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Pieles bajo cero. factores que la agreden.

Pieles bajo cero. factores que la agreden.

Aunque pensemos que la culpa
de los ?desperfectos? de nuestra piel la tiene siempre el sol y los fragores
del verano, las bajas temperaturas, las calefacciones, el viento y, en general
el mal tiempo, también alteran de forma significativa la estructura de la
epidermis. Combatirlos con una serie de hábitos te ayudarán a recuperar toda su
elasticidad.

Tanto la piel como los tejidos que se encuentran debajo mantienen una
temperatura constante gracias a la sangre que circula por ellos. En invierno, cuando
la exposición al frío es prolongada, el organismo, de forma automática,
estrecha los pequeños vasos sanguíneos de la piel en aquellas zonas que están
más expuestas: la nariz, las orejas, los dedos de las manos y los pies; de esta
forma se facilita el aporte de sangre a órganos vitales tan importantes como el
corazón o el cerebro. Como resultado de esta ?autoprotección?, estas partes
reciben menos sangre caliente, enfriándose rápidamente y dando lugar a posibles
alteraciones cutáneas.

Sin embargo, y cuando se trata del frío, puede llegar a ser peor el
remedio: los microclimas que nos creamos en casa y en la oficina
(calefacciones, especialmente las de aire caliente; materiales aislantes, etc.),
para combatir los rigores invernales hacen que descienda la humedad ambiental,
por lo que tanto el organismo como la piel tienen que soportar una mayor
sequedad. ¿El resultado? La aparición de ?pupas? tan invernales como las
calenturas o los labios agrietados y secuelas tan antiestéticas para nuestro look como la sequedad excesiva de manos
y pies.

Labios con vulnerabilidad máxima


El problema

: la zona de los labios, debido a sus peculiaridades,
es la que primero acusa los efectos negativos del mal tiempo. Y es que más que
de una piel, los labios están recubiertos de una semimucosa muy fina y
sensible, ya que no contiene melanina ni glándulas sebáceas. ?En épocas como el
invierno, en las que la temperatura es baja y se presentan factores ambientales
como el viento, la mucosa del bermellón (la zona colorada de los labios) se
rompe, se fisura y se agrieta. Estas grietas pueden aparecer también en las
comisuras de los labios y, además de dolorosas y molestas, pueden
sobreinfectarse, agravando el problema?, explica el doctor Eduardo López Bran,
jefe de la sección de Dermatología del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid.


La solución
: la única forma de
prevenir las grietas labiales es mantener continuamente hidratada esta zona.
?Frente a la sequedad producida por estos factores atmosféricos, lo mejor es
reponer la hidratación perdida y mantenerla mediante el uso continuo de
productos que reestablezcan la barrera fisiológica y el correcto estado de la
mucosa?, señala el experto. Para ello, nada mejor que tener siempre a mano
productos labiales con alto poder hidratante. En caso de que las grietas ya
hayan hecho su aparición, lo mejor es aplicar vaselina o la clásica manteca de
cacao, para de esta forma favorecer la restauración de la estructura labial.
Además, hay que evitar tocarse continuamente los labios, arrancarse los
pellejitos o pintarse con la barra de labios habitual (los ingredientes de
muchos cosméticos pueden agravar el problema).

 

Contorno de ojos  = zona de alto
riesgo


El problema

: los ojos y todo su entorno son una parte muy sufridora
durante la temporada invernal. De hecho, los expertos en cosmetología coinciden
en afirmar que la aparición de arrugas se debe más a factores medioambientales
que al paso del tiempo, de ahí que fríos, vientos y demás tengan mucho que ver
en la aparición de patas de gallo y otras líneas de expresión. 


La solución

: las mejores armas son un incremento de la
hidratación, un aumento del aporte de oxígeno y la aplicación de productos que
estimulen la regeneración de las células de las capas superiores. El uso de
mascarillas y concentrados de hidratación específicos para esta zona son el
mejor tratamiento reparador exprés.

Otro factor importante para el cuidado de los ojos es el uso de gafas de
sol con los filtros de protección adecuados, especialmente cuando se practican
deportes de invierno o hay que permanecer al aire libre, ya que, además de
acelerar el envejecimiento de esta zona, las radiaciones ultravioleta pueden
producir daños en la córnea.

