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PEPE VIYUELA: “Desde adolescente salgo a correr, m...

PEPE VIYUELA: “Desde adolescente salgo a correr, me permite relajarme y que mi cabeza vaya por otros sitios”

PEPE VIYUELA: “Desde adolescente salgo a correr, me permite relajarme y que mi cabeza vaya por otros sitios”

Este logroñés, licenciado en filosofía, actor, humorista, y por momentos, poeta, nos ha hecho reír y sonreír cientos de veces a través de sus personajes, a los que suele imprimir ternura e ingenuidad, además de una gestualidad y voz característicos.

La versatilidad de Pepe Viyuela deja poco espacio para el encasillamiento. Le hemos visto los últimos nueve años en los diversos canales de Mediaset interpretando el personaje de Chema de la serie Aída, aunque también ha trabajado a las órdenes de algunos destacados directores de cine, como Javier Fesser (El Milagro de P. Tinto y La gran aventura de Mortadelo y Filemón) o Miguel Bardem, con quien trabajó en otro episodio de los famosos tebeos, Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la tierra.
Viyuela es, sin duda, un actor polifacético, por eso no ha dejado nunca de hacer teatro; sus últimas funciones más aplaudidas tuvieron lugar en 2011, cuando se montó la versión teatral de El Pisito, de Marco Ferreri, con guión de Rafael Azcona, o las que siguieron de la obra Los habitantes de la casa deshabitada, de Enrique Jardiel Poncela, en 2012. El año pasado estrenaba nuevo montaje teatral, esta vez también de un dramaturgo que alcanzó gran fama en la postguerra. Nos referimos al El Baile, de Edgar Neville, que tuvo su versión cinematográfica en 1993, bajo la dirección de Jaime Chávarri. Pepe Viyuela ha estado casi un par de meses en la cartelera madrileña y pronto comenzará una gira que llevará esta obra por diversas ciudades españolas. Este verano, el actor volverá al Festival de Almagro con la obra Las Ranas, de Aristófanes, una obra que se burla de algunos dramaturgos de la Grecia clásica, repleta de referencias a personajes mitológicos como Heracles, el can Cerbero o el barquero Caronte, y que se estrenó el año 405 antes de Cristo. Si quieren ver a su actor favorito en vivo y en directo, visiten Almagro este verano durante el festival. No se lo pierdan.

¿Cómo es que ha rescatado a Edgar Neville, un autor que ha estado olvidado tantos años?
Precisamente ese el motivo. Me incluyo en la falta de conocimiento de este autor hasta que lo descubrí, me interesó, y pensé que merecía la pena recuperarlo para la escena. Llevaba ya muchos años sin aparecer en la cartelera. La historia me gustó, y si me había gustado a mí podría también gustar a más gente. No conocía a Neville y fue una sorpresa agradable encontrarme con él.

Esta obra tiene un argumento bastante atrevido y singular, sobre todo para la época en la que fue estrenada…
Es un trío muy particular. Se sitúa, además, en un momento delicado cuando se estrena en los años cincuenta, en Barcelona. No era fácil para plantear este tipo de cosas en España, era complicado expresar determinadas ideas, estábamos en una dictadura, y además, la iglesia católica, como sigue ocurriendo actualmente, tenía una presencia social muy importante con lo cual plantear la posibilidad de que se pudiera vivir de esa manera, es decir, dos hombres enamorados de la misma mujer, compartiendo todo, un proyecto de vida, era realmente atrevido. Neville tuvo una gran habilidad para plantearlo. Lo hizo de una manera humorística, graciosa, muy amable y elegante, así que el éxito fue total. Estuvo más de siete años en cartel y más de mil representaciones, se tradujo a varios idiomas, francés, inglés, incluso al ruso, y en América tuvo funciones en varios países. En su momento tuvo un éxito impresionante.

Pero después se ha quedado bastante olvidada…
Pasó al olvido más absoluto y me parecía injusto. Al menos con esta función se podría recordar aquella obra de nuestro bagaje dramatúrgico español, y por eso estamos haciéndolo y nos atrevimos con esta historia. Quizás hoy ya no tenga tanta potencia en lo que a provocación se refiere, pero sigue interesando y sigue teniendo muchos factores interesantes, mucha poesía y mucha ternura.

