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Paula Echevarría: No soporto las dietas. Prefiero ...

Paula Echevarría: No soporto las dietas. Prefiero el deporte

Paula Echevarría: No soporto las dietas. Prefiero el deporte


La actriz Paula Echevarría carga pilas de cara a nuevos proyectos profesionales en el mejor “cuartel general”, su casa, dónde está muy claro quién lleva el mando: una personita de nombre Daniela, de nueve meses de edad.

Sin duda, se encuentra en su mejor momento. Y es que en tan sólo tres años, esta asturiana de sonrisa cautivadora ha vivido experiencias tan intensas como su boda (de cuento de hadas), rodar a las órdenes de un cineasta como José Luis Garci y, por encima de todo, ser madre.
Es difícil encontrar una imagen en la que Paula Echevarría no luzca una amplia sonrisa. Y en cuanto se la conoce en persona, uno confirma que ese “buen rollo” es algo innato en ella, y que ha abrazado esta actitud como opción de vida. A sus 32 años, compagina los biberones y las “primeras palabras” de su hija Daniela con el “madrinazgo” de distintas iniciativas relacionadas casi siempre con la imagen y el bienestar. Casada desde el año 2006 con el cantante David Bustamante, forman una de las parejas más carismáticas del panorama artístico. Paula llegó a esta profesión por casualidad pero confiesa que en cuanto se puso debajo de los focos descubrió que la interpretación era lo suyo. Tras participar en series  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentoscomo Siete Vidas y Al salir de clase, la popularidad le vino de la mano de un personaje, la policía Clara Osma, en la serie El Comisario. De ahí saltó al cine dónde ha rodado bajo las órdenes de Ernesto Martín, Javier Elorrieta y su “paisano” José Luis Garci, con quien ha hecho doblete: “Luz de Domingo” y “Sangre de Mayo”. Charlamos con ella en la presentación del “Nuevo Plan Personalizado 15 días Special K”, la propuesta de Kellogg’s para mantenerse en forma.


-Tan sólo hace nueve meses que has dado a luz y ya luces una figura estupenda. ¿Cómo has hecho para recuperarte tan rápido?

Durante el embarazo engordé la friolera de 21 kilos, debido sobre todo a que retuve muchos líquidos y me hinché como un zepelín. Tras nacer Daniela empecé a hacer ejercicio muy pronto, aproximadamente a los 20 días, con un entrenador personal, con el que estuve trabajando dos meses y medio, con resultados muy positivos. Yo creo que empecé la recuperación en el momento adecuado para que mi cuerpo respondiera.


-Antes del embarazo, hacías ejercicio habitualmente?


Sí, durante años he practicado mucho deporte. Iba al gimnasio todos los días y me podía pasar allí hasta tres horas seguidas. Creo que el hecho de practicar ejercicio siempre deja su huella en el cuerpo, aunque éste se dé de sí en los periodos de inactividad. De hecho, mi entrenador me dijo que, en este aspecto, quien tuvo, retuvo y, en poco tiempo, allí estaban, detrás de las huellas del embarazo, unos abdominales bien tonificados y definidos que me estuve trabajando años antes. Esta base fue fundamental en mi recuperación.


-Además de la actividad física, ¿haces algún tipo de dieta?


¡No soporto las dietas! Las odio y no pienso hacer régimen en mi vida. De hecho, creo que las personas que se someten a una dieta engordan el doble después de dejarla. Soy mucho más partidaria de planes del tipo del Personalizado 15 días Special K, que no están enfocados al adelgazamiento ni implican una dieta, sino que plantean la consecución de  una alimentación equilibrada, comer de forma sana y seguir unos hábitos que permitan cuidar la línea y mantenerse en el peso adecuado. Por suerte, y aunque soy de mucho comer (Garci alucinaba con mis menús cuando estábamos rodando en Asturias), lo quemo todo, porque no paro.


-En cuestiones de salud, ¿estás muy pendiente o sólo te acuerdas del médico cuando estás realmente mal?


No soy en absoluto hipocondríaca y tengo que confesar que no me preocupo nada. Por ejemplo, ahora tengo alergia por primera vez en mi vida y no fui al médico hasta el otro día, porque ya no podría respirar. De hecho, creo que debería cuidarme un poquito más.


-Eres una persona que siempre transmite vitalidad y optimismo. ¿Qué haces para combatir los momentos de bajón (si es que alguna vez los tienes)?

La verdad es que, como todo el mundo, tengo momentos bajos anímicamente, pero pienso que en estas circunstancias, el entorno en el que se desarrolle tu vida es fundamental. Yo la verdad es que en mi casa estoy muy a gusto y además, David, mi marido, es una persona muy alegre y optimista. Los dos tenemos un carácter que nos hace irnos para arriba cuando las cosas no marchan bien. De todas formas, ahora, con Daniela, es imposible tener malos momentos, ya que afortunadamente tengo una hija que sonríe todo el rato.


-¿Apunta ya maneras Daniela?, ¿qué parte de su “genética artística” predomina más?


Pues mira, está “cantando” todo el día pero, por otra parte, es muy actriz: cuando quiere que le preste atención hace como que está muy malita (con toses fingidas y todo) y, en cuanto la miras, rápidamente “se cura”.


-Teniendo en cuenta las profesiones que tenéis David y tú, ¿cómo hacéis para pasar tiempo juntos?


Nunca  estamos separados. Por ejemplo, el año pasado, David tuvo 92 conciertos y nos veíamos todos los días, ya que él se venía a casa al terminar para así, por lo menos, desayunar juntos a la mañana siguiente, aunque después tuviera que volverse a ir. La verdad es que lo hemos hecho así desde que nos conocemos, y creo que es algo muy importante porque si por cansancio o pereza te vas acomodando y no haces el esfuerzo de desplazarte e ingeniártelas para compartir momentos con tu pareja, corres el riesgo de pasar muchos días sin verte, algo que no es bueno. Creo que quien quiere, puede, y nosotros siempre hacemos un “poder”.


-¿Qué planes de futuro inmediato tienes?


Pues seguir aprovechando a tope los momentos para estar con mi niña. Estoy muy contenta, ya que desde que nació no me he separado de ella y la verdad es que es lo mejor que me ha podido pasar. Creo que la reincorporación al trabajo está cercana, así que ahora estoy sacando todo el partido a esta época, antes de iniciar otra etapa: la de mamá trabajadora.

 





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