de los pacientes,  y la cataplejía, que afecta al 70% de los casos, son las principales señales de alerta.

⊕ La primera manifestación clínica en casi todos los pacientes es la somnolencia diurna, que es continua durante el día y, además, se manifiesta con ataques de sueño irresistibles. Estas crisis de sueño, que no suelen durar más de 15 minutos, suceden varias veces al día sin que el paciente pueda evitar quedarse dormido.
⊕ La cataplejía, que consiste en episodios súbitos de pérdida del control muscular total o parcialmente, se suele producir ante emociones fuertes como la alegría, el miedo, el estrés, o la tristeza y, aunque el paciente es consciente de su situación, no es capaz de levantarse o moverse.
⊕ También pueden aparecer otros síntomas como dificultad para dormir bien por la noche (presente en el 50% de los pacientes), pesadillas, parálisis y alucinaciones (20%) y conductas automáticas o sonambulismo (80%).





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