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Olas de calor y fríos de oficina, en busca del equ...

Olas de calor y fríos de oficina, en busca del equilibrio saludable

La solución más habitual frente a la amenaza de pasar calor en verano es el uso de aparatos de aire acondicionado. Igualmente habitual es el uso inadecuado de los mismos, creando ambientes poco saludables cuyos efectos van desde el resfriado hasta la irritación ocular, pasando por procesos alérgicos. Corregir el mal uso del aire acondicionado y seguir una dieta saludable son algunas medidas decisivas para sobrellevar sin trastornos los contrastes climáticos del verano.
En plena efervescencia de los temores sobre el cambio climático, no es ningún secreto que la temperatura extrema puede perjudicar seriamente la salud. Según datos de la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (NeumoMadrid) un 20% de los resfriados se producen en verano, y el 50% de las bajas por enfermedad en el periodo estival se relaciona con trastornos derivados del mal uso de los aparatos de climatización . Por eso es tan importante seguir ayudando a tus defensas en verano.
Los efectos de los cambios bruscos de temperatura sobre la salud dependen de diversos factores, entre los que destaca la edad. Numerosos estudios científicos demuestran que con la edad las defensas disminuyen , la población anciana y el segmento comprendido entre los 45 y los 64 años son los grupos que presentan mayores riesgos.  Los síntomas más frecuentes provocados por las temperaturas elevadas son los desvanecimientos, los síncopes, el agotamiento por calor, el golpe de calor, etc. Estas manifestaciones suelen producirse con temperaturas ambientales superiores a 32 ºC y con niveles de humedad superiores al 60%.
El calor extremo también es un agravante en personas con pocas defensas, como los enfermos crónicos, especialmente aquellos con problemas respiratorios. En estos casos, los trastornos provocados por los cambios bruscos de temperatura pueden derivar en diversas complicaciones agudas.

Malestar en la oficina
El uso inadecuado del aire acondicionado es un hecho habitual en los lugares públicos, y es bastante frecuente en los lugares de trabajo. El uso de aire acondicionado de forma indiscriminada, la sequedad y contaminación del ambiente en los espacios refrigerados, la falta de higiene de los aparatos (proliferación de gérmenes) o el choque que sufre el organismo con los cambios bruscos de temperatura son factores que contribuyen a la proliferación de infecciones respiratorias en verano (resfriados, faringitis, etc.).
Uno de los colectivos más afectados por el contraste entre el calor extremo y el frío excesivo del aire acondicionado son los trabajadores de oficinas.  Diversos estudios han demostrado la relación entre la incorrecta ventilación artificial en lugares de trabajo y la aparición de problemas cutáneos, oculares, dolores de cabeza, fatiga, alergias o contracturas musculares.  Los mecanismos de regulación del cuerpo humano tratan de mantener en nuestro organismo una temperatura constante próxima a los 37 ºC. La temperatura de la zona climatizada debe regularse según la temperatura exterior del cuerpo, y debe oscilar entre 20 y 24 ºC, con una humedad relativa del aire entre el 35 y el 60%.
Para prevenir los efectos de un aire acondicionado demasiado frío, NeumoMadrid  recomienda llevar siempre alguna prenda ligera de abrigo y utilizarla al acceder a lugares fríos mientras el cuerpo se aclimata. Ante los problemas respiratorios también es muy importante vigilar la adecuada hidratación del cuerpo tomando suficiente agua.

Alimentación saludable, la mejor defensa
En esta época del año, una alimentación saludable resulta esencial para afrontar los cambios de temperatura, al fortalecer las defensas. En verano son recomendables las comidas frecuentes, ligeras y adecuadas en nutrientes. La dieta estival debe ser rica en líquidos (sorbetes, zumos, infusiones heladas, refrescos de té, etc.) sin olvidar un consumo diario de dos litros de agua. También es conveniente consumir cinco raciones de fruta y verdura al día, acompañadas de cereales, arroz, pasta o patatas, así como no olvidar las legumbres y frutos secos.
En la alimentación veraniega han ido adquiriendo importancia los yoghourts y las leches fermentadas, alimentos de fácil digestión y ricos en nutrientes, que admiten múltiples y refrescantes posibilidades: yoghourt líquido mezclado con zumo de frutas, condimento en ensaladas de verano y alimento idóneo para los más pequeños. Además, la leche fermentada con L. casei DN-114 001,  ha demostrado en más de 30 estudios científicos que ayuda a las defensas, lo que puede ser beneficioso frente a las agresiones externas como los cambios bruscos de temperatura.
El verano es una excelente ocasión para adquirir hábitos alimentarios saludables y mantenerlos durante todo el año.



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