Pastas y enjuagues.

Publicado por el 01/10/2006

Cuando te lavas los dientes, el objetivo principal es
controlar la formación de placa bacteriana, cuya acumulación se encuentra en el
origen de muchos problemas bucodentales. Te ayudamos a elegir entre los
productos que mejor se adapten a tu problema

Todos los dentistas insisten
en la importancia de que los padres enseñen a sus hijos a cuidar la dentadura
desde niños? y mientras antes, mejor. De hecho, una de las conclusiones de la
campaña bucodental puesta en marcha por el Consejo
General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, bajo el lema ?Boca sana, niños
contentos?,
ha demostrado que los niños más pequeños asimilaban mejor los
conceptos relativos a la higiene bucodental que los más mayores. Dato que
contrasta con el hecho de que la cifra más alta de niños que nunca se lavan los
dientes y que nunca han visitado al dentista se dé precisamente entre los más
pequeños (menores de 5 años). A todas luces, un fallo de los padres.

El combate contra la placa

Para que exista una buena
higiene bucodental lo primordial es mantener a raya la placa bacteriana. En
este contexto, la saliva es el agente protector del diente por excelencia, ya
que forma una película adquirida sobre el diente, que neutraliza los ácidos.
Ahora bien, esta película también supone un buen lugar para que habiten las
bacterias que terminan formando la placa bacteriana si no se mantienen unos
hábitos correctos de higiene. Tal y como nos explica Ana María Aliaga, vocal Nacional de Dermocosméticay coordinadora de la campaña, la placa
bacteriana, como su nombre indica, está compuesta por bacterias, proteínas de
la saliva, polisacáridos, células y leucocitos, que se adhieren fuertemente a
los dientes, las encías, la lengua y cualquier otra superficie de la boca, y
que sirven de anclaje y alimento para una colonización bacteriana. Cuando,
dentro de la placa bacteriana se acumulan depósitos de sales minerales (sales
de calcio y fosfato), se forma el sarro, tártaro o cálculo dental.

Por ello, para evitar que las
bacterias terminen colonizando la superficie dental y los espacios entre la
encía y el diente, hay que cepillarse los dientes tras las comidas con ayuda de
pastas dentífricas y productos específicos para el enjuague bucal, cuya acción
protectora y limpiadora variará en función de cada problema.

Enjuagues bucales

4 colutorios, 4 funciones

  1. Acción
    preventiva:
    aunque no sirven
    para tratar la placa y enfermedades asociadas, sí inhiben la formación de
    la placa, por su acción antibacteriana. Incluyen agentes como la
    hexetidina (gracias a sus propiedades antifúngicas y antibacterianas se
    utiliza mucho como antiséptico), cloruro de cetilpiridinio, aceites
    esenciales fenólicos y triclosan (reduce la placa, aunque en menor medida
    que la clorhexidina).
  2. Antes
    del cepillado:
    su función es
    reblandecer la placa para favorecer el cepillado. Contienen tensioactivos
    (detergentes).
  3. Tratamiento
    de la placa, gingivitis y caries:

    el principio activo son las biguanidas, sobre todo el digluconato de
    clorhexidina (agente antiséptico de amplio espectro y el más utilizado en
    enfermedades de las encías y para remineralizar las caries). Deben
    utilizarse 30 minutos después del cepillado, ya que los dentífricos
    utilizados pueden anular su efectividad, ya que sus principios activos
    pueden ser inactivados por compuestos presentes en los dentífricos.
  4. Tratamiento
    de la hipersensibilidad:
    este
    tipo de colutorios suelen contener nitrato potásico o cloruro de
    estroncio.

Pastas dentífricas

¡Ojo con la abrasividad!

La pasta de dientes es un
preparado homogéneo formado por una suspensión de polvos en agua, que produce
como resultado un producto de consistencia semisólida. Entre sus componentes
encontramos elementos abrasivos (sustancias que limpian la superficie dental
por fricción y marcan la abrasividad final del dentífrico), gelificantes,
humectantes (retienen agua y evitan que la pasta se seque), tensioactivos (con
acción detergente), aditivos, aromatizantes (anís, menta o regaliz) y
edulcorantes.

