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OSTEOPOROSIS Larga vida al hueso

OSTEOPOROSIS Larga vida al hueso


Además de aportar a nuestro organismo una dieta rica en calcio y ejercicio físico desde los primeros años de vida, todos los expertos recuerdan la importancia de que tanto hombres como mujeres entre los 40 y los 50 años se sometan a la primera densitometría ósea para prevenir fracturas osteoporóticas

Un 35% de las mujeres mayores de 50 años y hasta un 52% de las mujeres de más de 70 años en España tienen una densidad mineral ósea que cumple los criterios de osteoporosis según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ello se debe, según el doctor Adolfo Bayo, miembro de la Junta Directiva de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) a que las mujeres pierden alrededor del 30% de la masa ósea durante los tres años posteriores a la menopausia. Tal como explica este experto, “se trata de una enfermedad de género, que afecta principalmente a las mujeres de entre 50 y 65 años y registra un alto porcentaje de mortalidad, puesto que aproximadamente el 24% de las personas que han padecido una fractura de cadera muere durante el año siguiente”. Según el presidente de la AEEM, el doctor Rafael Sánchez Borrego, “el empeoramiento de la calidad de vida de las pacientes que padecen una fractura ósea por osteoporosis, así como la importante demanda de atención sanitaria y el considerable impacto socioeconómico que conlleva la enfermedad y que aumenta cada vez más debido al envejecimiento de la población, hacen necesario que la osteoporosis sea considerada como un problema sanitario de primer orden”. De hecho, afecta a más de 3,5 millones de personas en España y causa unas 65.000 fracturas de cadera al año, diagnosticándose en muchos casos ante la aparición de fracturas sin síntomas previos. Afortunadamente, una mayor concienciación tanto de la población general como de los profesionales sanitarios, ha provocado el aumento de pruebas diagnósticas, principalmente densitometrías óseas.

El esqueleto, un órgano vivo
El esqueleto es un órgano vivo que precisa recambiarse, es materia viva y dinámica, y conforme avanza la vida, el tejido óseo se va reemplazando por tejido nuevo. Alrededor de los 20-25 años se completa el proceso de crecimiento de los huesos y se alcanza el máximo pico de masa ósea. Según ha expuesto el doctor A. Torrijos Eslava, vicepresidente de FHOEMO y reumatólogo de la Unidad Metabólica Ósea del Servicio de Reumatología en el Hospital Universitario La Paz, durante el seminario para periodistas organizado por FHOEMO y patrocinado por Amgen y GSK, este pico está determinado en cada persona  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentospor variables genéticas pero también influyen otros factores externos como la alimentación, el ejercicio físico y la aparición de enfermedades. El momento crítico de la formación de los huesos es durante la infancia y la adolescencia, cuando los huesos crecen y se hacen más densos. Por lo tanto, favorecer su correcto “recambio” hasta esa edad disminuye la posibilidad de padecer osteoporosis, aminora el riesgo de fractura en la edad adulta y reportará a la larga mayor movilidad y calidad de vida.

Una vez alcanzada la masa ósea máxima, ésta se mantiene mediante un proceso denominado “remodelación”. La remodelación es un proceso continuo por el cual desaparece el hueso viejo (resorción) y se crea hueso nuevo (formación). A medida que envejecemos la tasa de resorción ósea es mayor que la tasa de formación ósea y consecuentemente se produce una pérdida ósea. En las mujeres la tasa de pérdida de tejido óseo aumenta significativamente tras la menopausia, cuando cesa la producción de estrógeno y los huesos ya no se benefician de su efecto protector. Por esta razón, las mujeres son más proclives a sufrir osteoporosis, que literalmente significa “hueso poroso” y se caracteriza por una masa ósea baja y un deterioro de la microarquitectura del tejido óseo, que conducen a una mayor debilidad de los huesos y a un aumento del riesgo de fracturas. Y es en esta etapa cuando es fundamental la prevención para frenar el desgaste óseo y reducir el riesgo de padecer esta enfermedad. Los hombres también experimentan pérdida de tejido óseo, pero en ellos, la tasa de pérdida es mucho más lenta que en las mujeres. La pérdida ósea es gradual y no produce dolor. Esto implica la ausencia de síntomas que indiquen que la persona está desarrollando osteoporosis, de ahí que se conozca como la “enfermedad silenciosa”.