Ya que hace referencia a la poesía, usted ha publicado ya cuatro libros de poemas, e incluso ha recibido algún premio por estos trabajos literarios…
Más que premios, he recibido un premio solamente, más que suficiente para sentirme agradecido. Es un reducto pequeño para mí, no me dedico a ella con el tiempo que me gustaría, no hay tiempo para todo y mi profesión me absorbe muchísimo, así que la poesía es como un patio de recreo. Salgo de vez en cuando a escribir y buscar otras formas de expresión mías, personales. Hay quien ha decidido publicar estos poemas, de lo que estoy muy agradecido, pero tengo que decirlo claramente, no me siento poeta. Hay poetas grandes ante los cuales yo no soy nadie, así que referirse a mí como poeta y ponerme en el mismo sitio que estos grandes, no me gusta. Me considero un aficionado a la escritura. La poesía me gusta mucho como lector, y tengo también esta afición a escribir, pero me cuesta definirme como poeta, y por eso hablo en pocos sitios de esto.

¿Qué le aporta la poesía a su manera de interpretar?
Me aporta mucho la poesía, y vivir en general. Lo fundamental del trabajo del actor es observar, mirar, estar pendiente de cómo es la gente, de cómo actúa y la poesía también funciona como un modo de expresar lo que he sentido, es un entrenamiento. Todo lo que tiene que ver con el lenguaje y la posibilidad de expresar lo que sientes y lo que ves, tiene mucho que ver con el trabajo de actor, así como cualquier cosa que hagas en la vida, viajar en metro, observar, relacionarte o estar en conexión con la gente, siempre es un material muy bueno para el actor.

Dada su popularidad, tendrá que ir un poco camuflado…
No voy camuflado. Me reconocen, pero tampoco la gente es desagradable, ni muchísimo menos. Tenemos una falsa idea con respecto a eso. En mi caso, cuando comencé a salir en televisión noté, claro, que la gente me miraba mucho más. Te parece que ya no vas a poder ir a ningún sitio, pero a no ser que ya seas muy, muy famoso, como los actores de Hollywood, que no pueden viajar en metro porque son superestrellas. A lo mejor también son especialmente guapos, pero no es mi caso, paso bastante desapercibido. Cuando me miran, a lo mejor me quieren saludar o me piden una foto o un autógrafo, pero no es eso impedimento para poder viajar en metro tranquilamente, observar y ver sentado en una cafetería, o en una terraza o en un autobús. La gente también sabe respetar. Hago una vida de lo más normal, ni tengo que esconderme ni tengo que camuflarme.

¿La serie Aida se termina o no se termina, en qué quedamos?
Ha habido varios conatos pero seguimos. Hubo aviso de que se terminaba, concretamente el 19 de febrero de este año. Ese día ya nos estábamos despidiendo cuando nos dieron la noticia, sin que nadie lo esperase, de que pedían siete capítulos más, con lo cual tuvimos que tomarnos un tiempo para que los guionistas pudieran trabajar y ahora hemos grabado estos capítulos últimos y está previsto ya que el día 12 de mayo se termine, supuestamente. Pero vamos a ver si es la definitiva.

¿No es algo increíble que una serie se mantenga tantos años con índices de audiencia tan altos?
Si, es muy extraño. En diciembre pasado se cumplieron nueve años. Lo normal es que la gente se canse y además, siendo una comedia, porque se termina por agotar todos los recursos tanto del guión como de los actores, y puedes resultar repetitivo o poco original, pero no ha sido así, sorprendentemente, seguimos ahí con una buena audiencia.

¿Va a continuar haciendo televisión en los próximos meses con otros proyectos?
En mi caso, no tengo previsto seguir haciendo televisión de momento. Entre los nuevos proyectos de Globomedia no me han propuesto nada, ni de ninguna otra productora, así que una vez que acabe terminará una etapa y empezará otra. Veremos qué pasa, dependerá de si me proponen cosas. Hay alguna cosa por ahí pero está tan verde que ni siquiera merece la pena mencionarla.

¿Y en el cine, a pesar de lo mal que parece estar actualmente, no hay algún proyecto interesante?
El cine está de capa caída, muy tocado, es muy difícil. Nunca he sido actor de trabajar demasiado en el cine. He hecho algunos proyectos pero siempre he estado más metido en teatro y televisión. En el cine y en muchos aspectos de la vida, lo que existen son clanes, gente que se conoce, se juntan y suelen trabajar casi siempre entre sí, y nunca he pertenecido a ninguno de esos clanes. Ahora sé que incluso perteneciendo a alguno de estos grupos de gente, de los que son favoritos de los directores y demás, no hay trabajo. La gente que ha estado habitualmente en el cine tiene que buscar trabajo en el teatro o en la televisión porque no se está haciendo cine, es muy poco lo que se hace. Esperemos que esto cambie pronto y tomemos una senda de recuperación definitiva porque nuestro cine está muy mal.