La abrasividad o nivel de
fuerza de fricción de un dentífrico respecto a unos valores estándar puede
medirse por el método RDA (Radioactive Dentine Abrasión). Mientras más alta sea
la abrasividad, mayor será el desgaste de la dentina.

Dientes sensibles: Abrasividad baja (RDA menor de 80)

Encías delicadas: Abrasividad baja (RDA menor de 80)

Dentífricos infantiles: Abrasividad baja (RDA menor de 80)

Dentífricos normales: Abrasividad media (RDA 80-100)

Dentífricos anticarro: Abrasividad alta (RDA 100-150)

Dentífricos blanqueantes: Abrasividad alta (RDA 100-150)

Flúor

El mineral estrella para prevenir las caries

El flúor es esencial para la
protección de los dientes frente a las caries, fundamentalmente entre los
niños. Según la doctora De Mora,
odontóloga infantil de la clínica dental De Mora en Sevilla y miembro del
Colegio de Odontólogos de esta provincia
, durante la etapa de dentición
infantil, este mineral se adquiere a través del agua de grifo cuyo contenido en
flúor varía dependiendo del lugar en que se viva. De esta manera, el flúor se
incorpora al esmalte dental a través de la circulación sanguínea.

La acción directa de flúor
sobre el diente se realiza estimulando los procesos de remineralización del
esmalte descalcificado. A concentraciones altas, el flúor tiene una acción
antibacteriana y actúa sobre la flora de la placa dental, al reducir la
producción de ácidos y la adherencia microbiana a la superficie dental.

  • Dentífricos
    con flúor:
    eliminan la placa
    bacteriana, administran flúor y crean el hábito de una buena higiene
    bucodental. Los productos fluorados más empleados son el fluoruro sódico y
    el monofluorofosfato sódico. En menores de 6 años, las cantidades de
    fluoruros no deben superar los 500 ppm, debido al riesgo de fluorosis
    (exceso de flúor). Entre los 6 y los 12 años no deben superar los 1000
    ppm.
  • Colutorios
    de flúor:
    estas soluciones
    acuosas se utilizan para prevenir las caries y tienen la ventaja de
    diseminar el flúor por toda la boca, distribuyéndose por la superficie de
    todos los dientes. La edad de inicio es a los 5-6 años. Los de uso diario
    contienen flúor a una concentración del 0,05% y los de uso semanal a 0,2%.
    Es recomendable utilizarlos después del cepillado.

¿Y el cepillo?

Según Ana Aliaga, el diseño
del cepillo de dientes debe favorecer el cepillado de todas las superficies
dentales, además de no lesionar el esmalte. Por eso, las cerdas o filamentos
deben ser de material sintético (Tynes) y de puntas redondeadas y pulidas que
ayuden a proteger el esmalte y las encías. La dureza, densidad y angulación de
las cerdas condicionarán la eficacia limpiadora del cepillo. Hay que tener en
cuenta que los cepillos infantiles son de menor tamaño y tienen un diseño
adecuado a cada edad. Los cepillos eléctricos, aunque no está demostrada su mayor
eficacia, sí pueden resultar útiles en personas con problemas de habilidad:
minusválidos, ancianos y niños. Es importante cambiar el cepillo cada tres
meses.

Seda dental y cepillos interproximales

La placa bacteriana es
incolora y no suele contener restos de comida. Para eliminarla, es ncesario
cepillarse los dientes y utilizar seda dental o cepillos interproximales, ya
que esta placa no desaparece con un simple enjuague o cepillado.

Los cepillos interproximales
son especialmente eficaces cuando los dientes se encuentran muy separados, o en
los casos de tener aparatos de ortodoncia. El limpiado ha de hacerse de dentro
hacia fuera, sin girar el cepillo.

La seda dental se utiliza
enrollado el hilo en uno de los dedos medios de una mano y se mantiene estirado
con la otra. A continuación se introduce el hilo entre los dientes en forma de
C entre los espacios interdentales y se frota suavemente para eliminar restos
de comida.

