ESTÁS LEYENDO...

Nueva york. las heridas que no se ven.

Nueva york. las heridas que no se ven.

Los atentados perpetrados el pasado 11 de septiembre contra las torres gemelas en Nueva York y el Pentágono en Washington, sin duda han marcado un antes y un después en la psicología de los norteamericanos y del resto del mundo. Además de dolor e impotencia, quienes hemos asistido a estos crímenes sentimos temblar el suelo bajo nuestros pies. El Dr. Jerónimo Sáiz, Jefe de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, nos ayuda a entender las reacciones psicológicas que ya se están produciendo en el mundo entero

  1. Ante un hecho de estas magnitudes, es normal que los perfiles del mundo se desdibujen ¿existe un sentimiento de inseguridad generalizado?

Evidentemente estos hechos están produciendo una falta total de confianza en el mundo entero. La gente cree que el mundo se desmorona y teme un enfrentamiento bélico en el que se verían directamente involucrados. Los ciudadanos tienen que enfrentarse a unos problemas hasta ahora inexistentes: el país más fuerte, los edificios más seguros, los símbolos militar y económico de la potencia mundial más poderosa se vuelven vulnerables. Las bases sobre las que se asienta el mundo se tambalean, el mundo pierde sus referencias. Todo se convierte en algo hostil y amenazante, lo que lleva al sujeto a proyectarse sobre sí mismo y a plantearse incluso su culpabilidad o la entrada en escena de fuerzas demoníacas, del bien contra el mal.

  • El coloso invulnerable se ha vuelto vulnerable. Supongo que el conjunto de la sociedad norteamericana aún se encuentra en estado de shock ¿Podría describirnos el síndrome de desvalimiento colectivo al que está asistiendo la sociedad americana?
  • Una tragedia de estas características con enormes daños personales, en término de vidas humanas, y materiales, lleva al hombre a cuestionar el orden social hasta ahora existente y la incapacidad para controlar la situación. Se empieza a poner en duda la eficacia de las conductas adoptadas hasta el momento y el propio funcionamiento social. Es lógico que se reaccione de forma inapropiada con sentimientos de pánico, ira y venganza, sentimientos que forman parte de lo que llamamos síndrome de desvalimiento colectivo, y que comparten no sólo los americanos sino toda la sociedad en general. Sin embargo, también puede verse la otra cara de la moneda: el patriotismo americano cargado de altruismo que les hace ser solidarios en la desgracia.

  • Y el resto del mundo, concretamente España.
  • El resto del mundo está bajo la tutela de EEUU, es el país que nos da a todos confianza desde el punto de vista estratégico, económico y militar. Este desmoronamiento en pleno corazón de EEUU nos ha llenado de inseguridad y nos está haciendo reflexionar sobre la necesidad de reconstruir la sociedad sobre unas bases más solidas.

  • ¿Podría medir el impacto que ha sufrido el conjunto de la sociedad española por el hecho de ver estos atentados en vivo y en directo?
  • Hemos asistido a un fenómeno nunca visto. El hecho de haber visto la tragedia de una forma tan directa e instantánea ha avivado la memoria colectiva, haciendo que estas imágenes resulten más difíciles de olvidar en cuanto que parecen formar parte de una película.

  • En los últimos días sus consultas se han llenado de pacientes. ¿Qué tipo de ayuda piden?
  • Sobre todo vienen pacientes que ya contaban con alguna patología concreta y que mentalmente son más vulnerables. Estos hechos los refieren a sus propios problemas agravándolos y actualizando su inseguridad.

  • Respecto a las imágenes que aún están por ver, cómo cree que podrían impactar a la población. ¿Está de acuerdo con esta decisión moratoria del gobierno estadounidense a la hora de mostrarlas?
  • Encuentro que es una decisión muy acertada. En primer lugar por respeto a las víctimas y a sus familiares y en segundo lugar porque los niveles de destrucción que se han producido no harían más que alterar la ya de por sí alterada conciencia colectiva y exacerbar las reacciones de ira y venganza.

  • ¿Cómo se espera la reacción psicológica de los supervivientes y testigos más directos de la tragedia una vez que la situación se haya normalizado?
  • Es difícil de predecir, ya que nos enfrentamos a una situación totalmente nueva. Todo depende del efecto social e individual que han tenido los atentados, que en este caso han sido impactantes, y de la capacidad de recuperación con la que cuenta el entorno. En este sentido EEUU cuenta con la ventaja de tener una enorme red de apoyo social y sanitaria que le permitirá recuperarse mejor que muchos países sin recursos. Sin embargo, probablemente hasta un 70% de la población, es decir, una tercera parte de los afectados, desarrolle con el tiempo síntomas de lo que se ha venido en llamar en psiquiatría Síndrome de Estrés Post-traumático. Este síndrome pasa por varias fases: una primera fase marcada por el desconcierto, el sobresalto y la desolación, en la que el ciudadano se encuentra en estado de shock. Las personas son presas de una hiperactivación nerviosa, se vuelven irritables, y a medida que pasa el tiempo se vuelven desconfiados, no se implican y les cuesta comunicarse, no vibran en el plano emocional. Empiezan a desarrollarse actitudes fóbicas (miedo a los ascensores, a las alturas, miedo a volar?), trastornos psicosomáticos (negación a pasar por los lugares de la tragedia?), pesadillas y depresiones. A veces, este síndrome puede entrañar incluso modificaciones en la personalidad, adoptándose entonces una “personalidad traumática”. El individuo ya no es el mismo y se convierte en víctima de ausencias profundas y a menudo de un profundo sentimiento de culpabilidad.

  • El hecho de haberse perpetrado con aviones de pasajeros, lógicamente ha desencadenado un miedo generalizado a volar ¿Existe una psicosis de vuelo en la población?
  • Pilotos, personal de vuelo, pasajeros, controladores aéreos?, todos están desarrollando una psicosis de vuelo que tardará mucho tiempo en superarse.

  • Se habla de venganza y de ira. ¿Cómo cree que se van a canalizar estos sentimientos?
  • Esperemos que el sentido común impere y que las actitudes racistas que ya se están esbozando den paso a la lógica.

  • La incredulidad aún tardará tiempo en disiparse. Cuánto tiempo cree que necesita la población para asimilar un hecho de estas características.
  • Una tragedia de estas dimensiones no se supera nunca, se asume y se encaja todo lo más. En mi opinión, lo que ha ocurrido ha puesto de manifiesto que existen una serie de deficiencias en el sistema. La sensación que impera es la de la inseguridad. Poniendo un símil, es como si tu casa la blindas, la proteges con los más modernos sistemas de seguridad, pero un buen día llegas al portal y te encuentras a un ladronzuelo que a punta de navaja te obliga a abrírsela de par en par y te la desvalija. Esto es lo que ha ocurrido en EEUU, toda esa fascinación por la tecnología, todo ese afán de modernidad que daba la sensación de seguridad, de pronto se ha derrumbado. Es lógico que haya también un derrumbe de valores.



    COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page