Nutrición en edad escolar. la alimentación de hoy es la salud del futuro.

Publicado por el 01/10/2005

La nutrición constituye
un factor determinante en el crecimiento y desarrollo humano. Además, la
estrecha relación existente entre ciertas enfermedades de la edad adulta y la
calidad de la alimentación durante el período infantil y juvenil, hace
necesario cuidar especialmente lo que comen nuestros hijos.

La conocida máxima
?somos lo que comemos?, cobra realidad en el periodo infantil y juvenil, cuando
el cuerpo está en pleno desarrollo y necesita ?tirar? de una alimentación
equilibrada para ello. El periodo escolar se inicia a los seis años cuando el
niño comienza a ir al colegio; una etapa de crecimiento en la que la talla se
incrementa entre 5 y 6 centímetros y el peso entorno a los 2-4 kg. al año, por
término medio.

Los expertos señalan,
sin embargo, que en España las tendencias en alimentación durante esta etapa
están cada vez más lejos de la bien ponderada dieta mediterránea. Según
estudios del Ministerio de Sanidad y Consumo está aumentando
el consumo excesivo de productos cárnicos, lácteos, bollería y bebidas
carbonatadas, al tiempo que ha disminuido la ingesta de pescado, frutas,
verduras y cereales. Además, es preocupante que el 8 por ciento de los niños españoles acuden al colegio sin haber
desayunado
. Todo esto se agrava, además, por una tendencia creciente al sedentarismo en las
actividades lúdicas
, donde la práctica de ejercicio se ha
sustituido por pasar horas delante de la televisión o del ordenador. El
?Estudio de Audiencia Informativa AIMC-2004? señala que los menores españoles
ven la televisión diariamente una media de dos horas y media, y que el 38 por ciento de nuestros jóvenes encuestados se
declaran sedentarios en sus prácticas de ocio
.

Obesidad, una epidemia
emergente

Entre otras
consecuencias, estos hábitos han provocado que se disparen los índices de
obesidad en España. El número de niños en edad escolar afectados por esta
patología se ha triplicado desde 1982 y alcanza actualmente un porcentaje del
20 por ciento. Así se ha puesto de manifiesto recientemente en el transcurso de
los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). El
encuentro, en el que intervinieron el pediatra Manuel Bueno, el jefe del
Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínico San Carlos, Manuel
Serrano-Ríos, y el profesor emérito de la Universidad Autónoma de Barcelona,
Mario Foz, fue el foro para reclamar “esfuerzos educativos” en
nutrición.

La
voz de alarma no es gratuita: la obesidad, además de ser un problema en sí
mismo, incrementa la posibilidad de sufrir otro tipo de enfermedades entre las
que se encuentran las cardiovasculares, hipercolesterolemia, diabetes,
hipertensión, osteoartritis, apnea del sueño, trastornos de la vesícula biliar
y un largo etcétera… además de incidir en el buen desarrollo psicológico.
Mario Foz incide en la relación que existe entre los trastornos psicológicos y
la obesidad, ?ya que muchas personas aquejadas de ansiedad o depresión comen
más?. El problema principal apunta el pediatra Manuel Bueno es que
“la situación será más grave en el futuro. La mitad de las diabetes que se
diagnostican a niños y adolescentes son debidas a la obesidad. No hay que
olvidar que el sobrepeso, la mala nutrición y el sedentarismo reducen la acción
de la insulina”. Manuel Bueno aboga por reforzar la educación
alimentaria, “especialmente en los centros escolares, y por prestar más
atención a la prevención de la obesidad?. Advirtió que ?el 95% de los
niños que acuden a la consulta de un especialista en alimentación padece
obesidad nutricional como consecuencia de una dieta desequilibrada y no
practicar ejercicio?.

Comer en el colegio

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Cada vez es más habitual que los niños y jóvenes
hagan la comida principal del día en los comedores de los colegios. El almuerzo
es fundamental en la dieta del niño ya que debe cubrir al menos un 30 por ciento de las
necesidades nutricionales diarias.

·        
En
los colegios no hay riesgo de ceder ante los caprichos del niño; los pequeños
se educan mejor y aprenden a comer de todo. Siempre que la dieta sea
equilibrada, es un modo estupendo de crear en ellos hábitos saludables
relacionados con la alimentación.

·        
Sin
embargo, los comedores escolares no siempre ofrecen una dieta equilibrada. Los padres deben conocer lo que están comiendo sus hijos, no
sólo para exigir del centro un menú adecuado, también para asegurarse de que la
comida de casa pueda complementar a la del colegio y lograr una dieta adecuada.
Así, si el almuerzo ha consistido en un primer plato de legumbres o pasta
seguido de carne, por la noche deberán tomar verdura y pescado.

·        
Por
ello se debe pedir un menú detallado que incluya información sobre los
alimentos, el tipo de preparación (fritos, cocidos, a la plancha, guisados…).
Debe  especificar en qué consisten las
guarniciones, salsas, así como el tipo concreto de postre.

Comer en casa

·        
Intenta
que los niños no gasten su dinero en comprar chucherías.

·        
El
agua debe ser la bebida habitual de los más pequeños. La revista Pediatrics ha
publicado recientemente un artículo de la Academia Americana de Pediatría con
recomendaciones sobre las bebidas gaseosas azucaradas. Según sus estudios, el
consumo de estos refrescos es el responsable de una gran cantidad de las
calorías totales que el niño ingiere a lo largo del día. La causa se encuentra
en el alto nivel de azúcares que contienen, que además favorece la formación de
caries.

·        
Los
niños se acostumbran a todo, si desde pequeños introducimos en su dieta
determinados alimentos, acaban por gustarles y al final demandarán productos
sanos.

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No
hay que olvidarse del desayuno, hay que contar con tiempo para que los niños
coman antes de ir al colegio.

·        
Sigue
las pautas de la dieta mediterránea,  se
fiel a productos como el pescado, frutas, verduras, cereales, legumbres y aceite de
oliva. Incluye en los menús alimentos de temporada; no abuses de los derivados
cárnicos; pon fruta fresca y lácteos de postre en vez de dulces y bollería.
Procura no cocinar los alimentos siempre de la misma forma, utiliza poca sal y
no incluyas fritos más de dos veces por semana.

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Anímales
a practicar una actividad física diaria.

¿Qué debe incluir la
dieta diaria?


Farináceos:

pan,
arroz,
pasta, patatas, legumbres… Se encuentran en la base de la pirámide
nutricional, por lo que constituyen el alimento principal de cada día. Debemos
incluir en la dieta 5 raciones diarias.


Lácteos:
leche, yogur, requesón,
queso fresco… Se deben tomar al menos 3 vasos de leche al día o su
equivalente en yogures y queso fresco.


Hortalizas y verduras:

mejor
si se trata de ensaladas; al menos
2 raciones diarias.


Frutas:
al menos dos o tres
piezas diarias.


Cárnicos, pescado, huevos:
es preferible el consumo
de pescado (cuatro veces por semana) frente a la carne, -la
ingesta de ésta no debe sobrepasar las tres raciones semanales-, así como
limitar el consumo de embutidos. Los huevos, de tres a cuatro
veces por semana.


Grasa:
40 gr. diarios (debe ser
siempre aceite oliva).

  • Un 25% de las calorías
    se deben tomar en la primera comida del día, es decir en el desayuno
  • Un 30-40% en la comida
    del mediodía
  • Un 10-15% en la merienda
  • Un 20-30% en la cena

El número de niños en
edad escolar afectados por la obesidad se ha triplicado desde 1982 y alcanza
actualmente el 20 por ciento