Neumonía, zona de peligro

Neumonía, zona de peligro

Esta enfermedad, cuya mortalidad puede alcanzar el 30% en los casos más graves, cursa con fiebre elevada, tos, dolor torácico y sensación de falta de aire como síntomas más característicos. En los jóvenes puede aparecer de forma más leve con febrícula, malestar general, tos seca, cefalea y artromialgias.

La neumonía es una infección pulmonar especialmente frecuente en ancianos, niños, personas inmunodeprimidas y pacientes con patologías crónicas como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), cardiopatía crónica, insuficiencia renal, cáncer, cirrosis hepática y diabetes. En cualquiera de estos casos, la neumonía se origina por una reacción inflamatoria de los alveolos pulmonares, causada a su vez por agentes infecciosos como virus, hongos o bacterias. En personas sanas, la neumonía más común es la producida por una bacteria llamada neumococo (Streptococcus Pneumoniae) y se la conoce como neumonía adquirida en la comunidad (NAC). En cambio, en personas ingresadas en centros hospitalarios se pueden adquirir otras bacterias poco comunes en la comunidad, desencadenando una neumonía hospitalaria. En España, una de cada mil personas contrae neumonía cada año, tasa que se triplica en pacientes mayores de 65 años. Reducir la morbilidad y la mortalidad son los principales retos de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología clínica (SEIMC).

¿Cómo reconocerla?
Los especialistas señalan la aparición de fiebre elevada con escalofríos, tos con expectoración purulenta, dolor torácico, y sensación de falta de aire como los síntomas más característicos de esta enfermedad. “Con cierta frecuencia, tales síntomas no son evidentes en los pacientes ancianos que sin embargo pueden presentar confusión mental, caídas o deterioro del estado general”, según afirma el doctor Jordi Carratalá, portavoz de la SEIMC. Como destaca este experto, la neumonía también puede cursar de forma más leve, sobre todo en personas jóvenes, que frecuentemente padecen febrícula, malestar general, tos seca, cefalea y artromialgias (dolor de carácter inespecífico a nivel muscular y articular, no asociado a ningún esfuerzo físico o traumatismo).

Prevenir con dos vacunas
1.      La SEIMC nos recuerda que la principal arma de que disponemos para combatir la neumonía es la vacuna antigripal, recomendada cada temporada para personas mayores 02i21222de 65 años, pacientes con enfermedades crónicas, pacientes inmunodeprimidos, personal sanitario y personal cuidador de sujetos en grupo de riesgo. Esta vacuna también se aconseja frente a la neumonía ya que el virus de la gripe puede por sí mismo desencadenarla, o facilitar la infección por bacterias que pueden producir esta enfermedad. “Las neumonías en las que están implicadas concomitantemente el virus de la gripe y bacterias son especialmente graves, de ahí la necesidad de la vacunación”, apunta el doctor Carratalá.

2.     Por otro lado, la vacuna antineumocócica protege frente a Streptococcus pneumoniae, el organismo que con mayor frecuencia provoca neumonía. En palabras del doctor Ángel Gil, miembro de Neumoexpertos en Prevención, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos y académico correspondiente de la Real Academia Nacional de Medicina, “en el caso de los adultos, en muchas comunidades autónomas, la vacunación frente al neumococo está ligada a la campaña antigripal y esto hace que las coberturas no sean especialmente buenas. Además, en los menores de 60 años y con patologías crónicas asociadas, la indicación de vacuna antineumocócica pasa muchas veces desapercibida”.“En concreto, la vacuna antineumocócica conjugada trecevalente garantiza una mejor respuesta inmune en todos los grupos de edad y en las situaciones clínicas donde existe un riesgo mayor de infección neumocócica, esto es, con presencia de comorbilidades asociadas como la diabetes, EPOC y otras enfermedades crónicas, ya sean renales, hepáticas o cardiacas, entre otras”, detalla el doctor Gil.

Neumonía grave con sepsis
Los pacientes mayores de 65 años, los que abusan del consumo de alcohol y los que presentan ciertas comorbilidades, como la EPOC o patologías renales, tienen mayor predisposición de desarrollar la llamada neumonía adquirida en la comunidad (NAC) con sepsis grave, lo que conlleva inflamación sistémica y disfunción orgánica. Los microorganismos causales más frecuente son el neumococo, la bacteriemia y las infecciones mixtas. “La vacunación antigripal y antineumocócica, las terapias de abandono del tabaco y la promoción de hábitos saludables son algunas de las medidas que pueden tener mayor impacto beneficioso en estos pacientes”, ha afirmado la doctora Rosario Menéndez, neumóloga y miembro de la Sociedad Española de neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). A ello hay que sumar “la importancia de reconocer los signos de gravedad de la forma más precoz posible con el objetivo de iniciar el tratamiento antibiótico rápido”, afirma.







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