Manos en estado de aridez

El problema: además de estar recubiertas por
una piel delicada, su ?posición estratégica? en el cuerpo hace que sean a
menudo las grandes olvidadas en la ruta de nuestra circulación sanguínea, por
lo que su temperatura es menor que la del resto del cuerpo. Por eso es tan
importante llevarlas siempre debidamente protegidas con guantes e hidratar
continuamente su piel.


La solución

: hay que usar siempre guantes para realizar las
labores domésticas y siempre que tengan que estar en contacto con agentes
agresivos. Además, se debe aplicar una crema, loción o aceite humectante
después de lavarlas. Es importante llevar siempre consigo una crema rica y
fuerte que incluya aceite de germen de trigo, de aguacate u otras sustancia
nutritiva. La exfoliación periódica (se puede emplear el mismo producto que
para el cutis) mejora su aspecto y hace que penetren mejor los agentes
hidratantes.

El truco: para fortalecer las articulaciones y mejorar la circulación
sanguínea se puede masajear una pelota pequeña blanda durante 10 minutos todos
los días.

Pies sufridores y en cautividad

El problema: su situación es similar a la de las
manos, pero en ellosconfluyen otros factores añadidos que pueden agravar la
situación como el hecho de verse confinados dentro de zapatos, botas y botines
cerrados que les impiden respirar y pueden producirle rozaduras y otras
molestias; y también la extrema sequedad que soportan y que puede llevar a su
piel a resquebrajarse (fundamentalmente en los talones).


La solución

:
el
hecho de que no se luzcan no es  eximente
de someterlos a una pedicura en condiciones. Hay que exfoliarlos a diario
aprovechando el momento de la ducha, con un producto específico o con la piedra
pómez de toda la vida. Una vez a la semana deberían someterse  a un reconfortante pediluvio que, además de
relajarlos, los mantiene en perfectas condiciones, evitando la formación de
callos y grietas en los talones. Hay que vigilar el buen estado de las uñas,
eliminando el esmalte con un producto libre de acetonas. Si se notan
especialmente resecos, aplicar una capa generosa de crema específica y, a
continuación, ponerse unos calcetines (preferiblemente de algodón) y dejarla
actuar durante toda la noche.

Rostros marchitos


El problema

: la ecuación es muy simple: cuando la piel pierde
hidratación, las arrugas son mucho más evidentes. Esto es especialmente notorio
en las epidermis más secas y, también en aquellas que son más sensibles o
reactivas, ya que los síntomas más visibles se recrudecen como consecuencia de
las bajas temperaturas.


La solución

: buscar cremas hidratantes que vayan un paso más allá
de la mera reposición de agua e incluyan elementos tratantes, capaces de  difuminar las arrugas y controlar las
reacciones anómalas de la epidermis en mucho menos tiempo. Para potenciar los
efectos del producto, lava todas las mañanas el rostro con un producto que
contenga AHAs (como el ácido glicólico) o los BHAs (como el ácido salicílico)
que exfolian las células muertas de la piel. Hay que hidratar dos veces al día,
para asegurar el adecuado nivel de agua en todo momento. Para el día, y aunque
sea invierno, usar un producto que contenga SPF 15 y etiquetado como de amplio
espectro. Una buena estrategia para proteger a la piel del daño medioambiental
es aplicar un serum o crema antioxidante en la cara y el cuello. Es importante
buscar en la etiqueta ingredientes como el té verde o blanco, las vitaminas C y
E; la coenzima Q10 o el ácido alfa lipoico. Para dar tono a la piel, aplicar
una fina capa de loción o base de maquillaje que contenga pigmentos difusores
de la luz y extenderlos por toda la cara con ayuda de una esponja o las yemas
de los dedos. Pasar una esponja limpia y seca por toda la cara para fijar el
maquillaje. Hay que evitar usar polvos porque se pueden quedar depositados
alrededor de las arrugas, evidenciándolas y haciendo que parezcan más
profundas. Por la noche, utilizar una limpiadora ligera y antes de irse a
dormir, y con el fin de   favorecer la renovación celular y estimular la
producción de colágeno, aplicar  decántate por un producto con retinol.           