Estamos viendo como desde alguna cadena de televisión, como es el caso de Atresmedia con sus cortinillas corporativas, se intenta promocionar la idea de cine hecho en Europa, de fomentar la producción europea, porque es un poco exagerado que todo lo que vemos en la tele venga de Hollywood…
Es un mercado dominado por las multinacionales, por las majors que no dejan crecer la hierba alrededor. Este tipo de monopolio siempre es malo pero si hablamos de cultura supone anular las otras formas de entender el arte cinematográfico y de entender incluso la vida. No hay que olvidar que el cine difunde también otros estilos de vida y otros comportamientos. Lamentablemente, el cine está monopolizado por la industria norteamericana, con muy pocas ganas de ser generosos y de dejar espacio a otras formas de hacer. Probablemente, España sola o Francia sola, que defiende su cine bastante bien, no puedan contra esto, pero estaría muy bien que hubiera una apuesta por el cine europeo con toda su idiosincrasia, puesto que no es lo mismo el cine italiano, que el cine francés o el alemán o el sueco. Estaría muy bien que juntos apostaran por defenderse de ese monopolio que es asfixiante.

¿Es frecuente este debate entre los profesionales del cine, entre sus compañeros o es algo que no les importa?
Creo que sí, por propia supervivencia no te puede dar igual no trabajar o trabajar, o no poder hacer algo que te apetece porque no te dejan, es imposible. Con la gente con la que hablo del sector todos participan de esta idea, de la asfixia en la que se vive y la necesidad de salir de ella y de buscar caminos y espacios, no solo para nuestro cine sino también para el cine europeo.

Vayamos a la salud, que es lo que apoyamos y difundimos en Consejos…¿ sueles acudir a las farmacias o eres reticente a los medicamentos y prefieres los herbolarios?
Por suerte gozo de muy buena salud y no he necesitado de apoyos farmacológicos. No tengo reparos cuando me duele la cabeza o estoy malo en tomar un analgésico y no recurro a la medicina alternativa porque no lo he necesitado. Con respecto a los herbolarios no es que me vuelvan loco, mi mujer quizás recurra más porque tiene problemas de espalada y recurre a algunos remedios para intentar estar calmada y relajada. En mi caso, que gozo de buena salud, no necesito herbolarios pero no me cierro a la medicina, cuando tengo problemas de salud enseguida voy al médico, pero no estoy muy pendiente de eso, de momento.

Pero seguro que tendrás algún hábito o disciplina que te mantenga en forma…
Lo que he hecho siempre, desde que era adolescente, es salir a correr, eso es lo que me gusta. Ir al campo si es posible, y si no hay campo cerca porque en una ciudad grande, a veces, no es posible, ir a un parque y trotar. Me permite relajarme y que mi cabeza vaya por otros sitios, se me ocurren ideas trotando, y además hago ejercicio físico moviendo el corazón y los pulmones. Es el deporte que hago generalmente. También nado pero con menos frecuencia, por motivos de trabajo no puedo dedicarle todo el tiempo que quisiera.

Ya nos ha contado que en el cine y la televisión no hay novedades para usted pero ¿y en el teatro, tiene algún nuevo proyecto?
Tengo un proyecto para el próximo verano que compaginaré con las funciones de “El Baile” y que será ir al Festival de Mérida con una función de Aristófanes, “Las Ranas”, que empezamos ensayar en mayo, estos son los proyectos grandes del año, sobre todo a partir de que termine Aida. Estaré exclusivamente en teatro hasta finalizar el año, al tiempo que si va cuajando algo más en televisión se hará.

¿Echará de menos a Chema, el tendero del barrio Esperanza Sur de la serie Aida, o es una creación que no tiene mucho que ver con su forma de ser y con la que no se siente identificado?
Creo que sí, que lo voy a echar de menos, me voy a acordar siempre, seguro, han sido nueve años trabajando el mismo personaje y no es normal en este trabajo. Todavía no me he hecho a la idea, pero me acordaré muchísimo y nos llamaremos la gente de la serie y quedaremos… Del personaje no hay mucho mío, inevitablemente cuando utilizas tu cuerpo y tu voz algo quedará en el personaje, pero no creo que me parezca especialmente a Chema, hay cosas que me gustan mucho de él, su idealismo, su forma de ser irreductible, que no se cansa nunca y siempre está peleando por lo que quiere, pero yo soy mucho más pesimista que él y me vengo abajo muchas veces. Ya quisiera, pero creo que no me parezco mucho. Me van a identificar siempre con él porque la televisión tiene mucho poder y marca mucho, pero por todo pasa el tiempo y al final todo se borra.

Por Xoan Luaces 





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