Enfermedades bucales más frecuentes

  1. GINGIVITIS
    Y PIORREA

En qué consiste: la gingivitis es una irritación de las encías que se
produce a consecuencia de la acumulación de la placa bacteriana entre las
encías y el diente, y que produce sangrado de las encías. Cuando llega a la
raíz se produce la piorrea, formando las bolsas periodontales y destruyéndose
los tejidos que sirven de soporte al diente.

Cómo evitarla:

·        
Aportando
vitamina C, A, zinc y proteínas, necesarios para la regeneración de las encías
y para su defensa ante las infecciones.

·        
Eliminando el
tabaco, que disminuye las defensas naturales de las encías contra la infección
y acelera la destrucción del hueso.

·        
Evitando una mala
alineación dental que favorezca la acumulación de placa.

·        
Poniendo especial
cuidado en caso de enfermedades que afectan a las defensas generales del organismo,
como la leucemia, el SIDA o la diabetes.

  1. CARIES

En qué consiste: es una enfermedad infecciosa que va destruyendo el
esmalte a consecuencia de la fermentación de los azúcares e hidratos de
carbono, y que producen ácidos que atacan el esmalte.

Cómo evitarla:

·        
Atendiendo a una
posible predisposición genética.

·        
Mediante un
cepillado diario con pasta fluorada y enjuague de los dientes con productos que
contengan flúor para reforzar el esmalte.

·        
Con un control
periódico en el dentista a fin de eliminar la placa y detectar fisuras y fosas
profundas, donde se acumulan fácilmente la placa y los azúcares.

·        
Vigilando el
contenido en flúor del agua de la zona en la que se vive, ya que un agua pobre
en flúor debilita el esmalte.

·        
Vigilando
especialmente las caries si se produce saliva de manera insuficiente (la saliva
neutraliza la acidez) a causa de alguna enfermedad.

·        
Reduciendo el
consumo de hidratos de carbono fermentables, principalmente entre comidas:
sacarosa (azúcar común), fructosa, glucosa, maltosa y lactosa.

  1. HIPERSENSIBILIDAD
    DENTAL

En qué consiste: dolor ante sustancias irritantes, ante calor o frío,
cuando el cemento y la dentina quedan al descubierto por distintos factores
(retroceso de encías por enfermedad periodontal, rechinado continuo de dientes
o bruxismo, cepillado de dientes excesivo, acción de elementos abrasivos del
dentífrico, o consumo de alimentos muy ácidos).

Cómo evitarla:

·        
Evitando consumir
alimentos ácidos o muy fríos o calientes.

·        
Utilizando un
cepillo de dureza media que evita el exceso de fricción.

  1. XEROSTOMÍA

En qué consiste: sequedad de boca como consecuencia de una secreción
insuficiente de saliva. Ello puede deberse al consumo de fármacos, cirugía,
quimioterapia (que alteran el funcionamiento de las glándulas salivares), a
enfermedades como el Alzeimer, tumores, estrés (que alteran el funcionamiento
nervioso), o al uso de inhaladores, tabaco, alcohol o en personas que roncan.

Cómo evitarla:

·        
Mediante una
buena higiene bucodental que incluya todos los productos específicos.

·        
Evitado alimentos
irritantes: azúcares, alimentos ásperos, picantes, ácidos, salados o muy
calientes o muy fríos.

·        
Evitando el
alcohol y el tabaco.

·        
Aumentado el
consumo de líquidos entre comidas y tomando alimentos que estimulen la
salivación como la zanahoria y el apio, así como chicles o caramelos sin
azúcar.

  1. HALITOSIS

En qué consiste: en el olor desagradable del aliento, asociado a una
mala higiene oral, a caries o a alguna enfermedad periodontal. También puede
deberse a un goteo de sustancias procedentes de la nariz sobre la parte
posterior de la lengua y que en contacto con las bacterias de la boca producen
mal olor.

Cómo evitarla:

·        
Haciendo
enjuagues con colutorios específicos y utilizando seda dental.

·        
Cepillándose muy
bien la lengua, sobre todo en la parte posterior.