No sonría, por favor.

-Buenos días.

-¿En qué puedo atenderle?

-Es una consulta muy personal y privada.

-¿De qué se trata exactamente?

-Verá, es que quisiera que me diese usted el ?boto?.

-Perdone, pero no tengo costumbre de definirme políticamente.

-Ni yo tampoco, pero lo que le pido no tiene que ver con la
política.

-¡Cómo que no! Me pide que le dé mi voto y no sé, siquiera,
en que partido milita.

-¡Ay por Dios! Lo que le pido es un medicamento, que me han
recomendado, para las arrugas que se llama ?boto?.

-Ja, ja, ja… ¡Acabáramos! Usted se refiere al ?botox?. Esta sustancia no es un medicamento, sino un
principio activo. El medicamento que lo contiene tiene otro nombre.

-Pues perdone mi mala pronunciación. ¿Entonces no se llama
?boto??

-El nombre es botox y se le
denomina así porque procede de la toxina que produce el Clostridium botulinum.

-¿Pero no es ésa la toxina que tienen algunas conservas en
mal estado y que es muy peligrosa?

-Efectivamente, y fíjese si es peligrosa que un solo gramo
puede matar a un millón de personas.

-¡Jesús! ¿Y entonces?

-Es que, aplicada por vía tópica, no es venenosa y puede
ser  eficaz para las arrugas.

-¿Y si es un veneno, en este caso cómo funciona?

-Es un poco complicado de explicar. Bloquea selectivamente la
liberación de la acetilcolina.

-¿La qué?

-La acetilcolina es una sustancia que actúa como transmisor
nervioso. Es un compuesto que sirve para enviar las órdenes al sistema nervioso
y para que una determinada zona del cuerpo se ponga en funcionamiento.

-O sea que la toxina botulínica impide la actuación de un
nervio.

-Más o menos. Las arrugas de expresión son las adecuadas para
este tratamiento.

-¿Arrugas de expresión? ¿Es que hay tipos de arrugas?

-Claro. Las de edad se producen por la pérdida de colágeno,
sustancia que impide que la ley de la gravedad actúe y no se caigan los
párpados, la papada etc….

-¿Y las de expresión?

-Son las que aparecen a edades tempranas y se dan mucho en
personas sonrientes y muy expresivas.

-Me está usted retratando.

-Pues sí, es verdad. Usted, que debe ser muy joven, tiene
problemas con los músculos orbiculares.

-Yo,  hasta el mes que
viene no cumplo los cuarenta y dos años, y tengo unas patas de gallo
horrorosas.

-Son los orbiculares de los
párpados fatigados. ¿Usted fuma?

-Sí, por desgracia, pero me estoy quitando.

-Pues no se me enfade, pero va a tener problemas con los
músculos orbiculares de los labios. Fíjese que la
parte superior del labio la tiene un ?pelín? arrugada
y aún se le puede poner peor. Lo que llaman ?boca
código de barras?.

-¡No me asuste!

-Todo lo contrario. Prevenir es curar. Su problema es la
expresividad. Sonriente, activa, fumadora… Usted obliga a la acetilcolina a
estar actuando permanentemente. Al reír hace contraer y relajarse a los
músculos orbiculares constantemente.

-O sea que la solución es quedarme como un palo.

-No. Lo mismo ocurre con la succión permanente del
cigarrillo. Los orbiculares de los labios terminan no
respondiendo.

-O sea que ni reír ni fumar. ¡Pues vaya un panorama!

-¡Qué va, mujer! Para eso está el tratamiento sistemático
facial, con colágeno por ejemplo, y la sustancia de la que hablamos.

-¿Entonces el botox funciona?

-Claro, porque atenúa el mensaje muscular y relaja la contracción de la piel haciéndola, digamos,
trabajar menos.

-Pues démelo. Por cierto, si usted conociese a mi marido, que
es cinco años mayor que yo, creería que es mi hijo. ¡Ahora sé por qué!

-¿Por qué?

-Porque se ríe menos que Buster Keaton… y además no fuma. ¡Qué rollo!



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