ESTÁS LEYENDO...

Parcheando que es gerundio.

Parcheando que es gerundio.

– ¿Y qué me dice usted de “la” calor?

  • Para empezar que es masculino
  • ¡Qué cosas tiene usted Don José! Si yo a lo que me refiero es a este sofoco tan grande que me sube hasta la cara y se me pone, talmente, como un pimiento morrón.
  • Eso tiene su explicación y aunque esté feo preguntar, y más a una mujer, ¿Tú que edad tienes aproximadamente, Carmela?
  • Nada de aproximadamente. Una servidora tiene 45 años, y a mucha honra
  • Pese a su edad, y no te vayas a preocupar, estás entrando en el climaterio.
  • ¡Si yo no he entrado en mi vida en un convento!
  • Eso es un monasterio, no el climaterio
  • ¡Es que emplea usted unas palabras! ¿Eso dónde dice usted que he entrado, qué es?
  • Es la época en que la mujer deja de tener actividad reproductora
  • ¿Cómo las gallinas?
  • No, mujer: que se le va retirando la menstruación
  • O sea el período
  • Exactamente
  • ¿Y eso que yo he visto en la tele que una inglesa ha parido a los sesenta y cinco años?
  • Son cosas artificiales. La mujer, al llegar a cierta edad, va perdiendo unas determinadas hormonas, como los estrógenos
  • ¡Jesús, qué palabras! ¿Y entonces mis sofocos no tienen alivio?
  • Hay unos parches que?
  • Don José, que una servidora no es un neumático
  • Ni yo he dicho que lo seas?
  • Como me habla usted de los gasógenos y?
  • De los estrógenos, mujer, de los estrógenos
  • ¡Ah ya! ¡Qué palabrejas!
  • Pues te decía que hay unos parches que se les coloca a las menopáusicas y que por absorción dérmica aportan las hormonas necesarias?
  • ¿Cómo los que anuncian en la tele para el tabaco?
  • Efectivamente. Pero en este caso incorporan una sustancia endógena y no una exógena como la nicotina.
  • ¡Qué piquito de oro tiene usted, Don José! Pero yo no me estoy enterando muy bien. ¿eso sirve para mis “calorás”?
  • ¡Claro mujer! Incluso para algo más importante. Estos parches, que aportan hormonas, ayudan a impedir la osteoporosis
  • ¿La qué?
  • La fragilidad de los huesos que aumenta progresivamente con la edad y la menopausia
  • O sea que los mareos que tengo, y que me han dicho en el seguro que son de las cervicales ¿tiene que ver con todo esto?
  • Efectivamente
  • ¡Pues anda que las mujeres vamos bien servidas! Cuando jóvenes con las pastillas para no quedarnos embarazadas y ya de viejas con los parches. ¡Lo que yo le diga: como los neumáticos!
  • ¡hija, así es la vida! Pero para eso están los avances de la ciencia, porque si previenes la enfermedad, llegarás a vieja sin romperte un hueso
  • Ahora entiendo, Don José, a la pobrecita de mi madre, que siempre estaba quejándose de los huesos y una caída se la llevó para el otro barrio ¡La caída más tonta del mundo y se rompió enterita la cadera!
  • Seguro que no fue exactamente así
  • ¡Cómo que no! ¿A mí me lo va a decir usted, que fui la que la levanté del suelo?
  • Es que su madre, seguramente, se cayó porque antes se le rompió el hueso
  • ¿Por falta de calcio?
  • ¡No, mujer! Por falta de estrógenos
  • ¿Lo que me falta a mí?
  • Lo que te está empezando a faltar
  • O sea que lo dicho: de la píldora al parche ¿Y cuestan mucho?
  • Los hay desde mil quinientas a cuatro mil pesetas
  • El de cuatro mil aguantará más kilómetros ¿no?
  • Mujer, si lo quieres mirar así, pues?
  • Me lo voy a pensar mientras paso la ITV. ¡Todos los días se aprende algo nuevo Don José!
  • Todos los días, Carmela

Pedro Caballero-Infante P.



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page