¿Pie de atleta?.

¿PIE DE ATLETA?

-Ja, ja, ja…usted perdone, pero vengo partida de risa.

-Entrar en mi farmacia con esta alegría es tan inusual que no
se tiene que disculpar. ¡Todo lo contrario!

-Es que vengo del médico y ja, ja, ja…¡perdone!

-Ya me está contagiando la risa. No habrá ido al doctor
Arévalo? ¿verdad?

– Espere que le explique. He ido al médico, pero para que vea
a mi marido. No le extrañe.

-¡Qué va! Al contrario. A los médicos y a los farmacéuticos
nos pasa como al cura del chiste.

-¡Cuente, que hoy estoy en vena!

-Se nota. Un cura confesor que tras escuchar pacientemente a
la pecadora durante media hora le dijo: ?hija, ya me has contado los pecados de
tu marido ahora dime los tuyos?.

-Pues algo así es lo que me ha pasado. Resulta que a mi
marido le huelen mucho los pies.

-Eso no es una dolencia? es una desgracia.

-Sobre todo para quien se acuesta todos los días con él.

-Pero me imagino, que si llevan tiempo casados, tendrá la
confianza de decírselo.

-Claro y, además, el pobre hace todo lo que puede por que no
le huelan.

-¿Y entonces?

-Que últimamente, a pesar de los cuidados, le venían oliendo
ya de una forma brutal. Mi piso parece que está en el municipio de Cabrales.

-¿Y por esto ha ido al médico?

– Efectivamente. Pero como el médico nuestro es muy puñetero…

-¿Puñetero?

-Sí. De los que no le da importancia a nada. Tiene que ir una
con el ojo en la mano para que la mande al oftalmólogo.

-Que exagerada, pero tiene gracia.

-Imagínese llevar a mi marido, que además no quiere ir, y
decirle al médico que le huelen los pies.

-¿Y cómo se las ha arreglado?

-Se me ha ocurrido una treta aprovechando que Don Julio, así
se llama el médico, es un poquito duro de oído.

-¿Y en qué ha consistido la treta?

-En decirle muy deprisa lo de que a mi marido le huelen los
pies.

-¿Y??

.¡Que ha funcionado! Don Julio ha entendido que  a mi marido le duelen los pies.

-¿Y qué ha ocurrido?

-Que le ha ordenado que se descalce y aquello ha sido como si
toda la producción de roquefort del mundo hubiese invadido la consulta.

-Ja, ja, ja?.Ahora es usted la que me está haciendo reír.

-Espere que ahí no acaba la cosa, sino que, pasados los
primeros momentos de confusión, porque el olor era terrible….

-¿Tanto?

-¡Fíjese que habíamos ido andando al consultorio y esperado
una hora sin aire acondicionado!

-Lo explica tan bien que hasta estoy  oliendo a Cabrales.
¿Y por todo esto se ríe?

-Es que el diagnóstico del médico es para troncharse.

-¿Qué le ha dicho?

-Que mi Nicomedes tiene… ¡pie de atleta! Y mi marido no ha
corrido ni para coger un taxi. No he visto un diagnóstico con menos sentido.

-Es que ?Pie de atleta? es una dermatosis producida por un
hongo llamado Tinea Pedis.

-¡Acabáramos! ¿Y a qué viene este nombre?

-Porque este tipo de infección es más proclive en jóvenes
deportistas.

-¡Por una vez hacer deporte va a ser perjudicial! ¡A mi edad
está una tan harta de que le aconsejen hacer deporte!

-Es que la infección no se produce por el deporte en sí, sino
por el contagio en vestuarios, duchas y pasillos de gimnasios.

-Pues no entiendo lo de mi marido. El único ejercicio que
hace es el de barra fija y me refiero a poner el codo en la barra del bar.

-De un tiempo a esta parte se están produciendo casos en
personas mayores,  debido
fundamentalmente a la sudoración excesiva.

-¿Y esto que le ha mandado qué es?

-Son unos polvos pédicos antifúngicos.

-¿Anti qué?

-Para eliminar los hongos que producen esta dermatosis.

-Pues lo de mi marido, más que hongos van a ser níscalos,
champiñones o gurumelos?

                                                              



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