DOS GRANDES OLVIDADOS  

Los brazos y las piernas apenas tienen glándulas sebáceas, por lo que la
sequedad de la epidermis es mucho más patente, sobre todo en los codos y las
rodillas, dos zonas rugosas en las que se acumula un buen número de células
muertas. Como consecuencia de ello, se vuelven secos y rugosos. La mejor
?terapia? es aplicar durante un rato un chorro de agua caliente cuando nos
duchamos sobre estas zonas, para reblandecer la piel y aplicar después una
crema exfoliante. Puede ser una exfoliante corporal cosmética o, también,
aplicar la siguiente solución casera: mezclar una cucharada de manteca, media
cucharadita de sal marina muy fina y otra de aceite de almendras. Lo importante
es que el producto se aplique mediante suaves movimientos circulares durante
dos-tres minutos, aclarando después con agua tibia. Este tratamiento debe
realizarse dos o tres veces por semana, dependiendo del estado en el que se
encuentren estas zonas.

Después, es importante hiperhidratar, de forma que se restituya su capa
hidrolipídica y comience a regenerarse. Para ello, hay que aplicar una capa
hidrante de textura media-espesa, dejándola actuar hasta que la piel la
absorba.

AGRESIONES CAMUFLADAS

-El calor del dormitorio. Para contrarrestar el frío exterior solemos
dormir en un entorno con temperatura muy elevada. Como a mayor calor menor
humedad, la piel, especialmente la del rostro, se deshidrata, perdiendo
elasticidad; ello entorpece  la
reparación celular nocturna que se produce en la epidermis, por lo que es
necesario aplicar una crema específica de noche que potencie esta función.

El efecto retardado. La crema hidratante no se debe aplicar
inmediatamente antes de salir de casa. El frío exterior puede hacer que se
produzca sobre ella un efecto semejante al de la congelación, provocando
rojeces en el rostro.

Prendas de lana. Las bufandas y guantes de lana pueden irritar
la piel delicada del cuello y resecar la del dorso de las manos. Para el
cuello, lo mejor son tejidos como la seda, mientras que para las manos
delicadas lo más adecuado es el cuero blando.

Puntos negros. Cuando se vive en un clima excesivamente frío,
las glándulas sebáceas se activan, obstruyendo los poros y dando lugar a los
antiestéticos puntos negros. Hay que extremar la limpieza, pero sin utilizar agentes
demasiado agresivos.

-La nieve. Los esquiadores deben prestar especial atención al factor de
protección de las cremas que utilizan durante el tiempo que pasan en las
pistas, ya que la nieve reverbera la luz solar y duplica su efecto nocivo.

CUERPO DE INVIERNO: MANUAL DE USO

Los expertos de la Academia Española de Dermatología advierten sobre
la importancia de cuidar adecuadamente la piel durante el periodo invernal. Éstas
son algunas de las recomendaciones básicas que hacen al respecto:

  1. Durante los meses
    de frío hay que hidratar adecuadamente todo el cuerpo, y muy especialmente
    la cara y las manos, ya que son las partes más expuestas a las bajas
    temperaturas.
  2. No hay que
    abusar de las duchas y baños de agua caliente ya que, aunque resultan muy
    reconfortantes, pueden perjudicar la epidermis y también afectar a la
    circulación. Además, tras la ducha, se aconseja terminar siempre con un
    chorro de agua fría, sobre todo en las piernas.
  3. Tampoco se
    debe abusar del jabón; hay que asegurarse siempre de elegir uno apropiado
    al tipo de piel. Lo mejor es utilizar uno suave, neutro y no agresivo.
    Especialmente recomendables son los de avena.
  4. Hay que tener
    cuidado con los cambios de temperatura al entrar y salir de los locales
    con calefacción, pues el paso del frío al calor y viceversa es negativo
    para la piel, especialmente para las más sensibles.
  5. Las personas
    con piel seca, muy sensible o que presentan enfermedades cutáneas que
    empeoran en invierno deben procurar aumentar la humedad ambiental en su
    hogar y su lugar de trabajo, algo que se puede lograr con humidificadores,
    sistemas de humidificación ambiental o simplemente colocando recipientes
    de agua cerca de radiadores y otras fuentes de calor, lo que también puede
    aliviar otros síntomas como la sequedad de las mucosas y las dolencias
    respiratorias..


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