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“Picar” desordenadamente crea más tejido adiposo...

“Picar” desordenadamente crea más tejido adiposo


Iguales
cantidades de los mismos productos, dan lugar a diferentes formas de
acumulación de tejido adiposo en función de la pauta con la que haya
sido ingerida la dieta. O más bien, en función de si hay dicha pauta o
lo que impera es ausencia de la misma. Así lo ha explicado el
catedrático de la Facultad de Farmacia de la Universidad CEU San Pablo,
Mariano Ruiz Gayo, quien, a la luz de sus investigaciones, ha afirmado
que el desorden y la dispersión temporal en la ingesta de alimentos
potencian la acumulación de este tipo de tejido.

Una
correlación que el profesor Ruiz Gayo ha apreciado en experimentos con
ratas de laboratorio, a las que primero se les ponía a su disposición
una dieta sin ningún tipo de control y en las que se ha verificado que,
“en el momento en el que se les sincronizaba la dieta, dejaban de ganar
peso y reducían los niveles de insulina”. Por ello, ha advertido, “un
problema grave es recurrir al picoteo para sustituir a las comidas bien
estructuradas”.






Además,
según ha expuesto el catedrático, se produce un fenómeno de
retroalimentación entre una alimentación abundante en grasas y la
desestructuración de las diferentes tomas a lo largo del día. Y es que
“una alimentación rica en grasas saturadas produce una alteración de la
ingesta calórica, de forma que se consumen raciones más pequeñas, pero
más frecuentes”.

La razón de este fenómeno podría hallarse en
la segregación de leptina por parte  los tejidos adiposos. Esta hormona
provoca la sensación de saciedad e inhibe así el apetito. Por tanto,  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentosuna
sobreabundancia de la misma causaría inapetencia en los momentos
regulares de ingesta, quedando la alimentación dispersa en muchos
momentos del día.






No
obstante, tal como ha recordado Ruiz Gayo en su lección magistral ‘La
obesidad: luces y sombras sobre sus causas’, pronunciada con motivo de
la celebración de la patrona de la Facultad de Farmacia –la Inmaculada
Concepción-, los males que encierra la obesidad no se reducen al mero
aumento del tejido adiposo, sino, por ejemplo, a la “disfunción
endocrina” que esto lleva aparejado.  



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