Ojos: 6 malos hábitos

Ojos: 6 malos hábitos

El alcohol, el tabaco o una mala alimentación pueden afectar a la visión y provocar el envejecimiento prematuro de los ojos.

Aunque muchos de los problemas visuales tienen un importante componente genético, la doctora Maribel López Gálvez, experta de la Unidad de Retina de Clínica Baviera nos explica las malas costumbres y hábitos que pueden dañar seriamente la vista e incluso provocar el envejecimiento prematuro de los ojos.

Visualiza al enemigo

1.     Tabaco. Diversos estudios lo han relacionado con numerosas afecciones oculares como las cataratas, el glaucoma, la retinopatía diabética, así como la uveítis, problemas del nervio óptico, sequedad ocular o Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE). Según explica la experta, “el tabaco afecta al ojo tanto externamente, debido a la acción directa que ejercen las sustancias tóxicas del humo en los ojos (favoreciendo la aparición de ojo seco), como internamente ya que el pulmón libera elementos químicos que llegan al globo ocular a través de la sangre (afectando principalmente a la retina)”. De hecho, es uno de los factores ambientales que más se ha relacionado con el desarrollo de la Degeneración Macular Asociada a la Edad, la causa más frecuente de ceguera legal por encima de los 50 años en nuestro país.

2.     Alcohol. Investigaciones recientes señalan que la retina es capaz de metabolizar el alcohol y un consumo excesivo podría causar daños importantes en la visión. Diversos estudios revelan que el alcohol puede afectar al epitelio pigmentario de la retina y a los fotorreceptores y, por tanto, a la capacidad visual. Además, junto con el consumo excesivo de tabaco, el abuso de alcohol es responsable de la afección del nervio óptico y de la aparición de un cuadro conocido como neuropatía alcohólico tabáquica que puede llevar a la ceguera si no se elimina el uso de estas sustancias tóxicas a tiempo.

Para cuidar la salud de nuestros ojos es importante llevar una alimentación equilibrada, no fumar, beber con moderación y hacer ejercicio con regularidad. Además, es importante no descuidar las revisiones periódicas, ya que permiten detectar y tratar lo antes posible cualquier alteración visual

3.     Mala alimentación: comer de manera desequilibrada, ingerir muchos alimentos grasos, un exceso de dulces o cocinar con mucha sal, puede provocar serios problemas de salud como la hipercolesterolemia, la hipertensión o la diabetes. Aunque en ocasiones estos trastornos tengan un origen genético, alimentarnos de manera correcta nos ayudará a controlarlos e incluso a evitar que aparezcan. Todos estos problemas de salud tienen una gran incidencia en la salud de nuestros ojos, sobre todo pueden afectar a la retina.

4.     Colesterol alto. Igual que obstruye las arterias y puede causar enfermedades cardiovasculares, el colesterol también se acumula en los vasos sanguíneos de los ojos, provocando una disminución de la oxigenación de los tejidos oculares. La presencia de unos niveles altos de colesterol es responsable de la aparición de alteraciones oculares, tanto a nivel del segmento anterior, como a nivel del segmento posterior donde contribuye al desarrollo de problemas vasculares oclusivos. En estos casos se produciría una pérdida severa de la visión que muchas veces es irreversible.

5.     Hipertensión. La especialista de la Unidad de Retina de Clínica Baviera señala que, además de ser otro factor de riesgo cardiovascular, la hipertensión también puede producir daños oculares y dificultar el riego sanguíneo de la retina. La hipertensión es uno de los factores de riesgo que más se ha relacionado con la aparición de trombosis venosas retinanas. La segunda patología vascular más frecuente de la retina y la responsable de muchos de los cuadros de pérdida brusca e indolora de la agudeza visual.

6.      Diabetes. Tener niveles altos y mantenidos de azúcar en sangre es otro de los factores que más perjudican a la retina. La diabetes multiplica por 10 el riesgo de ceguera, por eso es muy importante que las personas que sufren esta enfermedad mantengan un buen control glucémico y se hagan revisiones periódicas del fondo de ojo. En la actualidad y pese a que se sabe que si se controla bien la diabetes la ceguera se podría evitar en muchos casos, la retinopatía diabética y el edema macular continúan siendo la principal causa de ceguera y discapacidad visual severa en la población en edad laboral activa en el mundo occidental.

 





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