El tratamiento: evitar la fractura
A medida que los huesos se vuelven más porosos y frágiles, el riesgo de fractura aumenta considerablemente. La pérdida de hueso se produce de forma “silenciosa” y progresiva. Es más, no suele haber síntomas hasta que se produce la primera fractura. Las fracturas más comunes asociadas con la osteoporosis se producen en la cadera, la columna vertebral y la muñeca. Mientras que las fracturas de muñeca o cadera son obvias, las fracturas vertebrales pueden ser más difíciles de diagnosticar ya que suelen ser indoloras o se asocian con otras causas. La fractura de muñeca aparece en edades más tempranas, mientras que las fracturas vertebrales, las más numerosas van creciendo con la edad. La fractura de cadera apareced fundamentalmente en las últimas décadas de vida. La fractura de cadera se produce a partir de los 50 años y aumenta de forma extraordinaria con la edad: a los 85 años representa más de la tercera parte de todas las fracturas osteoporóticas. La fractura de cadera es la más relevante desde el punto de vista del impacto clínico, económico y social. La mortalidad por fractura de cadera alcanza el0% durante el primer año, y de las que sobreviven, sólo el 20– 30% recuperará la movilidad anterior y un 60% requerirá asistencia tras un año. Las consecuencias de las fracturas vertebrales son pérdida de altura, fuerte dolor de espalda y deformidad (aparición de joroba).

La fractura de cadera generalmente requiere intervención quirúrgica y puede ocasionar aumento de la morbi-mortalidad y pérdida de la independencia en la vida cotidiana. Según indica el doctor Torricos, afortunadamente, la osteoporosis es en la actualidad una enfermedad tratable y con la combinación de cambios en el estilo de vida y un tratamiento médico adecuado se pueden evitar numerosas fracturas. Además de hacer recomendaciones sobre los cambios en el estilo de vida, los médicos pueden prescribir medicamentos ante un diagnóstico de osteoporosis. En la actualidad, existe una serie de opciones terapéuticas que, según se ha demostrado, actúan rápidamente (en el término de un año), preservan la densidad ósea y reducen el riesgo de sufrir fracturas. Es importante que la elección del tratamiento se ajuste a las necesidades médicas y al estilo de vida de cada paciente.

Factores que predisponen
Factoresgenéticos:
Sexo femenino
Edad avanzada
Antecedentes personales de fractura
Antecedentes familiares de osteoporosis

Factores relacionados con el estilo de vida:

Ingesta inadecuada de calcio en la dieta
Deficiencia de vitamina D (falta de exposición al sol)
Tabaquismo
Consumo excesivo de alcohol
Vida sedentaria o falta de actividad física
Otros factores: pérdida de altura, cifosis (aparición de joroba), deficiencia de estrógeno: menopausia temprana (<45 años); ausencia o interrupción de las menstruaciones (>1 año); niveles bajos de testosterona en el hombre, inmovilidad a largo plazo, trastornos de la alimentación (por ejemplo, anorexia nerviosa), peso corporal bajo (índice de masa corporal <19), síndromes de malabsorción: enfermedad hepática crónica, enfermedad inflamatoria intestinal, tratamiento con corticoides, hiperparatiroidismo primario, artritis reumatoidea, tendencia a las caídas.

El diagnóstico
El diagnóstico de la osteoporosis se lleva a cabo mediante la realización de una densitometría ósea(DMO), prueba sencilla y no dolorosa, que dura unos siete minutos y que aporta la confi

guración de la masa ósea de la paciente. Existen múltiples opciones pero la más común es la absorciometría de rayos X de energía dual (DXA). La DXA es técnica de baja radiación que puede detectar porcentajes bastante bajos de pérdida ósea. Se utiliza para medir la densidad ósea de la columna y la cadera y también puede medir la densidad ósea de todo el esqueleto. La osteopenia (masa ósea baja) se diagnostica cuando la medición es entre 1 y 2,5 veces inferior a la medición de referencia del adulto joven definid por la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, a pesar de la importancia de la detección precoz de la enfermedad, el doctor Adolfo Bayo, miembro de la Junta Directiva de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), reconoce que “la densitometría ósea es una prueba que, debido a su coste y la escasez de aparatos, no está al alcance de todas las pacientes, por lo que los médicos deben hacer una selección de las mismas para realizársela. Todas las mujeres mayores de 65 años y las menores de esta edad pero con algún factor de riesgo deberían realizársela”.
 
