ESTÁS LEYENDO...

Operación limpieza. A buen tiempo, mejor cara.

Operación limpieza. A buen tiempo, mejor cara.

Si quieres encarar la primavera con luminosidad y optimismo, empieza por renovar tu cutis, sobre todo ahora que el maquillaje pasa a un segundo plano. Para este plan renove no olvides tres básicos: la limpiadora, la exfoliante y la mascarilla

No hay vuelta de hoja: el equilibrio cutáneo y el buen estado de la piel depende de la limpieza. Sin embargo, este gesto, en principio rápido y sencillo, no siempre se realiza de la forma correcta de ahí que tras una época en la que el maquillaje y la polución han estado al alza (como ocurre al final del invierno), la piel luzca un aspecto gris y sin vida. Si en cualquier momento del año es fundamental mantener la piel libre de todo rastro de suciedad, ahora que ésta se va a ver desprovista del camuflaje que siempre supone la base de maquillaje y que va a tener que cargar pilas ante su inminente cara a cara con el sol, es indispensable liberarla de todas las células muertas, impurezas, toxinas y restos de sebo que puedan estar adheridos a la epidermis, interrumpiendo el proceso de regeneración cutánea.

Mañana y noche

¡No seas perezosa!

Existe un amplio surtido de limpiadores faciales entre los que elegir. Decantarse por una u otra opción viene determinado por el tipo de piel: las secas y sensibles deben usar cremas y leches limpiadoras, aplicadas sobre la piel seca, realizando un masaje circular con la yema de los dedos y retirando el excedente con una esponjilla humedecida o con un guante caliente y húmedo, lavando después la piel con agua templada. La mejor opción para las pieles normales son los geles limpiadores, que, mezclados con un poco de agua, se hacen espuma en las manos, se aplican sobre la piel ligeramente humedecida y se enjuagan con agua abundante. Las pieles grasas y mixtas cuentan con productos específicos, generalmente en espuma o gel, que aseguran el equilibrio oleoso y mantienen a raya la aparición de brillos. Lo ideal es utilizar estos productos dos veces al día: por la mañana, antes de aplicar la hidratante y el maquillaje, y por la noche (absolutamente indispensable), para eliminar todos los restos de polución, sebo y suciedad, permitir que la piel respire y favorecer la reparación celular que se produce durante la noche.

Como mínimo, una o dos veces por semana hay que incluir en este ritual el uso de una exfoliante y una mascarilla (en este caso, funcionan muy bien las versiones exprés, que sólo deben mantenerse 3 minutos sobre la piel). Todos estos productos deben estar adaptados al tipo de piel.

Más a fondo

La limpieza de cutis en profundidad es un gesto cosmético fundamental, y absolutamente imprescindible a medida que la piel va envejeciendo y también en aquellos casos en los que ésta presenta algún tipo de problema: sensibilidad, erupciones cutáneas, acné, exceso de grasa. Lo mejor es ponerse en manos de un esteticista profesional, pero como no siempre se cuenta con el suficiente tiempo, se puede recurrir a una versión casera  que consta de seis pasos fundamentales:



– Paso 1:


Limpieza y desmaquillado
: El objetivo es eliminar todo resto de maquillaje, sebo y suciedad. Para ello, puedes utilizar toallitas o, si tu capa de maquillaje es generosa, recurre al tandem limpiadora tónico. Aunque lo mejor es aplicarlos con los dedos, si tienes tiempo, nada mejor que repartir el producto con la ayuda de una brocha, mediante movimientos circulares y, después, aplicar el tónico por todo el rostro con la ayuda de un algodón impregnado de producto y dando pequeños toques. Si al terminar compruebas que todavía quedan restos de maquillaje, vuelve a aplicar la limpiadora.

 


  • Para no olvidar:
    Incluye al cuello en este paso. En cuanto a los ojos, debes desmaquillarlos aparte, con un producto específico y siguiendo esta técnica: dobla un disco desmaquillador por la mitad y pon la parte lisa debajo de las pestañas inferiores. Empapa otro disco en desmaquillador y, empezando por el párpado superior, elimina el maquillaje sin frotar, empujando el algodón hacia abajo varias veces.








Paso 2:


Exfoliación
. Es el tratamiento estrella en las temporadas de renovación facial ya que su objetivo último es eliminar las células muertas lo que, además de la limpieza que ello supone, deja a la piel en las condiciones óptimas para recibir los principios activos de los tratamientos que se le apliquen después. Se deposita el producto exfoliante sobre la piel húmeda (ideales para estas ocasiones las aguas en spray), para que se deslice más fácilmente. Para aplicarlo, recurre a este mini-masaje: con los pulgares apoyados en la barbilla, realiza  movimientos circulares con las yemas de los otros dedos. Dejar actuar como máximo dos minutos, pasados los cuales se enjuaga con agua abundante (con la tibia se elimina mejor) y secar sin frotar.

 


  • Para no olvidar
    . Hay ocasiones en las que la piel no está en condiciones óptimas y la exfoliación no es aconsejable cuando se tienen granos, en los brotes severos de acné o cuando se note la piel enrojecida o quemada. En estos casos, hay que obviar la exfoliación y pasar a la fase siguiente.



