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Pelo: propósitos de año nuevo

Pelo: propósitos de año nuevo

Año nuevo, pelo en perfectas condiciones. ¿Utopía? En absoluto. Las últimas novedades cosméticas y los consejos más punteros sobre estilismo capilar ofrecen soluciones rápidas y efectivas para cada uno de los problemas y situaciones más frecuentes.

Desde la pérdida de densidad hasta el reto de “manejar” los cabellos rizados, pasando por las técnicas más novedosas para mantener el styling durante más tiempo, te presentamos una completa guía de Año Nuevo para lucir cabellera espléndida todos los días del año. Para ello, Eduardo Sánchez, director del centro Maison Eduardo Sánchez, propone empezar el “año capilar” replanteándose las rutinas básicas que se siguen a diario, detectando los errores que se cometen y haciendo un “propósito de enmienda” que dure, al menos, los doce meses siguientes:

No vale cualquier champú. “Hay que escoger el champú más adecuado al cuero cabelludo y recordar que es también un producto de tratamiento. Es conveniente hacer un primer lavado para limpiar y un segundo en el que el énfasis se pondrá en el tratamiento, trabajando el producto tanto sobre el cuero cabelludo como sobre la fibra capilar”.

Ojo al secado. Es un error frotar vigorosamente el pelo con la toalla para quitar la humedad ya que aumenta el riesgo de rotura. “Se deben utilizar toallas de buen algodón y buen gramaje y secar el pelo de la siguiente manera: peinar primero con un peine de dientes anchos y, después, envolverlo con una toalla y retorcer un poco”.

Humedad: riesgo máximo. Eduardo Sánchez advierte de los riesgos de peinarse con el cepillo equivocado al salir de la ducha, ya que el cabello es más frágil cuándo está húmedo. “Lo mejor es utilizar, con mucho mimo, un peine de púas anchas, que respete el cabello. Otra opción es cepillarlo antes del lavado, en seco, para favorecer la eliminación de los restos de grasa o suciedad”.

Aliarse con la naturaleza. El mensaje del experto es muy claro: nada de empeñarse en combatir la naturaleza del propio pelo. Si tienes el pelo liso, déjalo en caída libre; si es rizado, potencia su movimiento. “Un buen estilista sabrá dar con el corte que necesita cada tipo de pelo. Un buen corte, estudiando la tipología capilar, la textura y la fisonomía del rostro al detalle, permite sacar todo el partido al cabello natural”.

Calor restringido. Las herramientas térmicas estropean mucho el pelo. “Para minimizar el daño hay que aplicar siempre protectores, que incluyan en su formulación ingredientes como las proteínas de seda y los aceites naturales, y asegurarse de que el cabello esté al 100% seco antes de utilizarlas”.

Verdades (y mentiras) sobre el crecimiento capilar

·        Mimar el cuero cabelludo es la base. Tal y como los especialistas de Innéov, las agresiones externas, unidas a otros factores como el estrés, los cambios hormonales o una dieta desequilibrada, pueden debilitar el bulbo capilar, lugar de nacimiento del cabello, lo que significa un menor aporte de nutrientes que son esenciales para su crecimiento y una disminución de la calidad de la queratina producida. Esto se traduce en un pelo más fino, con menor volumen y densidad.

·        Al contrario de lo que se cree, cepillarse el pelo con frecuencia no influye en la caída. Es más: el cepillado favorece la microcirculación y la oxigenación, estimulando los folículos capilares. Los expertos recomiendan hacerlo por la noche y antes de la ducha, ya que el cabello es mucho más frágil cuando está mojado.

·        La frecuencia del lavado tampoco influye en el crecimiento de la melena y, de la misma manera, la utilización de determinados champús no condiciona la salud capilar. Lo ideal es lavarse el pelo con productos adecuados a cada tipo de cabello.

·        El uso habitual de secador o stylers, como las planchas de pelo, no ha demostrado tener ninguna repercusión en el crecimiento del cabello.

·        La dieta sí que juega un papel fundamental. Es muy importante incluir en la alimentación habitual alimentos ricos en vitamina D3 (huevos, salmón, leche de soja), ácidos grasos Omega 3 (pescado azul, especialmente el atún, el salmón, el rodaballo y las sardinas) y zinc (chocolate, espinacas, carne de cordero, germen de trigo).

·        El inicio del año es un buen momento para introducir en las rutinas de cuidados la ingesta en determinadas épocas de complementos alimenticios específicos que ayuden a asegurar el correcto crecimiento del cabello, lo refuercen, lo fortalezcan y prevengan la caída.




No a las siliconas y sulfatos
Cada vez más, estos dos ingredientes se están “cayendo” de las listas de activos con los que se formulan los productos capilares.

1.      Respecto a las siliconas, son sustancias (se identifican fácilmente porque acaban en –cona o en –siloxano, como la dimeticona o el ciclopentasiloxano) que crean una película impermeable alrededor del pelo, la cual impide que éste pueda absorber los beneficios de los tratamientos posteriores. Además, tienen un efecto oclusivo en el cuero cabelludo, haciendo que se engrase con más rapidez y pierda fuerza y brillo. Para retirar cualquier resto de esta sustancia del cabello se necesitan varias semanas de “desintoxicación”, que se puede reforzar con trucos caseros como aplicar un baño de aceite cinco minutos antes del lavado (las siliconas son liposolubles, por lo que la grasa del aceite ayuda a que se disuelvan más fácilmente).

2.      En cuanto a los sulfatos, los expertos del Instituto Capilar Dercos de Vichy señalan que elegir un champú sin estos ingredientes (conocidos también como tensioactivos aniónicos) es una opción muy saludable tanto para el cuero cabelludo como para las fibras capilares. Estas sustancias se incluyen en las formulaciones capilares para producir espuma y retirar la suciedad y las grasas de las fibras, pero hay personas, sobre todo las que tienen el cuero cabelludo sensible, a las que este ingrediente puede producir picor e irritación, de ahí que cada vez sean más las firmas que optan por ofrecer cosméticos sin este ingrediente. Los champús sin sulfatos, además de proteger el cuero cabelludo, tienen el plus de que retienen mejor la humedad y favorecen la producción natural de grasas.

 





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