La vitamina D, fundamental
El doctor Bayo insiste en la importancia de la prevención desde la adolescencia y hace hincapié en que desde la niñez se deben introducir medidas preventivas, por ejemplo mediante la práctica de ejercicio y llevando una dieta rica en calcio y vitamina D, fundamental para mantener una buena salud ósea. Pese a que el clima cálido de nuestro país induce a pensar que la población goza de buenos niveles de esta vitamina, lo cierto es que España se sitúa por debajo de la media europea en relación al nivel de vitamina D. El doctor Bayo explica que “al contrario de lo que ocurre en el resto de países europeos, en España los alimentos de primera necesidad no están enriquecidos con vitamina D porque se supone que nos sobra, pero lo cierto es que la gente tiende a evitar exponerse al sol demasiado y esto trae como consecuencia importantes deficiencias que provoca una insuficiente absorción del calcio”. En palabras de este experto, “el papel del ginecólogo en la detección y tratamiento de la osteoporosis es fundamental desde distintos puntos de vista: epidemiológico, puesto que afecta más frecuentemente a la mujer; fisiológico, ya que la masa ósea está relacionada con situaciones de deprivación estrogénica, y terapéutico, teniendo en cuenta que el tratamiento precoz y adecuado permitiría disminuir la osteoporosis y las fracturas ocasionadas por la enfermedad”.

Fuentes de vitamina D
En ausencia de luz solar se precisan entre 200 y 600 UI de Vit-D diarios para cubrir las necesidades básicas. La exposición solar tendría que suministrar la mayor parte de vit-D. Sin embargo no todo el mundo la absorbe igual. La síntesis cutánea depende de factores como la localización geográfica, el tipo de trabajo, la variación estacional, el tipo de vestido, la actividad física en interior o al aire libre, el tipo de pigmentación de la piel, la edad (a partir de los 70 años la producción es 4 veces menor) que en la juventud, etc. 
Fuentes de vitamina D
Aceite de hígado de pescado (bacalao).
Pescado azul.
Yemas de huevo.
La leche contiene Vit-D en dosis insuficientes para prevenir la insuficiencia. La leche descremada no contiene niveles detectables de Vit-D.

¿Qué puedes hacer tú para evitarla?
1. Prevención primaria: encaminada a actuar sobre los factores que afectan el normal desarrollo de la masa ósea, estimulando el desarrollo del pico de masa ósea.
Dieta adecuada en calcio: requerimientos diarios de calcio: niños 800 mg. adolescentes 1.200 mg y adultos 1000 mg. Los alimentos ricos en calcio son los lácteos, las verduras, los pescados y mariscos y los frutos secos. Igualmente la nutrición debe ser adecuada y equilibrada.
Ejercicio físico habitual: aumenta el pico de masa osea, controla el peso corporal, mejora el control postural, disminuye la pérdida de masa ósea en mujeres postmenopáusicas y en varones ancianos. Además, disminuye el riesgo de caídas y fracturas y mejora la salud general. Sin embargo, hay deportes que conviene evitar, como el esquí, el ciclismo, las motos o el boxeo, que están contraindicados.
Suficiente exposición solar para obtener la vitamina D necesaria.

2. Prevención secundaria:
dirigida a modificar los factores que aceleran  y/o exageran la pérdida de masa ósea.
Suprimir hábitos tóxicos como el tabaquismo y el alcohol.
Evitar fármacos nocivos: esteroides, anticonvulsivantes, etc.
Corregir ciertas enfermedades endocrino-metabólicas, hepáticas, o reumáticas que pueden comprometer la masa ósea.

