Padre e hija.

-Hola, ¿quién me atiende de los dos?

-Cualquiera, pero si me dices de qué se trata, uno
de los dos puede estar más cualificado.

-Quería preguntar si lo que llaman ?piel de naranja?
es una celulitis.

-Sí. Y de eso sabemos mucho las mujeres.

-Y los hombres. Soy el titular. Un vejete y esta
mocosilla es mi becaria, que me acusa de puntilloso. Pues aún así le diré que
celulitis es un término erróneo.

-Pero, lo de mocosilla es señal de que se llevan
bien.

-Es que además de becaria soy su hija. Por eso le
aguanto que me corrija en público… ¡es broma! ¿Oye no nos conocemos? ¿Tú eres
Maite?

-¡No me digas que eres Merche! ¡Qué alegría!

-Bueno pues mejor, ya que veo que sois amigas. Lo
que mi hija te ha contestado es en plan divulgativo, porque celulitis no es un
término correcto. La terminación ?itis? es un sufijo griego que significa
inflamación del órgano o parte señalada en el prefijo y la ?piel de naranja? no
es ninguna inflamación.

-¡Por Dios papá, no seas cursi!

-No te preocupes Maite, porque conmigo ha dado en el
clavo, hice Filología. ¿Entonces, cómo la llamaría usted?

-Paniculosis o paniculitis.

-Como le hables de semántica a mi padre no acabamos
nunca.

-Pues mira, Maite, lo que me he visto aquí detrás,
¿ves la corva? en el probador de los bañadores.

-Eso es una irritación fomentada por… ¿usas
culottes?

-Sí.

-No serás ciclista, porque yo de joven…

-¡No papá! Los culottes son fajas ligeras, lo que
mamá llamaba tubular.

-¿Y usarlos es malo? Es que fíjate como estoy de
gorda.

-¡No seas exagerada, Merche! Yo no te veo gorda.

-Las jóvenes de hoy en día tenéis actitudes
ciclotímicas.

-Papá no empieces con tus ?palabros? y tus teorías
que ahora estamos hablando de mujer a mujer.

-A mí es que me da pánico la celulitis…, ¡huy!
perdón, o como se llame.

-Mira hija, yo soy viejo, por  eso me remango sin pudor. Observa mis
pantorrillas.

-Pero papá, eso es la flaccidez de los años.

-No. Mira como al plegar la piel aparece la ?piel de
naranja?. Esto son muchos años de estar de pie en el mostrador.

-Pues apañada estoy Don Antonio, ¿por qué usted se
llama Antonio, verdad? ¡Aún me acuerdo! Me paso siete horas diarias de pie
clasificando legajos.

-Mujer date cuenta que mi padre te habla de unos
tiempos remotos, ahora hay muchos remedios, sobre todo preventivos.

-Oye Maite, he visto en el escaparate un gel
anticelulítico, y por eso he entrado, ¿eso es bueno?

-Ayer nos dejaron una muestra y ya la estoy usando.

-Esta hija mía es la cobaya humana de los
laboratorios.

-Y tú un escéptico, que, si no fuese por mí,
quebrarías la farmacia.

-Es que la paniculitis es una enfermedad crónica por
eso…

-Mira, Merche, deja a mi padre que yo te voy a dar
unas medias especiales.

-¿Las  que se
emplean para las varices? Es que mi madre las tiene. Pero son cosas distintas.

-No hija. Mira mis 
pantorrillas de viejo que también tienen pequeñas varices. Se han
producido por una desaceleración de la microcirculación venosa y linfática.

-Papá parece que estás dando el discurso de ingreso
en la Academia.

-Os lo voy a explicar más fácilmente cuando la
sangre permanece mucho tiempo sin circular, estando de pie como es tu caso, las
venas se hacen permeables y dejan salir líquido al exterior.

-¿Y entonces qué pasa Don Antonio?

-Que este líquido produce reacciones químicas
inapropiadas y ocupa un espacio que no es el suyo dificultando la nutrición de
las células grasas.

-Me está entrando una congoja tremenda.

-Es que el saber y la experiencia hacen sufrir.

-Como os metáis, además, en filosofía yo me quito de
en medio.

-No hija tú dale esa muestra de la crema que yo le
voy a dar otra cosa.

-¿Qué me va a dar usted?

-Un pareo que también regalaron con las muestras y
que lo tapa todo.

                                                               Pedro
Caballero-Infante P.



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