– Paso 3:


Baño de vapor
. El objetivo es abrir los poros para desintoxicar así la piel de cualquier impureza y hacer que penetren y actúen mejor los principios activos que se aplicarán después. Para ello, basta con poner agua a calentar y, cuando hierva, colocarla en un recipiente manejable; cubrir la cabeza con una toalla y dejar que el vapor actúe sobre el cutis un mínimo de cinco y un máximo de diez minutos, tiempo necesario para que la piel se desprenda de todas las toxinas e impurezas. Para potenciar el efecto relajante, puedes verter en el agua diez gotas de aceite esencial, dejando que los vapores actúen sobre la piel. Para el cutis graso, los aceites más adecuados son los de romero y geranio, que refrescan y tonifican la piel; las pieles sensibles se benefician de los aceites de sándalo y angélica, que reducen la irritación; para los cutis secos va bien el aceite de lavanda, ya que mejora la circulación y regula la humedad, mientras que los cutis normales se benefician de los aceites de rosa y geranio, que aseguran la hidratación celular.

 


  • Para no olvidar
    . En las limpiezas de cutis que se realizan en centros profesionales, inmediatamente después del vapor se procede a la extracción de impurezas y puntos negros de la piel, algo que no se debe hacer en esta versión casera: nunca hay que apretar los granos o espinillas ni mucho menos estallarlos.




Paso 4:


Masajes con crema nutritiva

. Este paso consiste en aprovechar los poros abiertos para la correcta penetración del producto. Se trata del gesto relax, en el que se re recomienda estar lo más relajada posible para eliminar así la tensión de los músculos faciales y hacer más fácil el automasaje. Aplica una capa de crema nutritiva por todo el rostro y, con la yema de los dedos, extiéndela desde la mitad de la barbilla hasta las orejas. Después, pasa a las mejillas y realiza pequeños movimientos circulares, de dentro hacia fuera. Baja a la boca y traza pequeños círculos de abajo arriba en las comisuras de los labios. En la nariz, frota circularmente la piel de alrededor de los cartílagos; efectúa movimientos circulares alrededor de los ojos, de fuera hacia adentro (hacerlo al contrario propicia la aparición de arrugas), con ligeros golpecitos en la zona de la sien. Por último, en la frente, traza movimientos circulares desde el puente de la nariz hacia las sienes, llegando hasta la línea del nacimiento del cabello.




 


  • Para no olvidar
    . Este paso debe durar un mínimo de diez minutos, y el masaje debe hacerse siempre con movimientos ascendentes.



– Paso 5:


La mascarilla
. Es el gesto que permite tratar de forma específica la epidermis al tiempo que se relajan los rasgos. Hay para todos los gustos: hidratantes, nutritivas, antiedad… Aunque se suelen aplicar de forma similar, es importante seguir las instrucciones de cada una, ya que no todas actúan o se eliminan de la misma forma. Para la piel grasa, las más indicadas son las mascarillas astringentes; las nutritivas obran maravillas en una piel seca, mientras que las mixtas se benefician de las hidratantes. Al repartir el producto sobre la cara hay que evitar el contorno de ojos. Puedes delimitar la zona con dos algodones empapados en té y manzanilla (con lo que, de paso, se descongestiona la mirada). Transcurrido el tiempo de exposición, retira el producto cuidadosamente. Es fundamental aprovechar el tiempo que tarda en actuar la mascarilla para relajarse al máximo: la música suave, los colores cálidos, la aromaterapia y una respiración acompasada y rítmica favorecen un estado de relax que acentúa los beneficios del producto.

 


  • Para no olvidar:
    Hay que dejar actuar la mascarilla entre 10 y 20 minutos, para asegurar los objetivos de tratamiento y relax. Cuanto más cremosa y rica en ingredientes es la mascarilla, más notorios son estos efectos.



– Paso 6:


Hidratación profunda.
Se trata de aprovechar la buena predisposición de la piel para reparar su capa hidrolipídica y asegurarle el nivel adecuado de agua. Como en todos los pasos anteriores, el producto elegido debe estar adaptado específicamente no sólo al tipo de piel sino también a las condiciones climáticas y al estado en el que en ese momento concreto se encuentre la epidermis; hay que aplicarlo por todo el cutis, dando unos pequeños golpes con las yemas de los dedos.

 


  • Para no olvidar:
    Las texturas fluidas son las más indicadas, ya que aportan una sensación de frescor y limpieza. Para potenciar su efectividad, se puede repetir en este paso el mismo masaje que se ha realizado con la crema nutritiva. Como remate de  todo el tratamiento, conseguir un efecto buena cara o si se después de la limpieza nos vamos a maquillar, nada mejor que aplicar un producto flash o de belleza inmediata a modo de broche final.


Técnicas de salón sin salir de casa

La micro-dermoabrasión es uno de los métodos más efectivos para renovar la epidermis y, de paso, alisarla y prevenir la aparición de arrugas. Consiste en la aplicación de un producto a base de micro-cristales de óxido de aluminio que ejercen una intensa acción exfoliante sobre la piel sin agredirla. En la farmacia encontrarás diversas opciones muy interesantes, compuestas por cremas, aplicadores eléctricos y cabezales con esponja o  programas en cuatro fases que incluye otras sustancias como el ácido glicólico y la vitamina C.



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page