3. Prevención terciaria: orientada a evitar las fracturas en las personas que ya tienen una importante disminución de la masa ósea.
Llevar una alimentación que incluya tomar calcio diariamente, dar paseos largos al aire libre, evitar la vida sedentaria, realizar ejercicios físicos especiales diarios y acudir a un control médico para saber el estado real de sus huesos.
Graduarse correctamente la vista, usar zapatos cómodos y con suela antideslizante e intentar evitar la existencia de obstáculos en la casa, por ejemplo alfombras, para evitar tropezar y caer.
 
Fracturas
“Para en la primera”

Las fracturas osteoporóticas conllevan un importante deterioro de la calidad de vida e incapacidad funcional generando un gran coste económico y social. Según el doctor Manuel Díaz Curiel, presidente de la Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas (FHOEMO), “una persona que haya sufrido una fractura osteoporótica presenta el doble de probabilidad de sufrir una nueva fractura si no recibe un diagnóstico y tratamiento adecuado”. Así lo expuso durante el seminario de formación para periodistas, donde apuntó que, pese a que la fractura osteoporótica es el tipo de fractura más común por fragilidad, su diagnóstico aún sigue siendo pobre y el tratamiento muchas veces inexistente. Por ello, la Fundación Internacional de la Osteoporosis (IOF, en sus siglas en inglés), con motivo del Día Mundial de la Osteoporosis celebrado el pasado 20 de octubre bajo el lema “Para en la primera. Que tu primera fractura sea la última, ”ha querido poner especial hincapié en el hecho de que las fracturas por fragilidad no son un accidente, son señales de alerta: una conduce a otra.  Por ello, la IOF recomienda a las personas de más de 50 años de edad o que hayan sufrido una fractura, que soliciten al médico una evaluación clínica, incluida una densitometría ósea. Así se podrá pronosticar el riesgo de sufrir nuevas fracturas en el futuro.

Por su parte, Carmen Sánchez Chicharro, presidenta de la Asociación Española contra la Osteoporosis (AECOS), ha destacado la importancia de que las autoridades sanitarias reconozcan la osteoporosis como enfermedad de gran prevalencia crónica y degenerativa, y que se garantice el acceso a todos los pacientes a los medios de diagnóstico y tratamiento, con independencia de su lugar de residencia. “Desde el punto de vista de los pacientes, se tendría que mejorar la prevención, el diagnóstico y la adherencia. El médico de Atención Primaria debería tener mejor formación en osteoporosis, mayor capacidad para prescribir algunas pruebas diagnósticas que les permitan derivar a los enfermos a los especialistas con mayor agilidad.

Carmen Sánchez, comenta que “el ejercicio físico y la alimentación rica en calcio deberían comenzar ya en la infancia, una época clave para la prevención de la enfermedad. Así, el pico de masa ósea se consigue alrededor de los 25 años, por lo que debemos intentar incrementarlo desde los primeros años de vida”. Además de aportar a nuestro organismo una dieta rica en calcio y ej

ercicio físico desde los primeros años de vida, desde la Asociación se recuerda la importancia de que tanto hombres como mujeres entre los 40 y los 50 años se sometan a la primera densitometría ósea. Concretamente, en el caso de las mujeres, debería realizarse después de la menopausia, momento en el que, debido a la perdida de estrógenos, se incrementa el riesgo de pérdida de masa ósea.

Isoflavonas, probióticos… ¿todo vale?

En los últimos años, el uso de la medicina natural como alternativa a las terapias tradicionales ha ganado popularidad entre las mujeres que se adentran en la fase menopáusica, ya que ha demostrado su eficacia en la reducción de síntomas como los sofocos. “Aunque no cabe duda de que la terapia hormonal sustitutiva es el tratamiento más eficaz de los síntomas moderados y severos de la menopausia, las fitoterapias son cada vez más una importante opción terapéutica frente a los síntomas climatéricos y cada vez hay más trabajos científicos en revistas de prestigio que avalan la utilización y la seguridad de estos preparados en la prevención y tratamiento de la sintomatología del climaterio”, afirma el doctor Rafael Sánchez Borrego. Por su parte, según la doctora Concepción Navarro, miembro del Grupo de Trabajo de Fitoterapia de la AEEM, “aproximadamente un tercio de la población recurre a este tipo de tratamientos naturales para solucionar distintos tipos de afecciones, así como para hacer frente a la sintomatología durante el climaterio”. En este sentido, explica la doctora, “la fitoterapia entre las mujeres en edad menopáusica registra un apreciable uso y ayuda a mejorar la calidad de vida de la mujer previniendo, además de los sofocos, la alteración de sueño y posibles alteraciones del grado de irritabilidad”.

