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Parálisis facial: una situación de emergencia.

Parálisis facial: una situación de emergencia.


La parálisis facial de Bell debe su nombre al cirujano y fisiólogo escocés Sir Charles Bell, quien investigó esta patología y llegó a demostrar la independencia del nervio facial. Se trata de una lesión de este nervio generalmente provocada por un virus o por una enfermedad autoinmune, por algún traumatismo, en ocasiones por inflamación del oído medio, diabetes o trastornos hormonales. Muchas veces se presenta durante el embarazo. Generalmente, la parálisis facial se instaura en el curso de horas o tres días y en ocasiones se dan cuenta antes los demás que el propio enfermo. Lo primero que se nota es que el ojo no se cierra por completo y la cara hace una “mueca” rara con la boca. Además, al no poder parpadear con normalidad se produce un lagrimeo. Algunas veces se puede notar un aumento de los sonidos en un oído o disminución del sabor. Siempre que no haya otros síntomas en el resto de cabeza y miembros se trata de una parálisis en el trayecto periférico del nervio facial. En todos los casos hay que actuar con emergencia, ya que un tratamiento con cortisona desde los primeros días mejora la parálisis hasta en un 90 %. Es importante que durante el día se proteja el ojo con gafas de sol y con la mano se sustituya la labor de cierre del párpado. Por la noche debe ponerse una pomada para humedecer el ojo y un parche para evitar la desecación y el riesgo de úlcera corneal.



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