NEUMOCOCO: la bacteria que produce más enfermedades graves

Publicado por el 26/02/2010
999938.jpg
Santiago de Compostela ha acogido el III Encuentro en Enfermedades Infecciosas, una reunión que convoca a cerca de 200 expertos en pediatría, medicina preventiva, microbiología y epidemiología, organizada por la Fundación para el Estudio de la Infección (FEI) y la Xunta de Galicia. En esta ocasión, el encuentro lleva por título “Una nueva era en la prevención de la enfermedad neumocócica”, con el que se pretende abarcar las “necesidades actuales y futuras en este campo”, tal como explica el profesor Juan José Picazo, presidente de la FEI, catedrático de Microbiología y responsable del Servicio de esta especialidad en el Hospital Universitario San Carlos de Madrid.

Meningitis, neumonía, bacteriemia/sepsis u otitis media son algunos de los procesos infecciosos que engloba la denominada “enfermedad neumocócica” producida por la bacteria Streptococcus pneumoniae (neumococo). Estas enfermedades pueden aparecer a cualquier edad; sin embargo, son los niños y las personas mayores los que las padecen con mayor frecuencia, dada su especial situación inmunológica que les hace más susceptibles de infección. De hecho, se calcula que el 60% de los procesos neumocócicos graves se produce en menores de 15 años y en mayores de 60.

La enfermedad neumocócica constituye uno de los principales problemas de salud en todo el mundo, especialmente en los mencionados grupos de edad y en los enfermos con patologías crónicas y aquellos con alguna patología que comprometa su sistema inmunológico, ya que son más susceptibles a una infección bacteriana. Cualquiera de estas enfermedades invasoras puede poner en peligro la vida del paciente y, si no se diagnostican precozmente, pueden dejar importantes secuelas.

Años de lucha, nuevos retos
La introducción de la terapia antimicrobiana ha logrado salvar muchas vidas de pacientes con infecciones neumocócicas. Sin embargo, como explica el doctor Picazo, los antibióticos “no han conseguido eliminar la infección”. Las vacunas, a diferencia de estos medicamentos, sí han logrado erradicar infecciones de enorme impacto en la población, pero esto no ha ocurrido en el caso de neumococo.

“Los serotipos [poblaciones específicas de microorganismos infecciosos] de este patógeno evolucionan en el tiempo por diversas causas, algunas de las cuales conocemos y otras no muy bien. Hoy sabemos que algunos aparecen y desaparecen, como los serotipos 1 y 5, y otros, especialmente el denominado 19A está teniendo un importante protagonismo en todo el mundo, fundamentalmente porque es el que produce con mayor frecuencia bacteriemia y  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentosmeningitis y por su elevada resistencia a los antimicrobianos”, señala el profesor Picazo. Las vacunas antineumocócicas se diseñan para actuar frente a serotipos específicos, ya que no se ha encontrado todavía un patrón común con el que poder combatir a todos ellos y, por tanto, no tienen eficacia cuando la infección que sufre el paciente está causada por otras familias del patógeno. Por ese motivo, las vacunas tienen que ser actualizadas periódicamente, añadiendo aquellos serotipos para los que sí que se ha encontrado una forma de generar anticuerpos.

Los especialistas aseguran haber aprendido de todo ello en los últimos años y son conscientes de la necesidad de continuar atajando las infecciones neumocócicas desarrollando nuevas vacunas que respondan a la demanda y permitan dar una respuesta rápida y adecuada a la situación epidemiológica vigente en cada momento, es decir, contando con sistemas sólidos de vigilancia que permitan detectar los serotipos circulantes que mayor amenaza representan para la salud pública. “La incorporación de nuevos serotipos a las vacunas existentes –añade el profesor Picazo- debe ser una prioridad sanitaria especialmente en los casos que causan enfermedad grave y ocasionan mayor resistencia a los antibióticos”.

Las experiencias de inmunización europeas y americanas refrendan esta afirmación del presidente de FEI. Pero, además, esta necesidad de vigilancia y adecuación periódica de las vacunas a la realidad epidemiológica se ha comprobado también en España, concretamente en la Comunidad de Madrid, donde desde hace tres años se lleva a cabo un estudio que evalúa prospectivamente la incidencia de enfermedad invasora por neumococo en los niños menores de 15 años. “Los datos obtenidos en los primeros años –explica- demuestran la efectividad de la vacunación con el tipo de inmunización que existía en ese momento, porque desaparecían todos los serotipos incluidos en ella pero, efectivamente, se observa como con el tiempo emergen otros serotipos del patógeno con gran incidencia en procesos graves”, detalla Picazo.
La enfermedad neumocócica en la infancia
La enfermedad neumocócica es la principal causa mundial de mortalidad prevenible mediante vacunación en niños menores de 5 años. La infección por Streptococcus pneumoniae puede dar lugar a un amplio y variado número de cuadros clínicos, que se dividen en enfermedades invasoras, como la meningitis (inflamación de las meninges que recubren el cerebro y la médula espinal), la septicemia (infección de la sangre) o la neumonía que se disemina a la sangre (neumonía bacteriémica); y en enfermedades no invasoras, entre las que se incluyen la neumonía, la otitis media, sinusitis y bronquitis. Estas no suelen ser tan graves como las anteriores pero pueden llegar a originar complicaciones que supongan una importante carga asistencial.

En España, los datos existentes indican que la incidencia de las infecciones invasoras por neumococo oscilaría entre los 60 y 174 casos por cada 100.000 niños menores de dos años. La meningitis neumocócica es la segunda causa más frecuente de meningitis bacteriana en España y la primera de fallecimiento por esta enfermedad.

Los casos de infección por neumococo se suelen producir generalmente en los primeros años de vida, debido a que a esa edad el sistema inmunitario no está suficientemente desarrollado para hacer frente a estas enfermedades; su transmisión se produce de persona a persona a través de las gotitas de saliva que se expulsan al toser o al hablar. Pero conviene no olvidar las infecciones que se dan en mayores (ancianos); el profesor Picazo explica que “estamos muy concienciados sobre la vacunación en niños para evitar estas enfermedades, pero hemos de tener en cuenta la importancia de la inmunización también en los adultos”.