Entre los diferentes tipos de fitoestrógenos que se conocen, las isoflavonas son el tratamiento natural más empleado para prevenir las enfermedades y trastornos asociados a la menopausia sobre todo a partir de la última década. “Así, las isoflavonas poseen una estructura química tal que les permite actuar en los mismos lugares que algunas hormonas femeninas, supliendo en parte el papel de los estrógenos, cuya disminución durante la menopausia es la causa de la aparición de sofocos, sudoraciones, enfermedades cardiovasculares y osteoporosis”, señala la doctora Navarro.

La soja es fundamentalmente la planta de la que se obtienen estas sustancias naturales que producen una reducción significativa de los sofocos y ejercen un efecto protector sobre los problemas cardiovasculares, además de actuar sobre la pérdida de hueso. Esta experta insiste en que “este tipo de terapias pueden ser conjugadas con otros tratamientos farmacológicos excepto con la terapia hormonal sustitutiva, ya que en este caso disminuiría su eficacia”.

“Las plantas medicinales”, puntualiza la doctora Navarro, “a pesar de su seguridad, pueden presentar algún efecto secundario. Son fármacos y, como tales, deben respetarse las indicaciones del prospecto y asegurarse de que tienen el reconocimiento del Ministerio de Sanidad”. Todos los medicamentos basados en plantas medicinales y que pueden encontrarse en una farmacia deben pasar los mismos controles que fármacos de síntesis, e incluso alguno más que garantice la ausencia de contaminantes y la concentración de principio activo. Sin embargo, no siempre ocurre así con las plantas que se venden en otros establecimientos.

El auge de los probióticos
El crecimiento que ha experimentado en los últimos años el consumo de probióticos también centra parte del debate científico en el marco del XII Congreso Nacional. En los últimos años ha quedado demostrado el papel de los probióticos como tratamiento preventivo, y en el caso de los probióticos, además de su eficacia a nivel intestinal, ahora se conocen los denominados probióticos vaginales, gérmenes vivos que reequilibran la flora vaginal y evitan el sobrecrecimiento de gérmenes patógenos que alteran la calidad de vida de la mujer. Según explica la doctora Navarro, “el consumo de probióticos procura unas defensas importantes al entorno vaginal y actúan como defensa frente al ataque tanto de bacterias como de hongos que dan lugar a la vaginosis”.

Tratamientos farmacológicos
Cuando la enfermedad es diagnosticada, junto con las medidas de prevención, se deben tener en cuenta la gran variedad de tratamientos farmacológicos, que, “en cualquier caso, deben ser prescritos por el médico de forma individualizada en cada mujer”, afirma el doctor Bayo. El actual abanico terapéutico contempla desde los bisfosfonatos, los nuevos Complejos Tisulares Selectivos Estrogénicos, (Tissue Selective Estrogen Complexes, TSECs, en sus siglas en inglés), que son un paso más adelante en el avance científico que han supuesto los nuevos Moduladores Selectivos de los Receptores de Estrógenos (SERMs) y que tienen un efecto selectivo sobre los receptores de estrógenos, de forma que protegen frente a la pérdida de masa ósea y frente al cáncer de mama, hasta los tratamientos biológicos con anticuerpos monoclonales”.

El tratamiento siempre debe acompañarse de suplementos de calcio y vitamina D, a fin de garantizar la ingesta adecuada y asegurar la máxima eficacia del tratamiento farmacológico. La ingesta de cantidades suficientes de calcio, vitamina D y proteínas no solo ayuda a prevenir la osteoporosis, sino que también contribuye a preservar la densidad ósea y la función muscular en pacientes con diagnóstico de osteoporosis. Junto con el tratamiento farmacológico, los programas de ejercicio físico y la educación nutricional tienen un importante papel en la prevención y tratamiento de la osteoporosis. El apoyo psicológico y emocional también es importante.



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